Exploradores descubriendo su ciudad

Tras descubrir Urgull, los niños reflexionan y apuntan lo que más les ha gustado de la jornada.
Tras descubrir Urgull, los niños reflexionan y apuntan lo que más les ha gustado de la jornada. / TXIKIAKTIVA

Una iniciativa permite a niños extranjeros o de familias inmigrantes conocer a fondo San Sebastián. 'Nire hiria ezagutzen' trabaja para favorecer la inclusión de estos txikis y de sus familias mediante un método de pedagogía urbana

GARAZI REZABALSAN SEBASTIÁN.

Érase una vez un grupo de pequeños exploradores, venidos de distintas partes del mundo, que con su mochila amarilla sobre la espalda pudo conocer los lugares más representativos de San Sebastián, abriéndose ante ellos un mundo hasta entonces desconocido, a pesar de vivir en esa misma ciudad. Aunque parezca el inicio de un bonito cuento, se trata de una historia que este mes se ha hecho realidad gracias al campamento 'Explorando mi ciudad-Nire hiria ezagutzen'. Una iniciativa con la que niños inmigrantes o de familias extranjeras han tenido la oportunidad de conocer Donostia más de cerca durante las últimas cuatro semanas, aprendiendo de su historia a través de sus edificios y lugares más emblemáticos.

El proyecto nació de la mente de la emprendedora social colombiana Paula Zuluaga y propone una nueva metodología de pedagogía urbana como estrategia para favorecer la inclusión social de estos pequeños en la ciudad. «Cuando hace unos años vine a Donostia me encontré con niños extranjeros o de familias inmigrantes que no conocían la ciudad en la que vivían. Así que creé este proyecto para que les ayudase a responder la pregunta '¿Dónde estoy?'», explica esta arquitecta doctorada en Urbanismo.

Este año han sido 14 los exploradores que han participado en esta aventura. Una de las primeras actividades que llevaron a cabo a primeros de mes en el campamento fue completar un mapamundi respondiendo a la pregunta '¿De dónde venimos?'. En él, estos pequeños de entre 6 y 11 años pudieron comprobar que procedían de 8 países diferentes. La mayoría venían de Latinoamérica, pero también han participado niños de otros países como Argelia.

Muchos de ellos son unos recién llegados y no tienen las herramientas ni medios para conocer su nuevo hogar. «Hace ocho meses que llegó mi hijo David de Honduras, y este taller le ha ayudando mucho a conocer la historia de su nueva ciudad y gente nueva. Estoy muy agradecida, es un programa que recomiendo encarecidamente», relata Diana, madre del chaval.

No todos los protagonistas de esta historia son extranjeros, algunos han nacido en San Sebastián, pero sí miembros de una familia inmigrante que no han tenido la oportunidad de conocer aún Donostia. «Hay quien lleva viviendo años aquí o ha nacido en la ciudad y no sabe nada de ella, ni tampoco cuenta con nadie que le explique por qué es como es», asegura David Barbarin, voluntario del proyecto y miembro de TxikiAktiva.

Para que los exploradores se hagan cargo de donde viven, el programa del taller abarca cuatro bloques temáticos, en los que se aborda la ciudad desde su relación con el territorio, la naturaleza, la arquitectura y el urbanismo. «Los lunes y miércoles trabajamos en las aulas del centro cultural Ernest Lluch y los viernes hacemos excursiones que están pensabas para repasar lo que aprendemos cada semana en clase», aclara Noelia Nieto, voluntaria y encargada de las redes sociales de las colonias.

«No habían visto una tablet»

Partiendo de esta planificación y con las herramientas necesarias para cualquier explorador -mapa, brújula, prismáticos y cuaderno de bitácora- los niños han visitado lugares como el Museo San Telmo y el monte Urgull para conocer cómo ha evolucionado San Sebastián a lo largo de los años. También han caminado por el paseo de La concha, la plaza Sarriegi y los jardines de Miramar, además de disfrutar de un divertido viaje en el tren turístico.

De esta forma, el taller activa iniciativas que apoyan la construcción de la convivencia ciudadana desde la multiculturalidad. También permite que los txikis adquieran e incorporen nuevos conocimientos acerca de la ciudad y el territorio con el contacto directo que genera la experiencia in-situ en las salidas.

