Cierran parte del parking disuasorio de Igara para que lo usen los feriantes

Las vallas bloquean el paso a algunas zonas del parking. / D.S.
Las vallas bloquean el paso a algunas zonas del parking. / D.S.

La medida se mantendrá durante el mes de agosto por motivo de las fiestas de Semana Grande

D. S. SAN SEBASTIÁN.

Muchos usuarios del parking disuasorio de Igara, ubicado frente a las instalaciones de El Diario Vasco, no salían ayer de su asombro cuando vieron que, sin previo aviso, casi tres cuartas partes del aparcamiento quedaban cerradas por una serie de vallas, con un cartel en el que se indicaba que permanecería así hasta el 2 de septiembre.

Esta actuación responde a la decisión adoptada por Donostia Festak para ofrecer este espacio a Afade, la Asociación de Feriantes de Euskadi, para que puedan aparcar aquí las caravanas en las que transportan a los trabajadores y las propias barracas que serán colocadas en el Paseo Nuevo durante la Semana Grande.

Si bien en años anteriores los vehículos de los feriantes se han colocado en otros puntos como Loiola o Martutene, desde Donostia Festak indican que la elección este año de Igara ha sido por «motivos de pura necesidad porque no teníamos otro lugar». En este sentido, recuerdan que la medida es temporal y durará todo este mes de agosto y que «para el año que viene confían en poder contar con otro lugar en el que albergar estos vehículos».

El parking disuasorio de Igara, aunque está destinado para que los turistas no metan su coche en el centro de la ciudad, es un aparcamiento muy utilizado por vecinos y trabajadores del barrio. De hecho, todos los días -y sobre todo por la mañana- cuenta con todas sus plazas ocupadas. Es por ello que ayer no fueron pocas las quejas y las caras de sorpresa al encontrar gran parte de este espacio cerrado. Algunos criticaban que no se haya anunciado la medida con la debida antelación.

El vallado se instaló a lo largo de la mañana de ayer por lo que muchos de los usuarios que ya habían aparcado sus coches se encontraron con este inesperado cierre y se vieron obligados a mover las vallas ellos mismos para sacar el vehículo. «Con la falta de espacio que tenemos aquí no sé qué vamos a hacer», señalaba una vecina, mientras que otra se preguntaba «por qué tiene que estar todo el mes cerrado si las fiestas duran una semana».

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