Una cafetería para el nuevo palacio de Miramar

Los jardines de Miramar, desde la ventana de una de las aulas que han quedado libres tras la salida de Musikene./ARIZMENDI
Los jardines de Miramar, desde la ventana de una de las aulas que han quedado libres tras la salida de Musikene. / ARIZMENDI

El palacio mantendrá la actividad formativa y se abrirá a la ciudad con visitas guiadas y cafetería. El consorcio interinstitucional que gestiona el edificio apuesta por ahondar en la actual combinación de usos, entre los que se excluye el hotelero

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

La promoción del palacio de Miramar como centro de congresos y eventos recaerá de forma provisional e inmediata en Convention Bureau, oficina de la Sociedad de Turismo que dedicará sus esfuerzos a atraer reuniones profesionales de alta gama.

Es uno de los acuerdos a los que ha llegado esta semana el consorcio interinstitucional que gestiona el monumento y que está integrado por Gobierno Vasco, Diputación y Ayuntamiento de San Sebastián. La otra opción sobre la mesa, la preferida del PNV, era encargarle esta tarea al Kursaal.

El objetivo es profesionalizar la gestión del edificio como sede de congresos y eventos de tamaño pequeño y mediano, con capacidad para unas 250 personas en una única sala o hasta 400 si se alquilan varias. También se invertirá en la mejora de las instalaciones para adaptarlas a las necesidades de este tipo de encuentros, en especial en lo referente a las nuevas tecnologías.

El Gobierno Vasco paga 60.000 euros por espacios que valen 200.000 más

El consorcio ha analizado los estudios realizados sobre los posibles usos futuros de Miramar -que arrastra un déficit anual de 180.000 euros- y apuesta por profundizar en las líneas de trabajo que establece el documento.

En este sentido, y como ya anunció DV, se priorizarán las actividades de carácter abierto que favorezcan el contacto con la ciudadanía dentro de una combinación de usos entre los que se excluye el hotelero. La formación mantendrá su peso específico en la ocupación de espacios del palacio y habrá un servicio de cafetería todo el año y no solo durante los Cursos de Verano de la UPV-EHU, como ocurre ahora entre los meses de junio y octubre.

Además de los cursos universitarios, Miramar albergará de manera provisional la nueva escuela de diseño Zentre, promovida por el Instituto Barrabés. Y podría ser el hogar del Instituto Internacional de la Moda, de próxima creación por parte de la Sociedad de Fomento. Todo ello en los cerca de 800 metros cuadrados que han quedado libres tras la marcha de Musikene al Antiguo.

El turismo volverá a ser protagonista del palacio, construido en 1893 por encargo de la reina María Cristina para sus estancias veraniegas en la capital guipuzcoana. El mobiliario histórico repartido por diferentes edificios e instituciones será recuperado para recrear los salones de la antigua residencia real. La propuesta tiene carga simbólica, no en vano el turismo fue en origen la razón de ser del inmueble y desde aquí el fenómeno se extendió a otros puntos de Gipuzkoa.

Habrá visitas guiadas, aunque no será un museo como tal sino un conjunto de salas abiertas al público, lo que encajaría en esa voluntad aperturista mostrada por los socios del consorcio. Las posibles fórmulas para organizar las visitas están en fase de análisis.

Sin sala de exposiciones

La reunión interinstitucional de esta semana ha servido asimismo para descartar algunas ideas contempladas en el informe sobre alternativas de uso del palacio. Es el caso de la sala de exposiciones, propuesta que decae porque se considera que ya existen suficientes espacios para este fin en el municipio donostiarra.

Entre los acuerdos alcanzados se incluye la reforma de la cafetería existente, que en el futuro Miramar debería ir unida al servicio de restauración y complementaría el resto de actividades, tanto las visitas guiadas como los congresos y eventos, además de hacer más permeable el recinto. La solución más ambiciosa pasaría por ampliar las instalaciones hacia el exterior en la parte trasera del palacio.

Un estudio concluye que el recinto sería sostenible con precios de mercado

Miramar y sus jardines ocupan una superficie de 34.136 metros cuadrados junto a la bahía de La Concha. El proyecto es del arquitecto inglés Selden Wornum y se ejecutó 1889 y 1893 bajo la dirección del arquitecto municipal José Goicoa. Los jardines fueron diseñados por Pierre Ducasse. La reina María Cristina veraneó aquí durante 41 años.

En 1972, don Juan de Borbón vendió la parcela al Ayuntamiento por 102 millones de pesetas. El palacio y el parque que lo rodea tienen la máxima protección urbanística en el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc) al ser un Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional por el Real Decreto 265/1984 de 17 de julio.

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