Coger olas también es un negocio

Smart, Surf City, GuztiONA y Donostia Moda, ejemplos de la colaboración público-privada | Fomento apuesta desde hace tres lustros por el fortalecimiento económico de sectores emergentes mediante la creación de clústers

Coger olas también es un negocio
Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

La moda donostiarra, el surf, las soluciones inteligentes y el producto agroalimentario local eran ámbitos difícilmente percibidos por la ciudadanía como sectores económicos. Es la labor de la que se ha encargado la política municipal de creación y fomento de clústers, espacios de colaboración público-privada para el desarrollo y fortalecimiento competitivo de ámbitos económicos emergentes. Desde que en 2004 se pusieron los cimientos del clúster de empresas audiovisuales hasta la constitución en 2015 del clúster de la moda ha llovido mucho. Pero todos estos sectores han logrado aumentar su participación en el PIB local y han logrado una «visibilización» como espacios económicos que ha reforzado su actividad y sus potencialidades futuras, según explica el gerente de la Sociedad de Fomento, Euken Sesé. Hasta tal punto han madurado el modelo que uno de ellos, el de la moda, ha logrado pasar, pese a ser el último en echar andar, de una dimensión local a una regional con la inminente participación en su seno del Gobierno Vasco.

La histórica vocación de la Sociedad de Fomento en el impulso de la actividad económica de la ciudad le llevó a poner en marcha con el arranque del siglo una herramienta, muy arraigada en la Unión Europea desde principios de los 90, de impulso de sectores emergentes que coincidían con algunas apuestas estratégicas de la ciudad. Se trataba de crear espacios de compromiso público-privado para integrar en ellos a todos los actores de la cadena de valor de un sector (productores, proveedores, distribuidores, vendedores...) junto a instituciones o agentes de conocimiento (universidades, centros de investigación) y «facilitadores de la actividad» (consultorías, etc) para establecer una red de colaboración con compromisos de enriquecimiento mutuo y con objetivos de crecimiento en términos de innovación y competitividad.

Se trataba de incidir, no en sectores económicos clásicos, como el comercio y la hostelería, ni tampoco en ámbitos especializados como la tecnología e investigación, que ya tenían sus propios instrumentos de apoyo, sino de apostar por actividades emergentes a medio camino de los sectores tradicionales y los plenamente innovadores. «Así empezamos en 2004 con el sector audiovisual, un ejemplo claro de sector emergente y de clúster porque no surge de la nada sino de un ámbito y en una ciudad con una tradición y una cultura cinematográfica con todo un compendio de empresas a su alrededor», apunta Sesé. Fomento trazó un modelo de desarrollo de los clústers, que se ha ido adaptando de forma dinámica a cada ámbito económico, con fases que se han realizado a ritmos muy diferentes. según este esquema, en una primera fase (creación y conocimiento), el protagonismo de Fomento es mayor ya que se trata de identificar y conocer a los participantes del sector, realizar un diagnóstico compartido y generar credibilidad hacia la iniciativa y hacia el propio promotor público. En la segunda fase (crecimiento y consolidación), el trabajo se centra en la relación entre los componentes del clúster para generar las condiciones de un trabajo colaborativo y enriquecedor con el objetivo de fortalecer los diferentes eslabones de la cadena de valor. Finalmente, hay una tercera fase (maduración y optimización) en la que los agentes miran al exterior, ganan en visibilidad y afrontan retos más ambicioso a nivel supralocal.

Cada sector económico ha tenido su propio recorrido. El hoy denominado Donostia Smart es, por ejemplo, una fusión de tres clústers que surgieron en diferentes momentos (Audiovisual en 2004, Energías Renovables y Eficiencia Energética en 2009, y Soluciones de Apoyo para la Calidad de Vida en 2011) y que gracias a su alto nivel de participación (244 agentes) y maduración ha permitido constituir dos infraestructuras físicas como son el Polo de Innovación Audiovisual (PIA) de Zuatzu y el edificio de diseño bioclimático Enertic del polígono 27, que permiten a los integrantes del clúster disponer de un espacio compartido donde trabajar de forma colaborativa en proyectos que permitan generar sinergias u organizar foros de reflexión comunes.

Masa crítica

«No hemos generado clústers de sectores que no tuvieran una masa crítica empresarial en la ciudad. Fomento ha agrupado en estas entidades a agentes que ya operaban para buscar una mejora de su competitividad y de sus posibilidades de desarrollo futuras», explica Sesé.

Los clústers ofrecen a sus integrantes formación (jornadas, charlas, conferencias), realizan análisis de la evolución de la actividad, habilitan líneas de financiación, colaboran para facilitar la internacionalización de las empresas (se han organizado misiones en los cuatro clústers para observar y aprender de lo que se hace en otros países) y facilitan la colaboración con el ámbito educativo o los centros de investigación para que, por ejemplo, «estudiantes de ingeniería trabajen en la 'sensorización' de las tablas de surf o centros como Azti investiguen la forma de dar lugar a la ola perfecta.

El del surf ha permitido que estudiantes de ingeniería trabajen en la 'sensorización' de las tablas

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La actividad de los clústers es aprovechada por la propia ciudad (soluciones smart kalea, alumbrado inteligente, el district heating...) y el territorio sirve a su vez de base de crecimiento para las empresas. Por ejemplo, con el proyecto Urban Lur mediante el que se pondrán en manos de cinco agroemprendedores otras tantas parcelas de terreno en Auditz Akular para generar una producción «con acuerdo previo de venta con entidades locales que asegura la colocación de todo el género antes de empezar a trabajar».

La política de clústers parte de la base de que el factor territorio es importante en el desarrollo económico local. Y ahí se ven las ventajas y desventajas de la promoción económica desde el ámbito local. «En Hamburgo, por ejemplo, los ciudadanos han apoyado que las redes de distribución eléctrica sean 'republificadas' ante la convicción de que desde las administraciones locales se pueden prestar mejores y más económicos servicios que desde empresas privadas o multinacionales», explica el responsable de Fomento, quien destaca la importancia que tendrá en nuestras vidas la revolución en ciernes sobre los modelos de movilidad. «El Gobierno sueco ya ha advertido a los alcaldes que en dos décadas los vehículos serán sin conductor. La implantación del vehículo eléctrico y el 'car sharing' vienen a velocidad de crucero y van a cambiar la forma en la que nos movamos en poco tiempo. Los clústers sirven para conocer esto, para prepararnos y para saber cómo afrontar mejor el futuro de nuestras ciudades y nuestros sectores económicos».

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