Moru: «Cuanto más grandes son tus oportunidades, mayor tu responsabilidad»

En Tecnun. Desmond Moru prepara su doctorado./SARA SANTOS
En Tecnun. Desmond Moru prepara su doctorado. / SARA SANTOS
Desmond Moru. De la Pan Atlantic University a la Navarrensis

BEGOÑA DEL TESO

Profesor de Informática en la Pan-Atlantic University de Lagos, Nigeria, Desmond Moru es miembro de la tribu Igarra cuyo territorio se extiende por las grandes afueras de la capital, Benin. Es pueblo con mucha historia y un idioma, el etuno, en el que 'hola' o 'aupa' se dice 'chao /inin y 'bienvenido', 'kane'. Prepara en la Escuela Superior de Ingeniería de San Sebastián su tesis doctoral de Tecnología de Visión de Máquina. Lo hace, más precisamente, en la división de Robótica y Visión de CEIT. Serán unos estudios y unas investigaciones que le llevarán de tres a cuatro años. Desmond canta y toca la guitarra, ha paseado por Bilbao, Barcelona, Madrid, Pamplona, Málaga, Granada, Burgos, Zaragoza y Jaén y empieza a conocer la excelencia de nuestra cocina. Y 'de vuestro sentido de la amistad'. Frecuenta el gastropote de San Martín.

- Bonita e interesante casualidad conocer a un profesor de informática de la tribu Igarra, uno de los clanes más poderosos del llamado 'Estado Edo', un joven universitario de Nigeria justo en estos días.

- ¿Qué tienen de especial estos días?

- Se acaba de presentar en Sitges una película del aclamadísimo director nigeriano Nabwana I.G.G.

- ¡Ah! Citas una gran referencia del cine de mi país (y de toda África). Al hablar de él, hablas de Nollywood, el centro de la producción cinematográfica de Nigeria, ¡1.200 películas al año! Más que Hollywood y solo algunas menos que Bollywood.

- Exacto. Pero lo más mejor es el que, gloriosa y nefanda a la vez, 'Bad Black' está programada también en nuestra Semana de Terror que empieza el 28 y además, el director ha preparado un trailer especial para nosotros.

- Eso que me cuentas tiene mucho que ver con que en Nigeria y en tantas otras partes de África nos estamos empezando a empoderar tecnológicamente. Y ese empoderamiento tan reciente trae consigo una libertad increíble en el uso de toda clase de aparatos.

- Buena reflexión, extiéndela.

- Europa, y no digamos nada la América de Silicon Valley, tiene una larga tradición tecnológica, un conocimiento que se va transmitiendo por las universidades, por los colegios. Habláis de vuestros primeros 'nativos digitales' pero la generación anterior ya era tecnológica.

- Ya, ¿y?

- Nosotros no tenemos tradición tecnológica, la estamos creando y al no tenerla, sentimos una libertad loca para usar y experimentar con las cámaras de cine, los móviles, las tabletas. Y de esa imaginación, surgirán muchas cosas. No solo la industria del cine, centrada en la barriada de Wakaliga. Tenemos la gran pasarela de moda de África e investigamos por una total excelencia en el cultivo de toda clase de palmeras. A veces creo que más que mirar hacia Europa o California tenemos que buscar referencias en países que estén viviendo o hayan vivido hace poco este mismo proceso.

- ¿La India, por ejemplo? Cualquier empresa desearía hoy tener un informático indio en sus filas.

- La India, por ejemplo. A China hay que mirarla de otra manera y para otras cosas. China quiere hacer negocios con y en África. No caridad.

- Hablemos del aceite de palma. En Europa se le considera uno de los demonios de la alimentación sana y, también, el causante de la destrucción masiva de campos y bosques allá donde la palmera aceitera se planta. De África a Malasia.

- Y, sin embargo, para los nigerianos es una de nuestras mayores riquezas, la que nos convertirá en un país modelo para otros. Qué asombroso lo que me cuentas ¡Yo que os iba a decir que sí fuerais a Nigeria! Después de que vierais las universidades, los parques naturales y el rodaje de película, os llevaría al Nifor.

Aceite de palma

Nifor
Se asombra Desmond al descubrir que el aceite de palma se ha convertido en la Europa eco-bio-friendly en algo parecido a la encarnación del Mal. Nos habla entusiasmado de esa palma aceitera, de la karité, la palmera de dátiles y la rafia como parte sustancial de la riqueza africana. Y nos invita a visitar la web del Nigerian Institute for Palm Oil Research (Nifor).

- ¿Al Instituto Nigeriano para la Investigación del Aceite de Palma?

- Es uno de los centros de investigación más carismáticos y respetados de África. No busca la industrialización salvaje de los cultivos sino la excelencia de cualquier producto de nuestras palmeras. Que es también esa manteca de karité tan apreciada para cuidar la piel humana. Y los dátiles y las fibras textiles que se sacan de la variedad 'Raphia'. No sé qué pensará Europa, pero nosotros cuidamos el buen cultivo de nuestro aceite. Moderno pero sostenible.

- Me gusta la frase que hemos puesto en el titular. ¿Sientes tú esa responsabilidad?

- Absolutamente. Como la sienten otros cientos de jóvenes nigerianos que, como yo, han conseguido el privilegio de formarse, cursar una carrera, estudiar en otros lugares. Se nos han concedido grandes oportunidades. Tenemos la responsabilidad, primero, de aprovecharlas al máximo. Y después, de volver a nuestro país y a nuestro continente para poner a su servicio todo lo aprendido, vivido y compartido.

- ¿Por ejemplo?

- Mismamente, la estructura de universidades como la de Navarra. Sus valores. Su idea del trabajo en equipo, de la estrecha colaboración entre alumnos y profesores.

- ¿Y es Nigeria, y si me permites generalizar, África, un país, un mundo capaz de hacer equipo, piña o acaso sea más individualista, a la manera estadounidense?

- Sabremos trabajar, crear, investigar en equipo. Piensa que nos unen lazos muy fuertes a nuestra familia, nuestros mayores, nuestros amigos. Como pasa con vosotros. Allá no hay problemas étnicos. Políticos, sí.

- ¿300 lenguas?

- Y decenas de tribus, de pueblos.

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