Gipuzkoa se hace resiliente ante los fenómenos naturales provocados por el cambio climático

San Sebastián ha participado, de la mano de dos investigadoras de Tecnun, en un proyecto europeo para mejorar su capacidad para resistir, adaptarse y recuperarse ante desatres naturales provocados por el cambio climático

Desperfectos en San Sebastián tras el temporal de olas de 2008./Archivo
Desperfectos en San Sebastián tras el temporal de olas de 2008. / Archivo
Beatriz Campuzano
BEATRIZ CAMPUZANO

Se apaga la luz, las paredes tiemblan y el suelo comienza a abrirse. No hay energía y los servicios básicos no funcionan. Estas son algunas de las consecuencias que pueden surgir de los llamados efectos en cascada producidos por los desastres naturales. Aunque Euskadi no sea uno de los puntos del globo más sacudidos por la naturaleza, sí que, en menor escala, es testigo de inundaciones, nevadas y vientos. Y es que hoy en día da igual vivir en una región que esté en la unión entre dos placas tectónicas o no que las consecuencias del efecto invernadero se palparán en todas las ciudades. En los últimos años, el 70% de los desastres naturales que han azotado la tierra han estado relacionados con el clima, el doble que hace 20 años, según datos de la Orgacinación de las Naciones Unidas. En total, más de 226 millones de personas se ven afectadas por desastres cada año y esta cifra puede aumentar.

El 19 de marzo de 1854 a las 23.30 horas un terremoto de magnitud cinco se dejó notar en Gipuzkoa aunque no se registraron víctimas. En 2010, el volcán Eyjafjallajökull, en Islandia, arrojó ceniza volcánica varios kilómetros en la atmósfera y provocó el cierre del espacio aéreo sobre la mayor parte del norte de Europa. En 2011, Japón tembló y provocó graves consecuencias. No era previsible o, al menos, no la magnitud ni los daños. La pregunta es: ¿estamos preparados para soportar estos golpes de la naturaleza?

Algunas de las ciudades que han visto cómo en los últimos años sus calles se inundaban o cómo, en un intento desesperado, helicópteros lanzaban agua para enfriar los sistemas de refrigeración de una central nuclear han servido como ejemplo para mejorar la capacidad de recuperación de los impactos que sufre el sistema. Porque impactos e imprevistos hay todos los días. De ahí que cada vez cobre más importancia la resiliencia de las ciudades ante fenómenos naturales.

Guía pionera de resiliencia

Resistir y recuperarse con eficacia de las inundaciones, de las vulnerabilidades costeras y los eventos inducidos por el cambio climático, incluidas tormentas severas y galernas, es lo que busca Euskadi. Como testigo directo de inundaciones y otros fenómenos ambientales y teniendo en cuenta que los efectos secundarios de una situación de riesgo dependen de la preparación de la ciudad y de la manera en la que la ciudadania responde, la capital guipuzcoana, gracias al proyecto Smart Mature Resilience que ha durado tres años, ya cuenta con una guía (en inglés), cuya finalidad es que las ciudades puedan resistir, absorber, responder y recuperarse de los efectos de una crisis de manera oportuna y eficiente, así como planificar cómo preservar o restaurar las infraestructuras críticas y las funciones esenciales.

Leire Labaka y Josune Hernantes, investigadoras de Tecnun y participantes en el proyecto europeo, coinciden en que se confía «mucho en las predicciones y no todo se puede prever».

-Euskadi parece no estar expuesta a un riesgo elevado de un desastre natural, pero, en el caso de sufrirlo, ¿estaría preparada para responder en el menor tiempo posible y minimizando los daños?

-Estamos trabajando en ello. Aquí tenemos experiencia en olas, vientos y nevadas y sabemos cómo hay que responder en determinadas situaciones, pero, a veces, por mucho que hayas entrenado y tengas planes de contingencia los análisis no se cumplen y hay más daños de los previstos. En un estado normal, los planes de contingencia funcionan bien y son eficaces porque sabemos seguir los pasos, pero si algo no funciona o se produce una situación que no habíamos previsto y esos planes, tal y como los conocemos, no sirven ¿qué podemos hacer? Improvisar y tomar decisionar en minutos. Ahí es donde entra la resiliencia. Se trata de reducir el impacto y volver al estado previo en el menor tiempo posible porque no se puede evitar que pase.

