Identificado un joven de 22 años de Errenteria como el agresor del chófer de Dbus

El conductor agredido, Xabier Arzelus, durante la concentración de apoyo a su persona. / SARA SANTOS

Ha sido localizado tras analizar las cámaras de los autocares y los movimientos de la tarjeta Mugi que utilizó para abonar sus trayectos

JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Su detención era solo cuestión de tiempo. Los agentes de la Guardia Municipal de Donostia le tenían plenamente identificado. Y este miércoles han cerrado la operación. El presunto autor de la agresión a un conductor de la compañía de autobuses Dbus de la capital guipuzcoana ha sido detenido e identificado. El arresto se llevó a cabo en su domicilio de Errenteria. Se trata, según han señalado fuentes jurídicas consultadas, de un joven de 22 años, estudiante de la UPV en el campus donostiarra.

Las cámaras de seguridad con las que están equipados los autobuses urbanos de San Sebastián han sido claves en la resolución de este caso, al igual que una segunda línea de investigación que se ha sustentado en el seguimiento realizado sobre la tarjeta Mugi que utilizó el presunto agresor.

Los hechos tuvieron lugar el viernes de la semana pasada, cuando el joven perdió un autobús de la línea 25 en la parada del Boulevard. El usuario llegó cuando el servicio ya había arrancado. Sin embargo, el autocar se vio obligado a detenerse unos metros más adelante, tras ponerse un semáforo en rojo. Fue entonces cuando el presunto agresor corrió hasta el vehículo y aporreó la puerta, a la vez que reclamó al chófer su apertura. El conductor, no obstante, obligado por la normativa, se negó a hacerlo.

El presunto agresor esperó al siguiente servicio y se desplazó hasta Benta Berri, donde aguardó a que el vehículo que había perdido regresase desde Añorga. En aquel momento, según afirmaron testigos de los hechos, el estudiante accedió de forma sigilosa al autobús y, con el rostro cubierto al objeto de no ser identificado, propinó al chófer un golpe. Seguidamente, descendió y emprendió la huida a pie. A consecuencia de la agresión, el conductor, Xabier Arzelus, sufrió una herida abierta en la ceja derecha que requirió de varios puntos de sutura. Asimismo, presentaba una contusión en el pómulo del mismo lado.

Sospechas de otro chófer

Tras el ataque, agentes de la Guardia Municipal donostiarra iniciaron una investigación que les llevó a entrevistarse con otros conductores que aquel día realizaron el servicio entre el centro de la ciudad y la zona de Benta Berri. Uno de éstos, también de la línea 25, trasladó a los agentes sus sospechas sobre un viajero joven que se había interesado por cuestiones relativas a horarios y recorridos que había realizado el agredido. Las cámaras de seguridad del vehículo grabaron estos momentos en los que el sospechoso dirigía las preguntas al otro conductor. De esta forma, el visionado de las imágenes permitió poner rostro al presunto autor de la agresión.

Además de estos indicios, los agentes pudieron determinar que el presunto autor había utilizado para el pago del viaje una tarjeta Mugi expedida a nombre de un joven de Errenteria. A los guardias ya solo les quedaba comprobar si la identidad obtenida se correspondía con las imágenes de las cámaras. La coincidencia fue plena.

Con todos los elementos de prueba en su poder, agentes de la Guardia Municipal se personaron sobre del mediodía del miércoles en el domicilio del investigado, en Errenteria, y procedieron a su detención. El joven fue conducido a las dependencias que la Guardia tiene en la capital guipuzcoana, donde se cumplimentaron las oportunas diligencias. Fuentes municipales indicaron que el detenido permanecía a media tarde en la sede policial.

Dignidad y respeto

El comité de empresa de Dbus ha condenado en un comunicado la agresión sufrida por Xabier Arzelus que, según recuerda, «no es el primer» ataque que padece un conductor de esta compañía en el desempeño de su trabajo. A través de un comunicado, el comité señala que una agresión a un conductor repercute «directamente» en los usuarios, ya que conlleva la paralización del servicio si requiere traslado a un centro médico, y provoca «estrés y nerviosismo» en caso de que el ataque sea verbal, algo que «se produce muchos días aunque pasan más desapercibidos», advierte.

Añaden que la mayoría de usuarios entiende las dificultades del trabajo de los conductores pero «hay una minoría intolerante que paga todas sus frustraciones» con ellos, agrega el comité, que pide «dignidad y respeto» hacia estos profesionales. «Los trabajadores de Dbus lo único que queremos es realizar nuestro trabajo en las mejores condiciones posibles y que los usuarios entiendan las dificultades que nos encontramos en nuestro día a día», concluye en comité en su comunicado.

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