La ciudad de los frontones

La ciudad de los frontones

No habrá probablemente otra ciudad en el mundo que cuente con tantas instalaciones para jugar a pelota. San Sebastián dispone de 87 frontones diseminados por todos sus rincones

AINGERU MUNGUÍA SAN SEBASTIÁN.

No habrá probablemente una ciudad con tantos frontones como Donostia, que con sus 87 instalaciones se acredita como capital mundial de la pelota. Este deporte no tiene hoy la afición y el arraigo que tuvo antaño -con frontones históricos como el Urumea, el Moderno, el Jai Alai, el de Gros o el de Atotxa-, pero las dos paredes siguen siendo imprescindibles para cualquier barrio que se precie. En San Sebastián hay frontis gestionados por el Ayuntamiento, hay una treintena de ellos en centros de enseñanza, los hay en hoteles (Nicol's), en el Seminario, en residencias de ancianos (Zorroaga), en hospitales (San Juan de Dios), en colegios mayores y en urbanizaciones particulares. Y hay minifrontones que se colocan al lado de pistas de skateboard.

Alguno se le ha podido escapar en la documentación al Gobierno Vasco, pero ése es el censo de frontones de la capital guipuzcoana. En realidad figuran 90, pero tres ya han desaparecido como son los de Arroka y los minifrontones de los polideportivos de Altza (derribado) y Bidebieta (reacondicionado). Una cifra, sin embargo, espectacular si se compara con los frontones que hay en otras capitales vascas como Bilbao (55) y Vitoria (57). Esta cantidad de instalaciones le lleva al concejal de Deportes, Martin Ibabe (PNV), a afirmar que «fuimos una ciudad donde el juego de la pelota era la actividad principal y ese patrimonio es una riqueza que hoy debemos mantener y fomentar».

Los frontones de San Sebastián

Frontón de Añorga
Frontón de Errondo
Frontón de Intxaurrondo Mons
Frontón de Zarategi
Frontón de Amara Zaharra
Frontón Anoeta
Frontón de Añorga Txiki
Frontón Atano III
Frontón de Ategorrieta
Trinkete de Ibaeta
Trinkete de Anoeta
Frontón de Intxaurrondo
Frontones del Seminario
Frontón de Sagüés
Frontón de la plaza de laTrinidad
Frontón de Oleta
Frontón de Miramón
Frontón Lizarriturri
Frontón Carmelo Balda
Frontón de Altza
Frontón del Antiguo
Frontón de Bidebieta
Frontón de Loiola
Frontón de Herrera
Frontón de rebote de Zubieta
Frontón de Rodil
Frontón de Zubieta
Frontón de Egia
Frontón de Igeldo
Frontón de Jolastokieta
Frontón de Larratxo
Frontón Lautximeneta

Los tiempos cambian, sin embargo, y hoy la pelota no tiene la pujanza que en su día tuvo entre los jóvenes, quienes ahora «pueden elegir entre 90 actividades deportivas», explica el edil. No obstante, el frontón sigue cumpliendo en muchos sitios esa función socializadora que tuvo. Las dos paredes no son solo la instalación deportiva principal de muchas zonas de la ciudad (Añorga, Igeldo, Loiola...), sino también un lugar de reunión, de ocio, de encuentro y de programación de múltiples actividades en los diferentes barrios. En ellos se anda en bici, se realizan comidas populares o simplemente se pasa la tarde a resguardo. Donostia Kirola destina a su mantenimiento 225.000 euros anuales, el 75% del presupuestos para instalaciones al aire libre. Su accesibilidad, su carácter abierto y su presencia en todos los barrios hace que sean fácil blanco de pintadas, acciones vandálicas o escenario de 'botellones'. «Es complicado mantener una treintena de frontones en perfecto estado», explica Leire Landa, directora de DonostiaKirola, cuando «te los grafitean al día siguiente de haber sido pintados», como ocurrió, por ejemplo con el de Miramón. Los frontones municipales cubiertos se cierran a la noche y por la mañana se abren mediante un sistema de apertura automática para evitar malos usos, destrozos y suciedad.

Plaza pública

Algunos de ellos mantienen ese carácter de plaza pública donde los vecinos realizan variadas actividades, como es el caso del de la plaza de la Trinidad, el de Miramón, o los de Ibaeta, Rodil, Sagüés o Zubieta. La mayoría son de usos libre, pero hay un puñado de ellos en los que los clubes de pelota tienen preferencia de uso por su carácter de instalaciones de referencia. Es el caso de los del Antiguo, Egia, Parte Vieja, el nuevo de Herrera, Lautximeneta (Ibaeta), Igeldo, Zubieta o Loiola. En ellos se realizan entrenamientos y se organizan competiciones.

En los frontones se juega a mano, a pala, a frontenis y a disciplinas menos conocidas como el rebote, para la que hacen falta frontones singulares como el de Zubieta. El de Rodil es otro de los tesoros de la pelota donostiarra ya que presenta la particularidad de no tener paredes (solo frontis). En frontones como el de la plaza de la Trinidad también se juega a pasaka, «una práctica deportiva que la Federación Vasca de Pelota intenta fomentar», explican desde Dkirola.

40 finales en el Atano III

En la actualidad se llevan a cabo dos importantes obras en el histórico frontón Atano III -se han jugado 40 finales del campeonato profesional manomanista- y en el de Altza para renovar el falso techo, la iluminación y la megafonía, en el primer caso, y para reforzar las cerchas de la cubierta, en el segundo, con un presupuestos total de 212.143 euros. La colocación de cubierta en los frontones es una demanda habitual en los barrios. La última operación de este tipo ha sido la mejora y modernización del cerramiento del frontón de Añorga (el año que viene cumplirá 70 años), una compleja operación inaugurada este verano que permitirá guarecerse de la lluvia tanto al público como a los deportistas.

Donostia Kirola desarrolla una Agenda Estratégica de Fomento de la Pelota Vasca 2014-17 para impulsar este deporte en las nuevas generaciones. Se trata de un plan que trabaja en diferentes facetas: la de los colegios, para introducir actividades de pelota en su curriculum; la de la tecnificación (la Federación da clases en siete colegios y también mejora la técnica en el Atano III de los chavales que destacan); la de las fiestas, para que las asociaciones mantengan en su programación festiva actividades de pelota; o el fomento de la pelota entre las mujeres. «Los frontones son la herencia más placentera y sentimental que hemos recibido», afirma si dudarlo Martin Ibabe, «tenemos la obligación de mantenerlos en las mejores condiciones e impulsar este deporte que siempre ha tenido un gran arraigo en esta ciudad».

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