Dbus aplaza la creación de la línea 46 de Morlans por el coste del cierre del puente de Astiñene

Goia apuesta por reparar y reabrir al tráfico el viaducto porque supone 1.000 euros al día de gasto extra a la compañía. Los empleados denuncian un «recorte encubierto» en la medida y que no se está cumpliendo con la ampliación de horarios y frecuencias prometidas

DANI SORIAZU

El coste que supone para Dbus el cierre del puente de Astiñene ha obligado a la compañía a dejar en suspenso la puesta en marcha de las dos nuevas líneas que iban a entrar en servicio a finales de este año. Se trata de la línea '46 Morlans' y el taxibús 'TB7 San Antonio'. El cierre del viaducto que une los barrios de Egia y Loiola requiere de un gasto extra diario cercano a mil euros -350.000 euros al año- para afrontar la necesidad de más autobuses, chóferes, gasolina y otros gastos que cubran los problemas derivados por la clausura de este paso.

Es por ello que la antigua Compañía del Tranvía ha tomado la decisión de posponer la activación de estas dos nuevas líneas hasta que pueda haber una partida presupuestaria para ello, y que ahora se ha visto comprometida. La línea '46 Morlans' respondía a una vieja demanda de los vecinos de este barrio, los cuales todavía tendrán que esperar para ver resuelta. Se trata de un microbús que unirá esta zona con Amara y Centro y que estaría coordinada con las líneas 22 y 33. Por su parte, el taxibús 'TB7 San Antonio' dará servicio a los vecinos del entorno de Caserío Parada, San Antonio y Montesol, y que funcionará únicamente con reserva previa -como lo hace el taxibús de Ulia-.

Estas dos 'víctimas' por el cierre de Astiñene se suman al hastío de los vecinos y de los usuarios de este puente. Todo ello ha hecho que el Ayuntamiento no sólo haya decidido acometer una sencilla reforma para recuperar, mediante la instalación de una pasarela, las circulaciones a pie y en bici. El consistorio apuesta ya por el arreglo definitivo de la estructura para poder reabrirla al tráfico rodado, autobuses incluidos. «No podemos esperar hasta que se construya el nuevo puente porque está suponiendo un coste muy importante», destacó el alcalde Eneko Goia. La intervención para reabrir completamente el puente se calcula en unos 600.000 euros y los plazos de ejecución no permiten que la solución se finalice a corto plazo.

«En los presupuestos de 2018 no se reflejan medidas que ya estaban aprobadas previamente»

El alcalde rechaza hablar de recortes puesto que las cuentas de Dbus crecen en 250.000 euros

Por su parte, los trabajos para adaptar la estructura para el paso de peatones y ciclistas ya cuenta con proyecto. La medida se tramitaría administrativamente mediante un procedimiento de urgencia para que los plazos no se dilataran mucho. El presupuesto ronda los 130.000 euros y está previsto que la actuación esté terminada para finales de enero.

La decisión de suspender la puesta en marcha de estas dos líneas quedó reflejada en los presupuestos de Dbus para 2018 y que fueron aprobados ayer en la reunión del Consejo de Administración de la compañía. Las cuentas salieron adelante con los votos a favor de PNV y PSE, la abstención de EH Bildu, PP e Irabazi y la oposición de los trabajadores. Estos últimos consideraron que se está llevando a cabo «un recorte encubierto». Así lo denunciaron ayer Jesús Mur y Beatriz Sánchez, miembros del consejo de administración y representantes sindicales por UGT de los conductores. Ambos añadieron que «no se han puesto en marcha otras medidas anteriormente aprobadas como el aumento de horarios y frecuencias en algunas líneas» y que tampoco se plantea un incremento de la masa salarial. El alcalde Goia, por su parte, señaló que no se puede hablar de recortes cuando el presupuesto de la compañía se ha incrementado en 250.000 euros con respecto al año anterior.

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