Diez años de ayuda ininterrumpida

Tras el incendio de diciembre de 2015 en Igeldo, el Servicio de Urgencias Sociales atendió a los vecinos y gestionó algunos realojos./J. USOZ
Tras el incendio de diciembre de 2015 en Igeldo, el Servicio de Urgencias Sociales atendió a los vecinos y gestionó algunos realojos. / J. USOZ

El Servicio Municipal de Urgencias Sociales, un recurso que actúa cuando más falta hace. Conformado por un equipo de 11 trabajadoras sociales, se encarga de atender a personas en desprotección a causa de sucesos inesperados

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

Este lunes hará seis años que los servicios sociales del Ayuntamiento de San Sebastián se tuvieron que enfrentar a una de las mayores urgencias que se recuerden en las últimas tres décadas. Cerca de cuarenta personas, vecinas de los barrios de Loiola, Txomin y Martutene tuvieron que abandonar sus casas como consecuencia de las terribles inundaciones que afectaron a todo el territorio y que también se cebaron con Donostia. Familias enteras que, ante tanto infortunio, pudieron ponerse en manos del Servicio Municipal de Urgencias Sociales, un equipo de trabajadoras sociales que, en los momentos más duros, se encargó de activar y poner en marcha los dispositivos necesarios para dar techo y protección a aquellas personas que se encontraban desprotegidas.

Quizá aquella situación fue una de las más duras a la que se han enfrentado. Pero este servicio lleva ya en marcha diez años durante los cuales ha ofrecido atención de urgencia siempre que la necesidad social se ha producido como consecuencia de un suceso inesperado que deja en una situación de desprotección temporal a una o más personas. Desahucios, casos de violencia de género, personas sin hogar, inundaciones, incendios... Casos en los que son necesarios dispositivos urgentes de atención como seguridad, alimentación y alojamiento, y que no dependan de que haya recursos municipales con horario de oficina.

El Servicio Municipal de Urgencias Sociales lo compone un equipo de 11 trabajadoras sociales que trabajan 365 días al año, las 24 horas del día. «Porque la necesidad social se puede producir fuera del horario de atención de los centros de servicios sociales -desde las 14.00 hasta las 9.00 horas del día siguiente- o porque la persona que demanda la atención puede que no disponga de domicilio estable en la ciudad (transeúntes, personas sin techo...)», apunta la concejala de Acción Social, Aitziber San Román, quien se muestra «agradecida» por este servicio.

El servicio

Qué es
Un servicio de atención de urgencia para casos en los que la necesidad social se produce por un suceso inesperado que deja en una situación de desprotección temporal a una o más personas.
Cuándo funciona
Ubicado en el número 13 de la calle Urdaneta, está disponible 365 días al año, 24 horas al día. Entre las 8'00 y las 22'00 (entre las 9'00 y las 21'00 los fines de semana) la atención es presencial y el resto de horas -durante las noches&mdashúnicamente se atienden las urgencias a través de la Guardia Municipal (092) ó SOS Deiak (112).

En estas situaciones el servicio comprueba los daños y recoge datos sobre las personas y familias afectadas, les ofrece información y les atiende en la situación de urgencia, localizando familiares, ofreciendo comida a las personas directamente afectadas, cuidando necesidades de medicación si es el caso o resolviendo los problemas de alojamiento de aquellas personas y familias cuyo domicilio es inaccesible. La actuación del servicio se mantiene con medidas de acompañamiento mientras duran los efectos del suceso en las personas y familias afectadas.

Por pura necesidad

El nacimiento de este servicio fue producto de la necesidad. No hubo un motivo concreto, si no la sucesión de casos que pedían a gritos un servicio de urgencia como éste. «Igual fue la gota que colmó el vaso, aunque no afirmaría que fue por eso. Pero hubo un par de años que murieron dos personas por el frío mientras dormían en la calle. Y aunque la Guardia Municipal hizo lo que pudo por socorrerles, no existía un servicio al que llamar y evitar esta situación», explica Iñigo Estomba, Jefe del Servicio de Inserción Social del Ayuntamiento de San Sebastián. «Luego veíamos que había situaciones de violencia de género que no podían ser atendidas hasta el día siguiente... O casos que pasaban a última hora de la tarde y para los que no había recursos en los que apoyarse», añade.

El balance que hace Estomba de este servicio es «muy positivo» para un trabajo que en ocasiones resulta «complejo». «Se atienden muchas situaciones que antes no recibían atención y se hace mucho mejor», asegura. En este sentido, apunta que los cuerpos de Bomberos, Policía y resto de servicios de emergencia agradecen la existencia de este equipo «porque tienen alguien a quien acudir para poder ofrecer una atención profesional de servicios sociales».

Tras estos diez años en marcha el Jefe del Servicio de Inserción Social apunta como reto de futuro la obtención de mayores recursos para poder atender a la demanda del servicio, que no sólo actúa de urgencia, sino que en su día a día también desarrolla trabajo como un centro más de servicios sociales de base, ofreciendo atención primaria y aportando información, orientación y valoración. Sobre todo centrado en lo referido a personas, mayoritariamente extranjeros, que demandan atención por no disponer de un domicilio estable en la ciudad.

Protocolo de malas noticias

Estomba también explica que uno de los aspectos que no se debe descuidar es el cuidado de las 11 trabajadoras sociales que componen el equipo de este servicio, «por la exigencia emocional del trabajo y la dureza del mismo, que es alta», señala.

De ello da buena cuenta Ainara Lasa, coordinadora del Servicio Municipal de Urgencias Sociales. Sobre todo cuando les toca encargarse de aplicar el protocolo para anunciar malas noticias relacionadas con la muerte repentina (accidentes, suicidios...) de alguna persona allegada. En estos casos (8 el año pasado) el servicio informa directamente a las personas afectadas y les acompaña y apoya en la primera fase de afrontamiento del suceso.

«La necesidad social puede surgir en cualquier momento», señala la edil de Acción Social, Aitziber San Román (PNV)

«Se atienden muchas situaciones que antes no recibían atención y se hace con profesionales de los servicios sociales»

«Intentamos trasladar semejante noticia con la mayor sensibilidad que podemos y ofrecemos acompañamiento para cualquier trámite que tengan que hacer», apunta Ainara, quien matiza las diferencias con casos como los realojos por catástrofe «porque sabes que eso es algo temporal». No obstante, y a pesar de esos momentos difíciles, Lasa asegura que el trabajo que desempeñan, aunque no sea muy conocido, «es bonito porque conoces muchas realidades y te ayuda a ubicarte, a saber lo que tienes y empatizar con el que tienes al lado. Y desde luego es imposible aburrirse».

Otras actuaciones

También en el ámbito específico de la urgencia social, el Servicio Municipal de Urgencia Social se activa cuando se detecta alguna situación de alarma referida a personas mayores en sus domicilios (normalmente no apertura de la puerta) derivada de la observación y el aviso de las personas trabajadoras del Servicio de Ayuda Domiciliaria. En 2016 se dieron 20 casos.

Asimismo, desde este servicio se gestionan otros recursos de urgencia de la ciudad como por ejemplo entrevistas a personas para valorar su situación y acceso al Gaueko Aterpea, la gestión del servicio de Puertas Abiertas o los pisos de emergencia. También se realizan acompañamientos a personas atendidas en el servicio de urgencias o derivadas por otros recursos de la ciudad, que mayoritariamente se realizan fuera del horario habitual de atención o que requieren apoyo más intenso.

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