Una grieta en el puente de Egia fuerza su cierre al tráfico a la espera de una inspección

Los agentes de Movilidad vigilaron el cierre con vallas del puente de Astiñene en su acceso desde Loiola.
Los agentes de Movilidad vigilaron el cierre con vallas del puente de Astiñene en su acceso desde Loiola. / SARA SANTOS

Una fisura en el segundo pilar que ha ido creciendo en los últimos meses recomendó la medida. El Ayuntamiento lleva un año a la espera del visto bueno de Costas para la construcción de la nueva infraestructura, según explicó Díez (PSE)

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

La limitación al tráfico para los vehículos de más de 3.500 kilos de peso se convirtió a lo largo de la tarde en el cierre total del puente de Egia a todo tipo de tráficos. Las luces rojas se encendieron ayer en el Ayuntamiento por una grieta que ha ido cogiendo tamaño en los últimos meses en el puente Astiñene que une Egia con Loiola. Esta vieja infraestructura, que en los próximos meses iba a ser demolida y sustituida por un moderno puente, quizás tenga que adelantar su cierre definitivo ante su precario estado. Hoy está prevista una inspección más profunda con técnicos cualificados que deberán determinar la gravedad de la situación y valorar si el puente puede ser utilizado en los próximos meses. De momento, Donostibus ya ha tenido que modificar el recorrido de tres líneas (24, 27 y 41) que pasan por este punto de la ciudad.

Una inquietante fisura en la vertiente sur de la segunda pilastra del puente hizo ayer saltar las alarmas municipales. Una inspección de urgencia efectuada en las últimas horas llevó a que ayer por la mañana se decretara por Vías Públicas una limitación del tráfico rodado a los vehículos de menos de 3.500 kg de peso y el cierre al tráfico peatonal de la acera aguas arriba del puente. Por la tarde miembros de una ingeniería recomendaron el cierre total del puente hasta la realización de un análisis más exhaustivo. Este trabajo se realizará hoy por la mañana por especialistas en la materia con técnicos municipales, según explicó el concejal de Vías Públicas, Miguel Ángel Díez (PSE).

La inspección deberá evaluar el estado del puente, la gravedad de la grieta y analizar si la estructura puede seguir cumpliendo con garantías su función total o parcial, hasta que se construya el nuevo puente. Este proyecto, obra de la ingeniería LKS que ganó el concurso convocado al efecto, está totalmente definido desde hace años y solo falta que el Servicio de Costas, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, dé su visto bueno. El concejal Miguel Ángel Díaz señaló que el Ayuntamiento entregó a Costas el proyecto en julio del año pasado por lo que pidió al Gobierno central que «no demore más» este trámite ya que «a la ciudad le urge» la construcción de la nueva infraestructura.

Inicialmente, se limitó la prohibición de circular a los vehículos de más de 3.500 kg de peso

Hoy se llevará a cabo un análisis en profundidad del puente con especialistas para valorar su viabilidad

El puente de Sarasola no es el principal pero sí uno de los obstáculos hidráulicos con los que se encuentra el río a su paso por San Sebastián. Este puente cuenta con siete robustos apoyos sobre el Urumea y su sustitución estaba prevista en el plan contra las inundaciones. Es uno de los tres puentes que se acordó renovar en la ciudad para que no se constituyan en si mismos en un riesgo en los momentos de crecidas. Los otros dos son el puente de Martutene, ya en funcionamiento, y el puente de Portutxo, a la altura de Txomin Enea. También se deberá renovar el puente de los Cuarteles, propiedad del Ministerio de Defensa.

El futuro puente de Sarasola será el primer puente curvo de la ciudad y se construirá unos metros antes que el actual (más cerca de la desembocadura del Urumea) lo que lo alejará del caserío Astiñene y permitiría -así se pensó al elegirlo- mantener operativo el paso actual durante las obras de construcción. La nueva infraestructura cambiará totalmente de aspecto y casi doblará la anchura actual del puente. De los dos carriles actuales y una estrecha acera se pasará a una infraestructura con dos amplias aceras a cada lado (de 3,5 y 2 metros respectivamente), un bidegorri de doble dirección (2,5 metros) y sendos carriles de circulación (3,5 metros cada uno) separados de las aceras por dos estructuras metálicas de medio metro de anchura que albergarán iluminación led. La sección del puente acabará en barandillas de cristal, otra característica que lo acerca estéticamente al diseño del puente puente Lehendakari Agirre. Los 2.742.308 euros que costará serán cofinanciados por Ayuntamiento y Agencia Vasca del Agua (URA).

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