Dbus testará las mamparas de seguridad en un autobús que rotará por diferentes líneas

Trabajadores de Dbus protestan ante el Ayuntamiento tras la agresión sufrida por un conductor en septiembre./SARA SANTOS
Trabajadores de Dbus protestan ante el Ayuntamiento tras la agresión sufrida por un conductor en septiembre. / SARA SANTOS

La experiencia piloto arranca en mayo y dentro de un año los conductores decidirán en votación. Arana (PNV) señala que el modelo elegido para la prueba es el más «cerrado» ya que es el que mayor protección ofrece a los trabajadores

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

Garantizar la seguridad de los trabajadores de la compañía. Es el objetivo que se ha marcado la dirección de Dbus y para alcanzarlo probará durante un año las mamparas de seguridad en uno de sus vehículos, que rotará por diferentes líneas. Esta medida es la respuesta a una demanda del comité de empresa tras las últimas agresiones sufridas por el colectivo de chóferes, la más reciente el pasado mes de septiembre.

La experiencia piloto arrancará en mayo y su presupuesto será de entre 4.000 y 5.000 euros, que es lo que cuesta adecuar la cabina del autobús en cuestión. La firma riojana Burillo ha sido la encargada de realizar un diseño que se ajusta a las necesidades y características del servicio de transporte público donostiarra.

En concreto, la instalación consistirá en una mampara de protección lateral, hoy inexistente, y la sustitución de la mampara trasera por otra con cristal antivandálico. También se colocará una nueva puerta para el conductor y la ventana lateral se reemplazará por una reforzada de mayor resistencia.

Habrá una mampara trasera, otra lateral y los cristales se sustituirán por unos antivandálicos

La adecuación de la cabina del vehículo tiene un coste de entre 4.000 y 5.000 euros

Las últimas agresiones sufridas por los chóferes obligan a la compañía a buscar soluciones

Para completar la operación, el salpicadero del autobús se modificará para que los diferentes elementos de seguridad a instalar no entorpezcan la visión del espejo retrovisor exterior derecho, que será «limpia» y «sin distorsiones».

El modelo elegido para esta prueba es el más «cerrado» de cuantos existen en el mercado porque es el que más protección ofrece, según explica la concejala de Movilidad, Pilar Arana. La delegada del PNV advierte de que por esta misma razón se trata del modelo que más puede «aislar» al chófer del pasaje, uno de los argumentos esgrimidos por el sector de la plantilla crítico con esta solución.

Y es que no hay unanimidad entre los propios afectados por el incremento de los episodios violentos. Mientras una parte de los trabajadores apoya el uso de mamparas protectoras, como ya se hace en otras ciudades, algunas voces ponen el foco en las desventajas del sistema y en sus efectos negativos sobre la conducción o la relación con los viajeros.

Dbus ha optado por realizar el test en un autobús antiguo, que vive su último año de servicio y que después de esta experiencia piloto será retirado de la circulación, como estaba previsto en el plan de renovación de la flota. Irá rotando entre varias líneas para que el examen sea lo más amplio y fiable posible.

Un asunto «complicado»

Tal y como avanzó Arana el pasado noviembre, en los últimos meses se ha establecido contacto con las empresas del sector para conocer dónde tienen instaladas las mamparas y poder contrastar y sacar conclusiones de la experiencia de otras ciudades. Ahora llega el momento de hacer las pruebas sobre el terreno y tener todas las herramientas para tomar la decisión más acertada sobre un asunto que la edil jeltzale califica de «complicado».

La voluntad y el deseo de Dbus es ir de la mano con el comité de empresa, que está representado en el Consejo de Administración y en cuyo seno la medida ha suscitado «debate», según dijo entonces la delegada. «En la compañía, todos estos asuntos pasan por la plantilla y el comité. Ha habido intercambio de pareceres sobre estas dos posiciones porque la mampara de alguna forma protege y de alguna forma aísla. Se está trabajando de manera totalmente transparente y participativa», aseguró Arana.

Desde el comité de empresa explican que una vez concluida la prueba, en la que se promoverá la participación del mayor número posible de conductores, serán estos quienes, en votación, refrenden la instalación de las cabinas antivandálicas.

Arana, por su parte, subraya que la integridad física de los conductores de Dbus es «una cuestión que nos preocupa enormemente». «Es cierto que en verano hubo un caso que tuvo mucha repercusión mediática, pero también es verdad que la empresa lleva trabajando en todas las posibles medidas a aplicar desde hace mucho tiempo», recuerda la edil del PNV, quien avanza que «no se escatimará ningún esfuerzo porque todos comprendemos y estamos de acuerdo en que no se pueden permitir ni repetir comportamientos como los que hemos visto recientemente».

La delegada de Movilidad destaca que «en todo el histórico de Dbus, el tema de la seguridad se ha trabajado de forma continua» y reitera que, en el caso de las mamparas, es un elemento que «no es aceptado por todos los conductores: algunos están a favor y otros, en contra».

Como miembro del Consejo de Administración de la antigua Compañía del Tranvía, se compromete a tomar las decisiones que sean precisas. «Todas las medidas que garanticen la seguridad de los trabajadores serán bienvenidas, estudiadas, analizadas y, en su caso, implantadas sin ninguna duda».

La última agresión a un trabajador de Dbus se produjo el pasado 29 de septiembre y el agresor, un estudiante universitario de 22 años, fue detenido pocos días después gracias a las grabaciones de las cámaras de seguridad y el rastro dejado por su tarjeta Mugi. Según el relato de los hechos, el joven perdió un autobús de la línea 25 en la parada del Boulevard. Corrió y aporreó la puerta, pero no le abrieron. Entonces esperó al siguiente servicio y se desplazó hasta Benta Berri, donde aguardó a que el vehículo que se le había escapado regresase desde Añorga. El estudiante accedió al autobús con el rostro cubierto y propinó al chófer un fuerte puñetazo que le provocó una herida abierta en la ceja derecha que requirió de varios puntos de sutura y una contusión en el pómulo.

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