«Para Fundiciones Infiesta es un orgullo hacer este encargo»

«Estamos en uno de los sitios más fotografiados de San Sebastián», dice el director industrial Benjamín Menéndez

A.M. SAN SEBASTIÁN.

Desde finales de mayo, la fundición Infiesta, ubicada en un polígono de Gijón, trabaja a destajo en la fabricación de los 550 metros de barandilla de La Concha que se colocan entre la plaza Cervantes y la Perla. «Hemos puesto un turno específico con diez de los cuarenta empleados dedicados exclusivamente a ello», explica Benjamín Menéndez, director industrial de una factoría que salió en 2015 de un concurso de acreedores. Para esta compañía asturiana, «es un orgullo» fabricar el famoso pasamanos donostiarra.

Menéndez explica que en la barandilla original de cinco piezas por tramo «las uniones se oxidaban», sin embargo la actual, realizada como una aleación de hierro y chatarra seleccionada con una tensión de rotura de 400 megapascales, ofrece plenas garantías. La minuciosidad de la réplica llega incluso a reproducir los 'errores' de la original. «La unidad que se instaló al revés (en los Relojes) la fabricamos girada para que se mantenga la imagen tal y como está ahora», indica. «Cuando fui a San Sebastián a comprobar cómo estaba montada la barandilla un chico andaluz me preguntó dónde estaba la del revés, yo también acabé buscándola», dice con una sonrisa. Menéndez se felicita de su trabajo «va a estar en uno de los sitios más fotografiados de San Sebastián».

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