Dbus sufrió retrasos en todas sus líneas y suspendió los servicios a los barrios altos

Autobús de la línea 45 cruzado en la avenida Satrustegi./ANA VEGA
Autobús de la línea 45 cruzado en la avenida Satrustegi. / ANA VEGA

Tres autobuses de la compañía, que operó al 70%, derraparon en la nieve y hasta primera hora de la tarde no se recuperó la total normalidad

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

La imagen de un autobús cruzado en la avenida Satrustegi del Antiguo cuando todavía no se adivinaban las luces de la mañana hacía presagiar una jornada caótica para Dbus por culpa de la nieve. La empresa municipal de transporte público funcionó al 70% de su capacidad operativa y sufrió retrasos en todas las líneas y algunas cancelaciones, circunstancia que perjudicó a miles de viajeros.

Los principales problemas se registraban desde primera hora en los servicios que conectan los barrios altos con el Centro. A la vista del panorama y la falta de seguridad vial, los responsables de la compañía ordenaron suspender de forma temporal las líneas 19 Aiete-Bera Bera, 23 Errondo-Puio, 24 Altza-Gros-Antiguo-Intxaurrondo, 27 Altza-Intxaurrondo-Antiguo-Gros, 31 Intxaurrondo-Hospitales-Altza, 32 Puio-Errondo, 33 Larratxo-Intxaurrondo-Antiguo-Berio, 35 Arriola-Antiguo-Aiete-Hospitales, 38 Trintxerpe-Altza-Molinao y 43 Anoeta-Igara.

Las demoras y cambios de recorrido afectaron a las líneas de Benta Berri (con frecuencias cada 6-8 minutos), Gros-Intxaurrondo (solo hasta Miracruz y vuelta por Zubiaurre cada 20 minutos, sin llegar a Intxaurrondo), Egia-Intxaurrondo (solo circulaban entre el Boulevard y Duque de Mandas cada 15 minutos), Altza (sin Buenavista, cada 10 minutos), Bidebieta (solo hasta Contadores cada 10 minutos), Igeldo (entre plaza de Gipuzkoa y Zumalakarregi cada 60 minutos), Gros-Amara-Miramon (entre Gros y Policlínica Gipuzkoa cada cuarto de hora), Mutualidades-Anoeta (cada 20 minutos), Benta Berri-Añorga (solo hasta Rekalde, sin entrar en Belartza, cada 20 minutos), Amara-Martutene (cada 15 minutos), Amara-Hospitales (entre el Boulevard y Policlínica Gipuzkoa (cada 6 minutos), Intxaurrondo Sur (entre Boulevard y la rotonda de Beharko, por Sibilia, cada media hora), San Roque-Aldakonea (solo entre plaza Easo y Gros cada 30 minutos), Rodil-Zorroaga (entre Anoeta y Gros cada 30 minutos), Gros-Antiguo-Igara (no subía a Berio, cada 30 minutos), Gros-Egia-Martutene (sin entrar en Egia), Aldapa-Egia (solo hasta Duque de Mandas, cada 30 minutos), Estaciones- Antiguo-Aiete (solo hasta el Antiguo, cada media hora).

Ni a Arriola, ni a Aldapa

A media mañana, zonas como el Seminario, Altza, Intxaurrondo, Aiete, Bera Bera, Puio o la parte alta de Egia, incomunicadas por la gruesa capa de nieve caída, empezaban a recuperar la normalidad, aunque aún persistía la interrupción del servicio de autobuses en las líneas 35 Arriola-Antiguo-Aiete-Hospitales y 38 Trintxerpe-Altza-Molinao. También mantenían modificaciones en su itinerario las líneas 25 (no llegaba Belartza), 36 (sin Aldakonea) y 42 (sin Aldapa).

Para las dos de la tarde, cuando ya había dejado de nevar varias horas antes, Dbus informó a sus usuarios de que todos los servicios funcionaban sin contratiempos excepto las paradas del paseo de Arriola en Pakea, y Aldapa, en Egia, las últimas en reactivarse.

Altza, Intxaurrondo, Aiete, el Seminario y la parte alta de Egia fueron las zonas más afectadas

Un bus quedó cruzado en la avenida Satrustegi de Ondarreta y otros dos patinaron en Marrutxipi

Otra complicación añadida a la jornada fue la imposibilidad de al menos quince trabajadores procedentes de localidades vecinas -entre ellos varios chóferes- de llegar hasta las cocheras de Marrutxipi en hora, precisamente por culpa del estado de las carreteras y el colapso de accesos a la ciudad desde la Variante. Finalmente, solo un conductor faltó a su puesto.

Desde Dbus explicaron que la situación de excepcionalidad vivida y las urgentes necesidades del servicio animaron a algunos trabajadores de Donostia a adelantar sus turnos para intentar que la antigua Compañía del Tranvía recobrase la normalidad cuanto antes.

Las particulares características del terreno sobre el que levanta la central de Dbus, con salida en pendiente cuesta abajo, provocaron los otros sustos del día. Dos autobuses municipales patinaron al iniciar su marcha y uno de ellos llegó a golpearse de manera leve, sin mayores consecuencias.

A pie de marquesina, los usuarios se debatían entre el enfado y la resignación al comprobar que el tiempo pasaba y el autobús no venía, circunstancia extraordinaria en un servicio que presume de un índice de puntualidad del 97%.

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