-¿Qué características tiene que tener una ciudad para saber afrontar de la mejor manera posible una situación de crisis?

- Hay que establecer qué tiene que hacer cada parte implicada. Para ello, se han definido una serie de políticas, es decir, acciones que deben implementar. En rasgos generales, hay que tener una buena infraestructura y que se dé una buena coooperación entre organismos. También sirve para aprender y conocer cómo han actuado otras ciudades en situaciones similares.

-¿Si hubiera una mayor colaboración entre los diferentes agentes y las ciudades cercanas, el margen de error sería menor?

-Tejer una red de contactos siempre ayuda. Si una ciudad que esté próxima es resiliente no necesitará tus recursos. Es necesario que haya acuerdos previamente establecidos para que en el momento de tomar decisiones tengas ayudas externas y no se repitan errores. Por eso, hay que buscar una vértebra en Europa, una red de contacto, que cada ciudad sea resiliente para que Europa también lo sea.

-¿Se aprende de las decisiones que se han tomado en otros desastres naturales?

-Sí, pero todavía nos queda. A raíz del tsunami de Japón que desencadenó un accidente nuclear aprendimos mucho. Aquí, las centrales tomaron más medidas de seguridad y fuimos un poco más conscientes, pero todavía hay camino por recorrer. Es importante saber cómo han reaccionado en situaciones de crisis otros países para que, si te pasa a ti, seas más capaz porque, al menos, ya habrás reflexionado sobre eso.

-¿Puede que en Euskadi se vea como algo lejano y que no seamos muy conscientes de las posibles consecuencias?

-No hay una cultura y concienciación de que algo puede ocurrir. Es verdad que Euskadi no está especialmente expuesta a terremotos o tsunamis pero tenemos otros riesgos. El cambio climático es otra variante y nos afecta a todos. Algunos estudios pronostican que el tiempo cambiará, que las precipitaciones serán menos frecuentes pero más intensas y la temperatura media de las regiones subirá. Entonces, habrá que saber gestionar esa intensidad porque si, de repente, nuestros ríos suben mucho, hay más riesgo de inundaciones. Es importante saber adaptarse a las nuevas casuísticas y ser conscientes que no todo se puede solucionar en cinco minutos. Hoy en día, como sistema somos resilientes, pero individualmente no.

-Pero gracias a los avances tecnológicos y a las previsiones, hoy en día, es más fácil prepararse ...

-Sí, pero el desastre natural va a ocurrir igual. La realidad demuestra que no se puede prever nada de lo que ha ocurrido. En Gipuzkoa y sobre todo en las ciudades costeras del País Vasco se está trabajando en ello y se tiene en cuenta tanto el cambio climático como las olas porque son riesgos que últimamente hemos vivido muy de cerca. Pero el problema son los efectos en cascada, que son muy difíciles de predecir. Ahora, las infraestrcuturas son más robustas, las respuestas pueden ser más inmediatas, pero la gente tiene menos recursos para sobrevivir sin aprovisionamiento de energia y telecomunicaciones. Cada vez somos más dependientes de la energía y si eso fallara, el sistema se colapsaría.

-¿Y no podría haber una solución inmediata?

-Estamos acostumbrados a que todo se arregle al minuto y no siempre es posible. Cuando nunca te has visto en una situación similar tomas decisiones que pueden ser equivocadas.

-Estar preparado se entrena y también depende de los recursos que se destinen. ¿Dónde está el equilibrio entre lo que se invierte en prevención y la probabilidad de riesgo que puede haber?

-Cuesta mucho encontrar la balanza porque los recursos son limitados. Tu puedes querer que los edificios sean robustos y redundantes para que, en el caso que haya un terremoto, no se derrumben. Pero no es lo mismo que sea de magnitud 4 que de 9. Y la pregunta es: Y si nunca ocurre, ¿esos recursos han sido eficientes o no?

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