Una empresa de Gijón fabrica la nueva barandilla de La Concha

Un operario trabaja en una unidad salida de la fundición. / D. MORA
Un operario trabaja en una unidad salida de la fundición. / D. MORA

Fundiciones Infiesta S.A. confecciona los nuevos tramos que sustituirán al pasamanos construido hace un siglo para el paseo de La Concha. La firma gijonesa comenzó en 2004 a producir para el Ayuntamiento piezas de 5 módulos

G. POMARADA/A. MUNGUÍA GIJÓN/SAN SEBASTIÁN.

Corría 1916 cuando la hoy icónica barandilla de La Concha era inaugurada por el rey Alfonso XIII. 101 años después, el Ayuntamiento de San Sebastián sacó a concurso público la sustitución de un tramo de la balaustrada, una adjudicación que recayó la pasada primavera en una factoría asturiana, Fundiciones Infiesta S.A., ubicada en las afueras de Gijón. «Para nosotros es un orgullo», cuenta Benjamín Menéndez, director industrial de la compañía, que en 2015 salía de un concurso de acreedores.

Desde finales de mayo, la fundición, ubicada en el polígono de Somonte, trabaja a destajo en la fabricación de los 550 metros de barandilla que se colocarán entre la plaza cervantes y la Perla. «Hemos puesto un turno específico, ahora estamos a tres, con diez de los cuarenta empleados dedicados exclusivamente a la barandilla», explica el responsable de la factoría.

Fundiciones Infiesta, S.A. se fundó en el año 1985 para la fabricación de piezas de hierro gris y nodular. En los últimos veinticinco años la empresa se ha especializado en todos los campos de la fundición de hierro por moldeo mecánico y químico. La empresa inauguró sus actuales instalaciones en 2008 con una superficie total de 13.000 m2. la planta tiene una capacidad productiva de aproximadamente 300 toneladas/mes y suministra piezas de fundición de pesos unitarios comprendidos entre 0,5 y 6000 kg.

Tras cuatro meses forjando las estructuras de hierro de la barandilla de La Concha en la intimidad de la fundición, la pasada semana se dieron los primeros pasos tanto en San Sebastián como en Gijón para rehabilitar el paseo. En la capital guipuzcoana, los operarios iniciaban el lunes las tareas de vallado previas a la colocación de la baranda, mientras que en Asturias las piezas salían de la forja directas a las instalaciones de Grupo Sem, ubicadas también en Gijón, donde las unidades son pintadas. Las ya terminadas, se embalan estos días en Fundiciones Infiesta para su traslado a San Sebastián la próxima semana.

Roseta del revés

La nueva barandilla presenta una novedad respecto a las anteriores: en lugar de cinco piezas, la estructura se ha forjado en una única de cinco módulos. Hace trece años, Fundiciones Infiesta ya renovó el tramo entre el Náutico y la primera rampa con este modelo. «En las antiguas de cinco piezas las uniones se oxidaban, por eso buscamos una solución enteriza», explica Menéndez. Una aleación de hierro y chatarra seleccionada con una tensión de rotura de 400 megapascales y veinte años sin aparición de óxido es la garantía que, dice, ofrece esta barandilla de La Concha 'made in Gijón'.

El perfeccionamiento técnico se conjuga con la tradición pues respeta el diseño original de 1910 del arquitecto municipal Juan Rafael Alday. La minuciosidad de la réplica llega incluso a los 'errores' de aquella primera instalación. «La unidad que originalmente se instaló al revés (en la Perla) lo fabricamos girado para que se mantenga la imagen tal y como está ahora», indica. No ocurrió lo mismo en 1999, cuando la renovación acabó con una de las dos piezas colocadas con la roseta central mirando hacia el mar.

La nota curiosa es siempre un aliciente para los turistas, que recorren el paseo marítimo escudriñando cada palmo de baranda en busca de la singular pieza inversa. «Cuando fui a San Sebastián a comprobar cómo estaba montada la barandilla un chico andaluz me preguntó dónde estaba la del revés, yo también acabé buscándola», ríe. Menéndez se felicita de que «vamos a estar en uno de los sitios más fotografiados de San Sebastián».

El año que viene el Ayuntamiento sacará a concurso la sustitución de los 670 metros de barandilla entre la Perla y el Antiguo. Otro reto para esta fundición asturiana que si lograra este contrato podría poner su firma en todo el paseo de La Concha.

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