La Diputación considera «autorizable» el proyecto de hotel en Torre Satrústegui

Imagen virtual aérea del aspecto que tendría las Torres Satrústegui convertidas en hotel.

Remite al Ayuntamiento un informe desde el punto de vista de la normativa de protección. Rechaza la colocación de habitaciones en la planta baja del edificio, pero admite el nuevo cuerpo de alojamientos detrás de las torres

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

El proyecto de convertir Torre Satrústegui en un hotel de lujo ha obtenido el visto bueno general de la Diputación, con algunas matizaciones. Así se desprende de un informe enviado al Ayuntamiento y en el que se analiza la adecuación de la propuesta arquitectónica a la normativa de protección del patrimonio histórico artístico de este espectacular monumento ubicado en la falda del monte Igeldo.

Dos equipos de arquitectura, contratados por un inversor, llevan meses trabajando con las instituciones vascas para analizar las posibilidades legales y urbanísticas de convertir esta singular residencia, colgada en uno de los extremos de la bahía de La Concha, en un hotel de 35 habitaciones. El palacete data de 1883 y llegó a servir de residencia de verano de la reina María Cristina mientras se construía el Palacio de Miramar. El inmueble fue calificado como bien cultural con categoría de Monumento mediante el decreto 312/1995, de 12 de junio, y está incluido también en el conjunto monumental Camino de Santiago (decreto 2/2012, de 10 de enero), por lo que cualquier intervención en el mismo requiere del visto bueno tanto del Ayuntamiento, como de la Diputación y del Gobierno Vasco.

Los equipos Fiark Arquitectos, de San Sebastián, y EM&A Arquitectos Asociados, de Madrid, desarrollan su propuesta en base a la posibilidad que ofrece la normativa urbanística de ampliar bajo rasante el 100% de la superficie autorizada sobre rasante. Esta facultad legal, unida a la orografía inclinada del terreno de la parcela, permite alojar un cuerpo de habitaciones en la parte trasera de las torres, a diez metros distancia del edificio principal, y ubicar el aparcamiento y las salas polivalentes necesarias para el hotel bajo la construcción actual. Los arquitectos realizaron hace meses una consulta urbanística al Ayuntamiento y a la Diputación para obtener un pronunciamiento formal sobre la viabilidad del proyecto «que pueda permitir a futuros inversores (interesados) en la compra del edificio, disponer de un mínimo de garantías legales que les pueda garantizar la viabilidad de la inversión, con independencia de la posterior tramitación de las licencia de obras y permisos necesarios».

El informe foral desaconseja variaciones en las dimensiones de la capilla

«El nuevo volumen que se propone en la parte trasera es muy inferior al autorizado»

El informe de la Diputación, al que ha tenido acceso DV, indica que el uso como hotel se encuentra entre los «autorizables» por el decreto de protección del edificio. En relación a la rehabilitación y ampliación que se plantea en las torres, el informe foral juzga «autorizable» la modificación del último tramo de la escalera principal para que llegue a la última planta, así como el cambio de ubicación del núcleo de comunicación secundario. Aunque en el decreto de protección del edificio no se menciona, la Diputación entiende que «cabría estudiar la opción de mantenimiento del ascensor» dentro del hotel, tras realizar «un análisis de su valor cultural». Entre las pegas que encuentra al anteproyecto presentado explica que «no se entiende adecuado» la variación de las dimensiones de la capilla «debiéndose mantener esta estancia en sus dimensiones actuales» y sin aperturas a otros espacios. Igualmente, rechaza la incorporación de dos habitaciones en el ala sur de la planta baja «debiéndose mantener los espacios» actuales de esta planta. Entre las consideraciones forales, se apunta el tratamiento del artesonado de la capilla y de los frentes de madera tallada de la biblioteca que no se definen en el proyecto y «se deberán respetar».

Aparcamiento

En el exterior de las torres, el anteproyecto de hotel plantea bajo los jardines de la parte delantera ubicar un aparcamiento subterráneo, una zona de uso polivalente e instalaciones de piscina, unos impactos que la Diputación considera también «autorizables», si bien -precisa- deberán ser considerados en el planeamiento urbanístico de desarrollo y «contar con informe favorable del Gobierno Vasco».

Uno de los apartados importantes del informe, por la trascendencia que tendría para la viabilidad económica del proyecto de hotel, es el que analiza el nuevo volumen que se construiría en la parte trasera, ajustándose de forma orgánica a la topografía de la ladera. Se propone crear un módulo para unas 13 habitaciones, no pegado sino a unos 10 metros de distancia de las torres, que estaría unido al edificio por una pasarela invisible desde la bahía. La Diputación entiende que esta nueva construcción de una planta tendría un volumen «considerablemente inferior al autorizado por el decreto, siendo por ello el impacto generado mucho menor», por lo que juzga la propuesta como «autorizable».

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