«Tenían que haber construido el nuevo puente hace tiempo»

Dos operarios realizan sondeos en las pilastras del puente./A. M.
Dos operarios realizan sondeos en las pilastras del puente. / A. M.

Vecinos de las inmediaciones del puente de Egia lamentan el perjuicio que causa el cierre

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

Mientras se realizan diversos estudios en el cerrado al tráfico puente de Egia, los vecinos que viven en sus inmediaciones lamentan la situación y algunos apuntan que lo ocurrido se veía venir. Siglo y medio de vida no pasa en balde para nadie, sobre todo si a esta infraestructura se le somete a circulaciones de vehículos muy pesados. Ni la próxima construcción del nuevo puente, unos metros río abajo, consuela: «Hace tiempo que lo tenían que haber construido».

«Una verdadera faena». Así se expresa José Luis, un jubilado de Egia, ante la situación generada por el cierre del puente Astiñene, que el vienes pasado se clausuró por el hundimiento detectado en algunas pilastras con el consiguiente peligro de que el tablero se viniera abajo. Esta semana se realizan estudios geotécnicos y sondeos para analizar el estado de cada uno de los apoyos sobre el río. Las evoluciones de los operarios son escrutadas por paseantes y vecinos de Loiola, Riberas y Martutene, principalmente, que circulan por las inmediaciones. Algún despistado ayer aún no se había enterado de que el puente estaba cerrado también para peatones. Es lo que le ocurrió a una joven que a buen ritmo se dirigía desde Martutene a una consulta en la clínica Quirón. «Tengo que ir todos los días de esta semana y, sí, me hacen una buena faena porque ahora tengo que coger dos buses. ¿Pero se puede pasar andando, no?». Cuando advirtió que tampoco se podía cruzar por el puente a pie se apresuró por el paseo del río hacia el parque Cristina Enea.

José Urbieta reside en Riberas de Loiola desde hace cinco meses y nos explica que el puente ahora cerrado tenía un tráfico incesante a todas horas. «Yo ahora para ir hacia la avenida de Navarra tengo que dar una vuelta del copón y antes llegaba en muy poco tiempo por el puente». Su amigo Agustín es uno de los que apuntó que lo que ha pasado se veía venir. «Pasan camiones y autobuses muy pesados y este puente da para lo que da». También se preguntó por la tardanza en llegar el permiso de Costas para construir el nuevo puente. «No han hecho nada durante años y ahora ¿cuándo van a dar el permiso?».

«Yo tengo que recoger a mis nietos en Gros y ahora tengo que dar una vuelta del copón»

«Se veía venir. Este paso fue construido para pequeños vehículos y hoy soporta articulados»

El puente fue inaugurado en 1862 y tenía originalmente 5,5 metros de calzada. En 1953 se procedió a una ampliación con lo que se llegó a una calzada de 7 metros y una anchura total de casi 9 metros. El futuro puente tendrá más de 16 metros de anchura y dispondrá de dos aceras amplias, bidegorri de doble sentido y calzada.

Pero a Nelson Rodríguez decirle que en dos años habrá un nuevo puente le deja frío. Este vecino de Loiola utilizaba el puente todos los días para ir a su puesto de trabajo como cocinero en la Parte Vieja y «llegaba en cinco minutos». Ahora que además tiene la moto en el taller la vuelta a casa por Amara se le hace «interminable». Marijo señalaba ayer, acompañada de su perro, que el cierre «nos limita mucho a los que vivimos por aquí», ya que incluso afecta a los que aparcan su coche en la subida a Egia desde el puente.

Yolanda, vecina de Loiola, cree que el nuevo puente «hace muchos años que tenían que haberlo hecho. Hace un tiempo, indica, «se rompieron las barandillas. Lo han ido dejando y este puente no está preparado para camiones, autobuses». Cuando llegue el nuevo, demanda una urbanización general de la zona, tanto en la bajada de Egia, que «está lleno de zarzas», como el tramo hasta Loiola que bordea Ciudad Jardín que «estuvo 30 años sin aceras» y ahora «le falta iluminación y urbanización».

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