Donostia baraja no reabrir el puente de Egia al tráfico hasta la construcción del nuevo

El concejal Miguel Ángel Díez (centro), junto a ingenieros y otros técnicos en la inspección realizada al puente de Astiñene. / SARA SANTOS

Sí se permitirá el paso de peatones y bicis cuando se coloquen tirantes en los arcos. El coste de la reparación estructural, que ronda los 800.000 euros, y los plazos de contratación y ejecución llevan al gobierno a reconsiderar la obra de refuerzo

AINGERU MUNGUÍA SAN SEBASTIÁN.

La reapertura al tráfico rodado del viejo puente de Astiñene podría quedarse en el tintero. El Ayuntamiento estudia si merece la pena o no, teniendo en cuenta que en dos años estará en funcionamiento el nuevo paso sobre el Urumea entre Egia y Loiola. Un gasto de 800.000 euros para reparar las pilastras el año que viene podría no salir a cuenta, según explicó el alcalde, Eneko Goia, quien se reunirá hoy con la dirección de Obras y Proyectos para tomar una decisión. El paso de peatones y ciclistas sí se permitirá, una vez se coloquen unos tirantes en los arcos.

El cierre a todo tipo de tráficos del puente de Astiñene mantiene en vilo a los vecinos de los barrios de Loiola y Egia desde el pasado 22 de agosto. El agravamiento del cambio de rasante en su calzada encendió las luces rojas y dos inspecciones, una primera de urgencia, al día siguiente, y una segunda más exhaustiva con varios expertos, días después, confirmó la gravedad de la situación.

En las observaciones de los días previos ya se pudo apreciar que «el asiento de uno de los apoyos estaba afectando seriamente al funcionamiento estructural del puente», según precisó un informe preliminar. En la inspección posterior se detectó que las pilas más cercanas a la margen izquierda habían sufrido «giros, aunque de escasa magnitud, tanto sobre el eje vertical como sobre el horizontal, seguramente motivados por la mayor distancia de roca en su cimentación». En definitiva, que los desplazamientos en las cimentaciones de varios apoyos en el río habían provocado inclinaciones en su verticalidad comprometiendo la función estructural. Las conclusiones fueron que el puente está en «una situación muy próxima al colapso», que «fue acertada la decisión de cortar el tránsito de vehículos y peatones sobre el mismo» y, en tanto no se hicieran reparaciones, se recomendaba «ampliar el cierre al paso de embarcaciones bajo cualquiera de las bóvedas».

El informe técnico apuntó que una intervención paliativa consistente en «disponer una línea de tirantes a la altura del arranque de las bóvedas» ofrecería seguridad suficiente para reabrir el puente al tráfico peatonal y ciclista. Esta intervención, que rondará los 130.000 euros, la llevará a cabo el Ayuntamiento en las próximas semanas. Sin embargo, está en cuestión que se acometa la segunda y más importante actuación, un «recalce mediante micropilotes» de las pilastras del puente, que permitiría su reapertura al tráfico rodado por lo menos para los vehículos ligeros.

El alcalde, Eneko Goia, explicó ayer que el gobierno municipal está valorando con los técnicos del Ayuntamiento la conveniencia de llevar a cabo la obra de refuerzo estructural del puente de Astiñene teniendo en cuenta los perjuicios que está provocando su cierre al vecindario, el coste, los plazos de ejecución y la previsión de apertura del nuevo puente a construir unos metros río abajo. «Hay que valorarlo bien porque debemos gestionar bien los recursos públicos y es una intervención en un puente llamado a desaparecer en dos años». Goia indicó que la obra de reparación «no sería inferior a 600.000 euros», aunque en realidad rondaría los 800.000 euros si se tienen en cuenta también los costes de la redacción del proyecto. Otro problema son los plazos. Por el volumen de la obra, hay que sacar a concurso primero el proyecto y luego la realización de la obra, lo que dilataría la solución varios meses. Si hubiera garantías de que la construcción del nuevo puente podría empezar en un plazo relativamente corto, el gobierno municipal quizás se inclinase a no realizar ese gasto en el viejo Astiñene. Si los trámites administrativos dilataran mucho su adjudicación, quizás opte por reparar el viejo. Los 2.742.308 euros que costará construir el nuevo puente serán cofinanciados al 50% por el Ayuntamiento y Agencia Vasca del Agua (URA) con lo que la factura para la administración municipal rondará los 1.371.000 euros.

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