Las escuelas de surf reclaman medidas para la mejora de la convicencia en la Zurriola

Un grupo de alumnos de surf entrenando fuera del mar de la playa de Gros antes de sumergirse en él. / LOBO ALTUNA

«La masificación de los alumnos en el agua se da porque no hay ningún tipo de control» asegura el surfista Julen Larrañaga

GARAZI REZABAL SAN SEBASTIÁN.

La cruzada entre bañistas y surfistas vive su punto cumbre cada verano en la playa de Zurriola, sobre todo en agosto. El buen tiempo, las olas y las vacaciones hacen que el número de bañistas, surfistas y escuelas de surf se multipliquen. «Desde hace aproximadamente cinco años la playa está cada vez más concurrida. En 2012 se decidió dividir la playa en dos, el lado oeste para bañistas y el este para los surfistas, y mejoró mucho la convivencia entre los distintos usuarios de la playa», asegura Jon Mikel Zubeldia, presidente de Groseko Indarra Surf Taldea. Sin embargo, añade, «las escuelas de surf seguimos marginadas sin ninguna ordenanza que regule nuestra actividad, y esto realmente nos afecta».

Julen Larrañaga, dueño de Free Surf Eskola y representante de las escuelas de surf, comparte la opinión de Jon Mikel. «La masificación de los alumnos en el agua se da porque no hay ningún control. Si hubiera menos agentes (escuelas) fuera del mar, seguramente no estaríamos hablando ahora de este conflicto. El problema no está en el agua», explica el representante.

A diferencia de otros negocios, las academias de surf no cuentan con ninguna normativa que establezca cuáles son las condiciones para que funcionen como tales. Esto, según Julen y Jon Mikel, genera, además de saturación en el agua, situaciones de desigualdad. «No es justo que alguno tengamos que acondicionar el local, por ejemplo, para minusválidos porque somos una empresa y funcionamos todo el año, para que luego, en verano, el Ayuntamiento dé licencias de escuela de surf a un sótano con tablas», denuncia Julen.

Ordenanza necesaria

«Es vital que exista una ordenanza que establezca qué es una escuela, qué condiciones debe cumplir, los servicios que debe ofrecer... y, muy importante, que indique claramente los títulos que deben tener los profesores para poder impartir clases, una cuestión que por ahora no está reglamentada», dice con preocupación Jon Mikel.

Además de exigir una definición e indicar cuáles son las condiciones para ser una escuela de surf, los surfistas también piden una mayor flexibilidad en cuanto al uso de la playa para los principiantes. «Durante el invierno los noveles utilizan el espigón para aprender sin riesgos a usar la tabla. Pero en verano, por la tarde tenemos prohibida la entrada a esa zona y obligamos a los niños a meterse en una 'pista negra'» explica Jon Mikel.

A partir del mediodía las escuelas están obligadas a impartir las lecciones en la zona de Sagüés, compartiendo el agua con surfistas expertos. «El 90% de los alumnos son principiantes y en la zona Este de la playa no se dan las condiciones adecuadas para darles una buena clase», admite Jon Mikel. «Los que llevamos aquí toda la vida estamos hartos», asegura Julen. «Las escuelas de surf estamos en la Zurriola desde los 90, y aún seguimos esperando», dice el representante.

Aún así, parece que el Ayuntamiento ha decidido solucionar el problema antes de que acabe el año. Desde abril hasta junio se han celebrado reuniones en las que han participado las escuelas, Ana Aizpuru de Fomento, el Patronato Municipal de Deportes y, en ocasiones puntuales, miembros de la Federación de Surf.

Fomento decidió encargar un estudio morfodinámico de la playa, siendo uno sus objetivos proponer líneas de actuación que mejoren las condiciones de uso actuales en cuanto al baño y la actividad de las escuelas de surf.

Según el informe elaborado por el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria (IH cantabria), la mejor manera de conciliar este problema es balizar la playa teniendo en cuenta el oleaje, la marea, las condiciones meteorológicas y la afluencia de la playa.

Esto supone establecer una acotación flexible en arenal de la Zurriola. Es decir, por las mañanas, según dichas condiciones, las academias podrían ver limitada para uso de los bañistas la zona del Kursaal que disponen ahora para impartir clases a los principiantes. Sin embargo, por las tardes, cuando esta zona es de uso exclusivo para bañistas podría ser ocupada por las escuelas de surf, limitando el área a quien quiera darse un chapuzón.

Parece que están tomando cartas en el asunto, pero Jon Mikel y Julen se mantienen cautos. «Por ahora no veo ninguna ordenanza», admite Julen. Mientras tanto, Jon Mikel confía en que «se aborde el problema a partir de septiembre y no esperen otra vez a abril, cuando la temporada de playas está a la vuelta de la esquina».

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