Feria de vinos vascos en Loiola

Joxemi Ayerbe muestra el cartel oficial de la primera Feria de Vinos de Euskal Herria.
Joxemi Ayerbe muestra el cartel oficial de la primera Feria de Vinos de Euskal Herria. / I. M. C.

La primera edición del evento será el 30 de julio a las 11.30 horas en la calle Iglesia

IÑAKI MIGUEL CAMIO SAN SEBASTIÁN.

El próximo día 30 de julio, en plenas fiestas de San Ignacio, entre las 11.30 y las 14.30 horas tendrá lugar en la calle Iglesia de Loiola la primera Feria de Vinos de Euskal Herria. Al frente de la misma está el enólogo loiolatarra por excelencia: Joxemi Ayerbe.

Tras dejar la comisión de fiestas hace dos años, este apasionado de los vinos tuvo la idea de montar una feria de vinos en Loiola. «Miré en internet y constaté que no se había llevado a cabo ninguna feria de vinos de Euskal Herria como tal», explica Joxemi. A día de hoy tiene confirmada la asistencia de 35 bodegas.

Se trata de una feria de degustación, en la que todo el que compre su copa, que costará en torno a las 5€, tendrá a su disposición hasta 60 diferentes vinos. La variedad es amplia, y el organizador brinda algunos consejos. «Como en toda feria de vinos, habrá escupideras, que vienen bien cuando se pretender degustar muchos vinos. Suele ser recomendable beber agua para limpiar el paladar, incluso comer un pintxo. Por ejemplo, si yo he catado un tinto con mucho tanino y el siguiente es un blanco, tendré que limpiarme el paladar con un trago de agua. O por ejemplo organizarme y decir: a primera hora voy a probar blanco y txakolis, luego rosados, y termino con los tintos», comenta Ayerbe.

Joxemi aterrizó en el mundo del vino en el año 1998. Antes había estudiado cocina. «Terminé en el 86, y a partir de ahí estuve muy ligado a la gastronomía y al vino, que tan relacionado está en nuestro entorno», recuerda. Fue en 1998 cuando «la chispa encendió el fuego», tras un curso de cata de vinos que recibió a cargo de Mikel Zeberio, dentro de la semana gastronómica de Intxaurrondo (actual Gastronomika del Kursaal). Terminó en 2011 haciendo un máster en viticultura enología y marketing del vino en La Rioja y empezó a dar cursos de cata. «En más de una ocasión nos hemos ido a Laguardia, hemos vendimiado, y hemos traído la uva en cajas al caserío. Las hemos prensado y hemos hecho el vino», relata Joxemi, quien incluso tiene alguna planta de vid. «Todo para aprender sobre este apasionante mundo». Recientemente ha estado visitando bodegas en Uruguay; y ya planea su siguiente viaje, que será en Octubre. Viajará a Armenia y Georgia para ver bodegas. «Visitaré la bodega más antigua del mundo, en Armenia, que se conoce 6.500 antes de Cristo. Podré observar esas piedras lagares prehistóricas» comenta emocionado.

Joxemi, que tiene su trabajo y para el que el mundo del vino es afición y pasión, colabora con el Restaurante Gandarias en la cata de muestras de vinos. También da cursos de cata o servicio de vino. «Por suerte tenemos una joya vinícola a nivel mundial, el Restaurante Rekondo, considerado como una de las cinco mejores bodegas del mundo. Tenemos un grupo de trece amigos desde hace cinco años, y todo segundo lunes de cada mes catamos vinos en Rekondo. Nos llamamos 'Irrekonductibles'. Siempre traemos un invitado. El último fue Luis Gutiérrez, que es embajador de Parker para España, Argentina, Chile y la localidad de Yura, y pasamos una tarde muy agradable alrededor del vino. Entre amigos también solemos quedar para compartir botellas. El vino es para compartir con los amigos, familia, gente que le guste. Todas las botellas están destinadas a ser abiertas algún día», afirma.

Posee una interesante colección de vinos. Cuando surge la oportunidad de adquirir algún vino especial lo adquiere. Ha llegado a pagar hasta 200€ por una botella, siempre con el fin de beberla de manera compartida. Admite que cada vez le tira más el vino blanco. «El consumo de blanco está subiendo. Es cierto que el vino en general ha mejorado mucho a nivel mundial gracias a la tecnología, la higiene, y porque se cuida más la viña. Ahora hay mejores vinos en todas partes del mundo. El vino blanco de nuestro alrededor ha mejorado mucho. Hay blancos riojanos muy buenos. Además, la globalización nos ofrece la opción de acceder a cualquier vino de cualquier rincón del planeta. Estamos descubriendo que el vino blanco nos puede dar mucho más de lo que nos podría dar», explica.

Este especialista está seguro de que dedicar unos minutos a la cata de un vino, puede engancharte en este mundillo. «La gente está acostumbrada a beber mientras charla, sin prestar especial atención a la cata del vino en sí». Él recomienda: «Huele a copa parada. Agítala. Huele de nuevo. Sólo ese hecho de que tú te des cuenta de que cambia el aroma sólo por moverla, igual te abre un mundo, te toca el gusanillo y te entra el interés».

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