Asimismo, apuesta por la innovación educativa, empleando nuevos formatos ocio-educativos que promueven la instrucción de la infancia como ciudadanos responsables, críticos y participativos. «Estamos intentando en este y otros proyectos, por ejemplo, facilitarles herramientas tecnológicas, para acercarles nuevos medios de trabajo y descubrir su potencial. Muchos no habían visto nunca una tablet», asegura David.

Con una dinámica rutinaria a base de teoría, juegos y salidas, Paula y su equipo han conseguido crear un entorno lúdico y educativo para estimular la curiosidad, la creatividad y la experimentación. Además han logrado una metodología educativa dinámica que ayuda a aprender sobre la ciudad. «Es un proyecto muy enriquecedor, juntas a todos los niños y los empoderas con conocimientos del entorno, que luego además explican a sus aitas y amas», revela Borja Etxeberria, voluntario del proyecto.

Convivencia ciudadana

Asimismo, el taller es una iniciativa en favor de procesos que promueven la convivencia ciudadana intercultural mediante la formación en valores culturales y cívicos en la infancia a las familias menos pudientes. «También intentamos apoyar la conciliación familiar. Estos niños si no acudieran a estas colonias, estarían solos en casa viendo la televisión ya que sus padres deben trabajar y no pueden permitirse otro tipo de colonias», aclara Paula.

Los exploradores están encantados con esta iniciativa. Sus ojos brillan cuando recuerdan todos los lugares visitados durante este mes. «Les gusta tanto la experiencia que muchos quieren repetir, pero no pueden, ya que el proyecto está pensado para participar en una única ocasión. Aún así, insistían tanto que, al final, este año hemos creado la figura del 'Explorador invitado' -explorador viejo para los txikis-. Así, una vez a la semana contamos con una persona de años anteriores que participa tanto en las actividades dentro del aula como fuera de ella», cuenta Paula.

«A mí lo que más me ha gustado han sido los cañones de Urgull», asegura el pequeño explorador Jonathan, que además recuerda los nuevos amigos que ha hecho. Efectivamente, las amistades creadas durante este mes también son muy importantes. «Hace tres semanas no se conocían prácticamente y ahora se saludan dándose un abrazo», explica David.

Pero no son solo los exploradores los que disfrutan de la experiencia, también sus familiares y los hijos y sobrinos de los voluntarios. Estos no acuden a las clases teóricas, pero sí a las excursiones. «Hemos llegado a ser 30 personas, por eso, además de Noelia, David, Borja y yo -que estamos los lunes y miércoles- también contamos con más ayuda proporcionada por parte de la Fundación de la Obra social la Caixa», dice Paula.

Algunos de los que participan en estas salidas y se han convertido en nuevos exploradores son son los padres de estos niños, como Edith, madre de Kiara, originaria de Paraguay, que asegura haber «aprendido muchísimo sobre San Sebastián gracias a la posibilidad de acudir los viernes a las excursiones con mi hija. Es una manera muy entretenida de aprender y conocer los lugares emblemáticos de la ciudad».

Tres años de éxito

La iniciativa social nació en el 2015 con la puesta en marcha de un proyecto piloto para los niños de Altza. Ese año el taller se llevó acabo en colaboración con la ONG Hazi eta Ikasi, el departamento de Bienestar Social del Ayuntamiento de Donostia y el Museo San Telmo. Tras el éxito de aquel primer año, en el 2016, se sumaron nuevos colaboradores además de los iniciales, como la Sección de Educación del Ayuntamiento de San Sebastián y Donostia 2016, además de otros voluntarios del ámbito de la integración social.

Este año el proyecto se ha ampliado, participando en él no solo los niños de Altza, sino también de Amara y Gros. Para que todo esto sea posible, Paula ha contado con la colaboración de la Asociación TxikiAktiba, junto con el apoyo del Ayuntamiento de Donostia, el Museo San Telmo y la Fundación de la Obra social la Caixa.

El taller se finalizó el pasado miércoles con la entrega de diplomas a los pequeños, a la que asistieron también sus familiares. Aún así, el viernes la Fundación de la Obra social la Caixa invitó a todas las personas involucradas en la iniciativa al Aquarium para una última despedida. El cuento de hadas ha acabado... hasta el año que viene.

LA CIFRA

14 Exploradores.
Han sido catorce los niños que han participado en el taller. Aun así, en las excursiones han llegado a ser 30 personas.
Objetivos del taller
Convivencia ciudadana. Formación de valores culturales y cívicos.
Innovación educativa. Facilitar herramientas tecnológicas.
Aprender jugando. Estimular la curiosidad y creatividad.

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