Dos de cada diez pensiones donostiarras afirman haber tenido chinches de cama

Dos investigadores analizan un bote con chinches (Cimex Lectularis) en su interior./AP
Dos investigadores analizan un bote con chinches (Cimex Lectularis) en su interior. / AP

La concejala Oyarbide recuerda que en 2017 se llevaron a cabo controles para eliminar estos insectos y prevenir la aparición de otras plagas

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

Fue en octubre de 2015 cuando tres turistas que pernoctaban en un hostal de la Parte Vieja donostiarra tuvieron que recibir atención farmacéutica para remediar el malestar generado por un centenar de picaduras de chinche. La voz de alarma, no obstante, ya había llegado unos años antes a oídos del servicio de Salud Pública, que desde ese momento se ha afanado por eliminar y mantener a raya estas plagas.

Dentro de sus labores de vigilancia, el pasado 2017 la sección de Zoonosis del departamento de Medio Ambiente realizó un total de 136 visitas informativas a pensiones, de las cuales el 20,58% reconocieron haber tenido algún problema durante los años que llevaban desarrollando su actividad. Aunque los expertos recuerdan que estos insectos pueden aparecer en cualquier sitio. De hecho, durante el año pasado se tuvo que actuar en 19 viviendas por este problema.

Actuaciones en 2017

19
actuaciones en viviendas
19
para el control de las chinches y visita a 139 pensiones dentro de una campaña divulgativa para prevenirlas.
749
avisos por presencia de roedores
749
que sirvieron para determinar su localización e identificar los factores que contribuyen a su presencia.
30
trampas para mosquito tigre
ubicadas en tres puntos diferentes de la ciudad
Los resultados descartaron su presencia en Donostia.
48
situaciones de insalubridad
detectadas en viviendas, patios, terrenos, etc
y que fueron subsanadas junto a Bienestar Social.

También se llevaron a cabo campañas informativas destinadas a la ciudadanía para que conozcan como actuar ante la Cimex Lectularis -el nombre científico de los chinches- «ya que si no se toman medidas preventivas o no se actúa a tiempo el problema se puede extender con facilidad», informa la concejala de Medio Ambiente, Ane Oyarbide. Se trata un insecto de pequeño tamaño (8 milímetros), hematófago y nocturno que resulta difícil de detectar ya que de día se oculta en grietas, zócalos, muebles o costuras de los colchones. Aunque no esta demostrado que actúen como vectores de enfermedades producen picaduras muy molestas.

Desde este servicio se realizaron además otro tipo de actividades de control de bienestar animal, fauna urbana y plagas durante el año pasado, entre los que se encontraban tareas de vigilancia ante la posible expansión en Euskadi del mosquito tigre. El control dentro del término municipal se lleva a cabo mediante la instalación de 30 trampas de oviposición en 3 localizaciones distintas, que en 2017 estuvieron en Reina Regente, el parking de Garbera y el Paseo Doctor Beguiristain. «Todas las muestras remitidas resultaron negativas», indica Oyarbide.

Por otra parte, se analizaron hasta 749 avisos por la presencia de roedores, lo cual permitió al Servicio de Salud Pública determinar su localización, identificar factores que contribuyen a su aparición y a proponer medidas correctoras. En total se llevaron a cabo cuatro campañas de desratización. Y en lo que se refiere al control de situaciones de insalubridad, se tramitaron 48 denuncias por este tipo de casos en viviendas, patios, terrenos, etc. que fueron tratados en colaboración con el departamento de Bienestar Social.

Control de salud alimentaria

La salud alimentaria es otro de los elementos que desde el departamento de Medio Ambiente se vigila con lupa. De las principales actividades de control que se llevaron a cabo a lo largo de 2017 se detectaron o informaron cinco situaciones de alarma y se investigaron dos brotes de origen alimentario y hubo 37 denuncias relacionadas con establecimientos, alimentos y bebidas. También se realizaron 10 cierres cautelares y se suspendió la actividad de dos negocios.

También se realizaron visitas de inspección a establecimientos de distribución alimentaria para realizar un control oficial de los productos identificados como complementos alimenticios. Se analizaron y se evaluó la información que proporcionan al consumidor en el etiquetado.

En total, el año pasado se hicieron 1.183 inspecciones a diversos sectores, como industrias alimentarias; establecimientos de hostelería -con y sin elaboración de alimentos en el local-; comedores de colegios, hospitales y residencias; comercios minoristas como supermercados, carnicerías y pescaderías; y por último obradores (panaderías, pastelerías, heladerías, platos preparados...).

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