Mes a mes contra el cambio climático

Alumnado que ha participado en la elaboración del calendario de la sostenibilidad, en la exposición./
Alumnado que ha participado en la elaboración del calendario de la sostenibilidad, en la exposición.

Alumnado del instituto Usandizaga diseña el 'Calentario' de Cristina Enea. Una exposición con los detalles del proyecto se podrá visitar hasta finales de enero en la fundación

ELI KORTASAN SEBASTIÁN.

Recordar la importancia de la lucha contra el cambio climático durante los 365 días del año. Ese es el objetivo del calendario de la sostenibilidad de la Fundación Cristina Enea para 2018. Esta iniciativa se lleva a cabo desde hace 9 años en colaboración con el alumnado del segundo curso del ciclo de grado superior de diseño gráfico del instituto Usandizaga.

Todos los detalles de este proyecto se pueden conocer en la exposición que el Centro de Recursos Medioambientales de Cristina Enea acoge hasta el día 31 bajo el título 'Calentario'.

En esta ocasión, el tema que se aborda es el cambio climático. Tal como apuntan sus editores, a través de las páginas de este calendario se propone «una reflexión a partir de propuestas gráficas en la búsqueda de compromisos políticos, soluciones compartidas y cambios de hábitos que supondrán un importante beneficio ambiental, social y económico».

Así, cada uno de los doce meses de este calendario se ilustra con un diseño que acompaña a una propuesta encaminada a frenar el cambio climático. Entre estas propuestas se encuentran el fomento de la recogida selectiva de residuos y de bienes en buen estado para su reutilización, la rehabilitación de edificios públicos para promover un consumo de energía responsable y la reconversión de espacios urbanos para la agricultura.

500 ejemplares

conforman la tirada del calendario, que se ha realizado siguiendo criterios de sostenibilidad en todo el proceso (diseño, preimpresión e impresión).

También se plasman ideas como la de promover el consumo de alimentos locales y de temporada, reducir los desplazamientos en vehículos motorizados, recuperar los espacios públicos para peatones y ciclistas, diseñar eventos culturales y deportivos con criterios de sostenibilidad y promocionar iniciativas que fomenten los desplazamientos sostenibles.

Igualmente, se hace alusión a la necesidad de lograr un uso eficiente de la energía en el sector servicios, concienciar a la ciudadanía sobre el uso del agua caliente, reducir el despilfarro alimentario y fomentar una dieta con menor consumo de carne.

Alumnos de diseño

En la elaboración de los diseños de esta publicación han participado doce alumnos: Lukas Agirre, Irati Apraiz, Aritz Burgaña, Daniel Ciria, Ainhize Ledesma, Andrea Luengo, Alba Marañón, Miguel Matador, Aitziber Mendiluze, Eduardo Morelló, Iñaki Sáenz y Adrián Viñas.

Según comentan desde el instituto Usandizaga, «abordar el tema de las acciones contra el cambio climático ha supuesto un reto para toda la clase ya que se trata de una problemática compleja con ligeros matices en cada tema a presentar».

Asimismo, apuntan que «la técnica utilizada ha facilitado la plasmación de las ideas a representar de una manera sintética».

En ese sentido, señalan que el proyecto en su conjunto supone un buen aprendizaje de los métodos, procesos y técnicas de diseño para los alumnos y, al mismo tiempo, «permite reflexionar sobre una cuestión en la que todos tenemos que asumir nuestra parte de responsabilidad».

Desde el punto de vista del diseño, aseguran que se trata de un trabajo en equipo en el que el ritmo de cada estudiante marca el proceso de diseño de todo el grupo.

«Muchas decisiones se toman conjuntamente, pero cada alumno propone dos planteamientos gráficos para desarrollar», explica uno de los profesores de este ciclo formativo de diseño gráfico.

«Inicialmente buscamos referentes, los proponemos en clase y se decide en común cuál va a ser la línea gráfico-conceptual que refleja mejor la problemática a tratar».

En este caso, para el trabajo se ha optado por la técnica 'paper cut' o corte de papel, con la que se logra volumen cortando y superponiendo papeles.

Desde el instituto reconocen que «ha sido una labor técnicamente delicado y complejo que ha requerido gran esfuerzo y concentración al equipo de trabajo».

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