Un Paseo de La Concha entre La Perla y el túnel

La barandilla y el bota-olas en su base presentan un deterioro evidente.
La barandilla y el bota-olas en su base presentan un deterioro evidente. / JUANJO AYGÜÉS

La acera se ampliará a lo largo de 40 metros en la zona más próxima al Antiguo gracias a un nuevo voladizo que eliminará el requiebro en la alineación del paseo. El proyecto incluye restaurar el deteriorado muro de costa y sustituir el actual pavimento

AINGERU MUNGUÍA SAN SEBASTIÁN.

La renovación de la barandilla y el paseo de La Concha entre la Perla y el Antiguo lleva dos décadas en la agenda municipal. El lamentable estado de este icono donostiarra por excelencia va a ser, por fin, renovado. Costas ha remitido al Ayuntamiento su luz verde para materializar este costoso proyecto que exigirá renovar el muro de costa y conllevará un ensanchamiento del paseo en la zona más cercana al túnel. La actuación costará casi 4 millones de euros y se acometerá a lo largo de nueve meses una vez finalizado el próximo verano.

La barandilla de La Concha se ha ido sustituyendo en los últimos años por tramos entre el Náutico y Los Relojes (en los próximo meses se quitará la barandilla provisional y se colocará la definitiva, tras la obra de renovación de las rampas de la pasada primavera), pero queda por actuar en la zona más extensa y donde presenta un mayor deterioro que es entre la Perla y el Pico del Loro. El diagnóstico está realizado desde hace tres lustros y el paso del tiempo no ha hecho más que agravar los problemas de fondo.

Los daños que presentan los manchones entre tramo y tramo de la barandilla son evidentes para cualquier viandante, pero es solo la punta del iceberg de los problemas que tiene el paseo y el muro de costa en el que se apoya. Por ello, el proyecto de restauración no solo contempla sustituir todo lo que vemos sino que implica, además, una rehabilitación del bota-olas, la construcción de una nueva estructura que ampliará la acera mediante un nuevo voladizo en la parte más próxima al túnel, la ejecución de un nuevo pavimento y, finalmente, la renovación de la barandilla. Todo ello a lo largo de 670 metros de paseo entre la caseta real y el túnel del Antiguo. No solo se eliminará el requiebro que estrecha la acera en la parte más cerca al Pico del Loro, sino que se suprimirá además el murete que hoy enlaza el final de la barandilla con el túnel peatonal para su sustitución por un nuevo tramo de la famosa baranda.

La actuación costará 3,8 millones de euros y permitirá sustituir 670 metros de paseo

Seguridad

Los objetivos del proyecto no solo estéticos sino de seguridad. Los manchones -pilares entre cada uno de los tramos de la barandilla- no solo tienen los capiteles partidos y rodeados de una cinta de plástico para evitar la disgregación de trozos de piedra, es que una amplia longitud de la barandilla ha perdido su verticalidad y está ligeramente inclinada hacia el mar, con el fuste de las pilastras desencajado respecto a la base.

El proyecto, redactado por la ingeniería Girder, contempla una actuación por fases y por partes, ya que la obra se desarrollará por tramos de tres barandillas. En primer lugar se desmontarán el actual pasamanos de fundición, los sillares que componen el zócalo y los manchones; posteriormente se demolerá la acera y «la capa superficial de hormigón del frente del bota-olas», con el objetivo de «eliminar todo el material suelto y deteriorado». Tras esta fase, se construirá una «viga de coronación del muro de mampostería, de modo que se genere una superficie de referencia para los trabajos posteriores». El hormigón que se utilice en la viga y el bota-olas «se tintará de un color similar al que presenta en la actualidad (beige claro)». A continuación, se procederá a mallar y hormigonar del hueco generado. Una vez terminada esta fase, se procederá a la reposición de los diferentes elementos: montaje de las farolas, colocación de los sillares del zócalo y los manchones de la barandilla, procediéndose al anclado de los mismos, y la reposición de la nueva barandilla y acera. La ejecución de la obra por tramos de tres barandillas «permitirá no tener una gran superficie» del paseo en ejecución lo que minimizará las afecciones al tráfico peatonal.

Una de las características más llamativas del proyecto será la ampliación de la acera que se acometerá a lo largo de unos 40 metros del paseo para eliminar el requiebro que hace cerca del túnel. De esta forma, mediante la colocación de un voladizo creciente, se acabará con la actual discontinuidad de la alineación del paseo y se ganará superficie peatonal. En el punto de mayor ensanchamiento la acera crecerá unos 3 metros.

El proyecto tiene un presupuesto de licitación de 3.812.012 euros y un plazo de ejecución de nueve meses. En la actualidad, el Ayuntamiento tiene disponibles para esta obra 1.165.000 euros reservados por el actual gobierno municipal desde que se aprobó el plan extraordinario de inversiones del año 2015. La dirección de Obras y Proyectos ha incluido este proyecto entre sus peticiones al gobierno municipal de cara a la elaboración de los Presupuestos de 2018, y según ha podido saber DV lo previsible es que se apruebe una partida plurianual 2018-2019 para completar los fondos necesarios para ejecutar la obra.

Teniendo en cuenta que es imposible materializar el proyecto este invierno -no hay presupuesto suficiente y además los trámites de licitación consumirían varios meses- lo previsible es que la obra se acometa pasado el verano que viene (el plazo de ejecución es de 9 meses) y a lo largo de todo el invierno y la primavera para que la nueva barandilla y paseo estén construidos antes del verano de 2019.

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