¿Sabes cuántas farolas tiene San Sebastián?

Luces de alto rendimiento en los puentes de Santa Catalina y Zurriola, cuyo reflejo en el río multiplica la sensación de luminosidad./USOZ
Luces de alto rendimiento en los puentes de Santa Catalina y Zurriola, cuyo reflejo en el río multiplica la sensación de luminosidad. / USOZ

Sensores crepusculares, relojes astronómicos y nodos con autómata permiten al alumbrado público funcionar solo. El concejal del PSE Díez explica que el servicio mejorará con la progresiva instalación de cuadros con sistema de telegestión avanzada

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

San Sebastián cuenta con más de 32.000 farolas para iluminar sus calles, un mosaico de puntos de luz que se mueven al ritmo que marca el Sol. Sensores crepusculares, relojes astronómicos, nodos con autómata... Todo el sistema está programado y no precisa de la acción humana -salvo en caso de avería- al poner el Ayuntamiento la tecnología más avanzada al servicio de una ciudad que también vive de noche.

Pero, ¿cómo funciona el alumbrado público? Según explica el concejal de Vías Públicas y Mantenimiento Urbano, Miguel Ángel Díez, la red donostiarra no está energizada -es decir, con tensión- las 24 horas del día, sino que únicamente se activa en horario nocturno.

La orden para el encendido del alumbrado de una zona concreta de la ciudad se ejecuta -de forma automática- desde el cuadro de mandos correspondiente a ese ámbito. Hay 328 repartidos por el mapa y en ellos se localizan tanto los elementos de protección eléctrica como el control para encender y apagar las luminarias.

Existen dos opciones para determinar el horario de encendido y apagado. La primera es a través de un sensor crepuscular que manda la señal de encendido en función de la luminosidad que detecta en la calle. Díez detalla que este sistema es «sensible» a cambios climatológicos y a la contaminación, energéticamente resulta «menos eficiente» y en el reglamento se prohíbe para alumbrados exteriores de potencia superior a 5kW.

La segunda opción pasa por aplicar una tabla de horarios de ortos y ocasos. En función de una latitud y una longitud determinada, en este caso las de Donostia, se calcula un hora de salida y puesta del Sol para cada día, lo que se denomina horario astronómico. Los alumbrados del municipio se controlan casi en su totalidad mediante este sistema.

El único pero del horario astronómico es que puede arrastrar un pequeño atraso o adelanto. Antiguamente se retrasaba el encendido para ahorrar, práctica que se dejó de realizar porque provocaba más quejas ciudadanas que ahorro. En la actualidad, las brigadas tienen orden de programar un adelanto para las zonas oscuras.

«En términos generales -argumenta Díez-, el horario astronómico es el mejor sistema, pero resulta inevitable que algún día salga muy oscuro y en zonas de por sí oscuras con luz diurna se note la hora de encendido. Incluso a pesar de programar un adelanto. También suele ocurrir lo contrario: en días muy claros, a veces, el alumbrado tarda un poco en apagarse».

Los datos

Farolas
La red de alumbrado público donostiarra está integrada por más de 32.000 puntos de luz que se encienden automáticamente con el ocaso solar.
Cuadros
Hay 328 repartidos por la ciudad, todos con control por reloj digital astronómico excepto 20 que cuentan con sistema de telegestión.
Bombillas
Sodio de alta presión (20.700 farolas, 64,6%), led (5.100, 16%), halogenuro metálico (1.670, 5,2%), resto de tecnologías (4.560 puntos, 14,2%).
Coste
Entre el mantenimiento y el consumo eléctrico, la factura anual del servicio asciende a 3,7 millones de euros.

El delegado del PSE señala que para implementar el encendido según el horario astronómico se puede utilizar el reloj digital astronómico, la opción «más simple y barata», o un terminal de telegestión de cuadro, solución «más compleja y cara», pero que se incluye dentro de un sistema centralizado de control de la red de farolas.

