Una gota de humor entre miles de agua

Una gota de humor entre miles de agua
Juantxo Lusa

Sin perder el entusiasmo, el desfile infantil ha tenido que celebrarse a cubierto en el Teatro Victoria Eugenia

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

Se le pidió clemencia al cielo para el sábado. Y se apiadó de los comparseros. Pero un segundo día sin precipitaciones, cuando llevaban anunciadas desde hacía una semana, iba a ser pecar de bondadosa, ha debido de pensar la lluvia. Así que sin el más mínimo reparo ha empezado el sirimiri de madrugada, intercalado con chubascos más intensos, que no han cesado en toda la jornada. Y por supuesto, ha tenido su repercusión a pie de calle, porque ni los plásticos impermeables han podido evitar que el desfile de carrozas vespertino pudiera celebrarse, como han anunciado desde Donostiako Festak pasadas las tres de la tarde.

Sobre las once y media de la mañana los componentes más jóvenes de 9 comparsas que han participado en el Carnaval de Donostia -Gurea Elkartea, Denok Taldea, Karmelo Txiki, Aitor Ikastola, Mystic, Intxaur Txiki, Fama, Txasis y Eclipse- han tenido una cita con el desfile infantil en el Boulevard. Pero ya desde primera hora, Donostiako Festak ha engrasado la maquinaria para poner en marcha el plan B, es decir, habilitar el Teatro Victoria Eugenia para bailar a cubierto, como se viene haciendo de manera alterna en los últimos años.

Con cierto retraso lógico, teniendo en cuenta que había que acomodar a los niños y a sus padres, el punto álgido del acto ha llegado con la entrada de la Diosa Momo, Amaia Díez, y su séquito, Ione Díez, Rosi García y Jorge Pérez Miqueo, a quien los más pequeños corearon «¡La Diosa Momo como mola se merece una ola...!».

Especialmente emocionados han estado los bailarines de Intxaur Txiki, compañía a la que pertenece la Diosa Momo, y que este año han representado el Imperio Chino. A Nora, de 11 años, e Izaro de 12 se les ha iluminado la mirada solo de pensar en ser nombrada algún día. El motivo: «porque eres la reina de la fiesta», coinciden.

La misma ilusión por representar el Carnaval ha manifestado otro grupo de niñas de entre 6 y 12 años de Gurea Elkartea. Ariana, Uxuri, Garazi, Adriana, Izaro y Eider, pese a su corta edad tienen varios años de experiencia carnavalera a sus espaldas y así lo han demostrado sobre el escenario con un desparpajo que ha encandilado a los espectadores. Aunque como bien han apuntado Irene, Raquel y Eider, de 13 años, componentes de Karmelo Txiki, la presión al actuar en el teatro es mayor «porque te mira todo el mundo mucho más».

Chubasquero para todos

El temor a que el desfile de la tarde pudiera cancelarse ha hecho que todos los grupos dieran el 100% sobre el escenario, mientras otras comparsas de adultos han recorrido las calles de la Parte Vieja donostiarra con poco público pero la misma ilusión.

Con los chubasqueros transparentes para tratar de seguir luciendo el dodotis y el babero, y que no se les fueran las pecas de las cara, los Bebés de la Bulla han sido una vez más claro ejemplo de que si se le pone buena cara al mal tiempo, la vida puede ser maravillosa, como diría Andrés Montes. Además, que después de una Tamborrada en la que han terminado calados hasta los huesos y unos Caldereros pasados por agua, «estamos más que acostumbrados», ha indicado Txanpi, miembro de la comparsa.

La Parte Vieja de la capital guipuzcoana ha sido un no parar de escuchar txarangas y músicas varias por las distintas calles, donde han ido apareciendo cuadrillas con diferentes temáticas. Aunque si una agrupación es inconfundible es la Comparsa de Gallos, que con su cacareo permiten ubicarles de manera inmediata. En su paso por la plaza de la Constitución también se han valido de los arcos para evitar durante unos minutos la lluvia cayendo sobre sus gorros.

Por buscarle el aspecto positivo, «con la lluvia se riegan las plantas», han debido de pensar los integrantes de la Comparsa de Jardineros que, al igual que los demás, han aprovechado cada soportal del recorrido para guarecerse. Josetxo, creador de la compañía, ha advertido de que «el año que viene tenemos que hacer algo para que podamos salir sin que se estropeen los trajes», porque muchos años, ha indicado, han tenido que suspender el desfile como les ocurrió el domingo a las comparsas y carrozas.

El Carnaval de 2018 toca a su fin este lunes por la tarde con el Entierro de la Sardina, pero si la secuencia de los últimos años se sigue cumpliendo, en 2019 el tiempo se portará algo mejor.

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