Estrechan el cerco sobre los usuarios conflictivos del Aterpe de Amara

Dos agentes se acercan a una persona sin techo en la plaza del Sauce, cerca del Aterpe. / LOBO ALTUNA
Dos agentes se acercan a una persona sin techo en la plaza del Sauce, cerca del Aterpe. / LOBO ALTUNA

Guardia Municipal y Ertzaintza intensifican la vigilancia para identificar a los autores de la oleada de atracos y agresiones y «deslocalizar el problema»

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

Guardia Municipal y Ertzaintza han intensificado la vigilancia de los alrededores del Aterpe de Amara para tratar de identificar a los autores de la oleada de atracos, agresiones y otros delitos y comportamientos incívicos que han disparado la alarma en el barrio.

Según informó ayer el concejal de Seguridad Ciudadana, Martín Ibabe, a preguntas del PP, las pesquisas policiales están cerca de cristalizar con el objetivo de «determinar la tipología» de las personas responsables y «deslocalizar el problema». Desde que se multiplicaron las denuncias, la Guardia Municipal mantiene una dotación permanente en la zona -Sagrada Familia, plaza del Sauce, paseo de Errondo...-, que patrulla el lugar salvo en los momentos que es requerida para otra emergencia.

La Ertzaintza, por su parte, pasa por allí tres veces en el turno de la mañana y otras tres en el de la tarde y cuenta con un agente de proximidad que se comunica y relaciona con los comerciantes y vecinos para valorar las necesidades de seguridad del barrio.

«En los últimos meses hemos realizado decenas de intervenciones gracias al esfuerzo policial y de otros departamentos municipales para mejorar la situación» del entorno del Aterpe, subrayó Ibabe, quien advirtió de que «es un número reducido de usuarios el que genera problemas y nosotros somos bastante contundentes» para ponerles coto.

El delegado del PNV advirtió de que «policialmente es muy difícil» acabar con estos hechos delictivos, ya que los autores por lo general son «insolventes» y no pueden asumir las sanciones o las responsabilidades económicas por el daño causado.

Por eso las policiales no son las únicas medidas en aplicación desde las instituciones competentes. El Ayuntamiento mantiene contactos y reuniones con los responsables del Aterpe para analizar las posibles soluciones al problema. «El objetivo es atajarlo sin provocar en el vecindario un rechazo generalizado a este servicio, que es utilizado por una mayoría de usuarios cívicos», afirmó Ibabe.

La perseguida deslocalización -atender a los protagonistas de los conflictos por separado en otros servicios- habrá que hacerla «con cuidado» porque en otros centros de este tipo «también sufren el problema». Y destacó que dedicar tantos recursos policiales a una zona concreta «supone reducir las labores de prevención en muchos otros ámbitos» porque la plantilla del cuerpo es la que es y los agentes que patrullan el Aterpe «se quitan de otro sitio».

Más de un millar de firmas

La concejala de Acción Social, Aitziber San Roman, explicó por su parte ante una interpelación de EH Bildu que los vecinos del entorno del Aterpe habían presentado en Ijentea 1.161 firmas solicitando el traslado de este servicio a otro lugar ante la «suciedad», «aumento de la violencia», «atracos», intimidaciones y el miedo a poder pasear que existe en el barrio por la conducta de algunos de los usuarios de este servicio de Cáritas.

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