Estos terminales de telegestión incluyen un nodo con autómata y permiten una «gestión avanzada de las instalaciones» de alumbrado, facilitando labores tales como la programación de los horarios de funcionamiento, la supervisión de los parámetros operativos o la detección y comunicación de incidencias. «Son los encargados de recoger la información directamente de la instalación y transmitirla al centro de control», afirma Díez.

¿Y qué es el centro de control? Es la plataforma digital donde se reciben los datos y alarmas. También incluye una cartografía de la red de farolas, asociada a una base de datos con el inventario de todos los elementos que la integran. Este sistema permite procesar toda la información recabada y generar tablas, gráficas y otras estadísticas de utilidad para la mejora del servicio.

La plataforma de alumbrado está actualmente «en implementación», subraya el responsable de Vías Públicas y Mantenimiento Urbano. La parte de planimetría e inventariado está completada «prácticamente en su totalidad». Por su parte, el sistema de telegestión no está terminado de instalar. «Las continuas modificaciones de los terminales y la falta de apertura de su mercado han ralentizado el proceso, que en este momento está ya en marcha», anuncia, al tiempo que subraya que el alumbrado público es «seguridad» por lo que los sistemas de control del mismo deben ser lo «suficientemente robustos» para evitar fallos de funcionamiento, y lo «suficientemente abiertos» para poder ser controlados por los servicios municipales. Cualquier pequeño apagado intempestivo por fallo de un solo terminal puede dar lugar a apagones como el ocurrido recientemente en el barrio de Amara, cuyos cuadros están siendo revisados.

De los más de 300 cuadros existentes, apenas una veintena incorporan este sistema de telegestión. El consistorio instalará más unidades de manera «progresiva».

Una factura de 3,7 millones

Como es de suponer, el coste del alumbrado público no es menor y en la capital guipuzcoana no es una excepción. Díez cifra en 1,7 millones el presupuesto para mantenimiento y en algo menos de 2 millones de euros el gasto en luz. En total, 3,7 millones al año que salen de las arcas municipales para que la ciudad no se quede a oscuras.

Para abaratar el consumo eléctrico, la apuesta por el led empieza a comer terreno a las bombillas tradicionales. Hoy por hoy, esta tecnología ha llegado al 16% del total de farolas (algo más de 5.100 puntos de luz), distribuidas de forma «homogénea» en todos los barrios, en calles y soportales, en función de las mejoras lumínicas o energéticas.

Díez puntualiza que, a pesar de la incursión del led, la tecnología de sodio «sigue siendo energéticamente competitiva». A esto se debe añadir que el parque de luminarias de sodio y halogenuro en la ciudad es «bastante nuevo» y en general de «alto rendimiento». Esta proporción irá variando con el paso del tiempo, no en vano el Ayuntamiento solo instala led desde hace dos o tres años.

El futuro a medio y largo plazo traerá otras novedades de calado. Las conocidas como farolas inteligentes ya funcionan en algunas calles y la intención del ejecutivo local es extenderlas a todo el municipio. Es parte del plan de la Sociedad de Fomento dentro del proyecto 'Smart Kalea' del que se ha beneficiado, por ejemplo, el Polígono 27 de Martutene, que desde 2017 cuenta con 90 luminarias de última generación.

Se trata de lámparas led con detectores de presencia, movimiento y lluvia, lo que les permite autoregular la intensidad de la luz en función de las necesidades reales del momento. También disponen de altavoz para emitir mensajes de audio en caso de emergencia y pueden incorporar medidores de emisiones de CO2, entre otras muchas aplicaciones prácticas.

Las farolas inteligentes o 'smart' se controlan de manera remota y avisan a la central si se produce una avería o una pérdida de luminosidad. Estas especificaciones técnicas posibilitan ahorros en consumo energético que en el caso del polígono empresarial ascendieron a un 60% el pasado curso.

Como suele ocurrir en este asuntos, el proceso de expansión de esta tecnología a otros ámbitos o barrios dependerá de la disponibilidad presupuestaria. La instalación de Martutene supuso una inversión de 300.000 euros y fue posible gracias a las subvenciones del programa europeo 'Replicate', que prevé inyectar hasta 11 millones de euros en la vega del Urumea.

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