Dbus analiza los modelos de mampara de seguridad instalados en otras ciudades

El conductor de un autobús de la EMT de Madrid cobra a un pasajero a través de la mampara de cristal./PEPE CABALLERO
El conductor de un autobús de la EMT de Madrid cobra a un pasajero a través de la mampara de cristal. / PEPE CABALLERO

La compañía ha retomado la idea tras la agresión sufrida en septiembre por un conductor. La concejala jeltzale Arana advierte de que hay «división de opiniones» entre los trabajadores porque estos elementos «protegen» pero también «aíslan» de los pasajeros

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

La agresión sufrida en septiembre por un conductor de Dbus ha empujado a la compañía a retomar la idea de instalar mamparas de seguridad en los autobuses. La concejala de Movilidad, Pilar Arana, explicó en las comisiones de Pleno que entre los trabajadores de la empresa municipal hay «división de opiniones» respecto a la posibilidad de colocar estos elementos -descartados en su momento-, ya que mientras unos defienden su eficacia como medida de protección otros argumentan que «aísla» del público.

La delegada jeltzale anunció a raíz de una interpelación de Irabazi que Dbus realizará un nuevo análisis de los modelos de mampara existentes en el mercado. «Se hablará con las empresas del sector para conocer dónde las tienen instaladas y poder contrastar y sacar conclusiones de la experiencia de otras ciudades», dijo Arana, al tiempo que admitió que se trata de un «asunto complicado».

La responsable de Movilidad subrayó que la iniciativa ha suscitado «debate» en el comité de empresa de Dbus, que está representado en el Consejo de Administración. «En la compañía, todos estos asuntos pasan por la plantilla y el comité. Ha habido intercambio de pareceres sobre estas dos posiciones porque la mampara de alguna forma protege y de alguna forma aísla. Se está trabajando de manera totalmente transparente y participativa», aseguró a preguntas de la portavoz de Irabazi, Amaia Martín.

Fuentes del comité de empresa señalaron por su parte a este periódico que «nosotros hemos solicitado medidas de seguridad y sabemos que se van a estudiar los diferentes tipos de mampara, pero no se nos ha consultado nada ni mucho menos hemos testado ningún modelo. En su momento, cuando haya un planteamiento concreto, lo analizaremos y valoraremos».

Arana afirmó en la comisión que la integridad física de los conductores de Dbus es «una cuestión que nos preocupa enormemente». «Es cierto que ha habido un caso reciente que ha tenido mucha repercusión mediática, pero también es verdad que la empresa lleva trabajando en todas las posibles medidas a aplicar desde hace mucho tiempo», recordó la edil del PNV, quien avanzó que «no se escatimará ningún esfuerzo porque todos comprendemos y estamos de acuerdo en que no se pueden permitir ni repetir comportamientos como los que hemos visto recientemente».

La delegada de Movilidad destacó que «en todo el histórico de Dbus, el tema de la seguridad se ha trabajado de forma continua» y reiteró que, en el caso de las mamparas, es un elemento que «no es aceptado por todos los conductores: algunos están a favor y otros, en contra».

El comité de empresa está representado en el Consejo de Administración y participará en la decisión

La plantilla ha solicitado medidas de protección y se posicionará cuando haya propuestas concretas

Como miembro del Consejo de Administración de la antigua Compañía del Tranvía, se comprometió a tomar las decisiones que sean precisas. «Todas las medidas que garanticen la seguridad de los trabajadores serán bienvenidas, estudiadas, analizadas y, en su caso, implantadas sin ninguna duda».

La última agresión a un trabajador de Dbus se produjo el pasado 29 de septiembre y el agresor, un estudiante universitario de 22 años, fue detenido pocos días después gracias a las grabaciones de las cámaras de seguridad y el rastro dejado por su tarjeta Mugi. Según el relato de los hechos, el joven perdió un autobús de la línea 25 en la parada del Boulevard. Corrió y aporreó la puerta, pero no le abrieron. Entonces esperó al siguiente servicio y se desplazó hasta Benta Berri, donde aguardó a que el vehículo que se le había escapado regresase desde Añorga. El estudiante accedió al autobús con el rostro cubierto y propinó al chófer un fuerte puñetazo que le provocó una herida abierta en la ceja derecha que requirió de varios puntos de sutura y una contusión en el pómulo.

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