Las bicis de alquiler buscan su sitio

Una ciudadana se dispone a utilizar una de las bicicletas eléctricas de Dbizi después de haberla retirado en la estación junto al Ayuntamiento. / FOTOS: PEDRO MARTÍNEZ

Movilidad planea nuevas tarifas, recuperar las bicis convencionales y asume la posible llegada de empresas privadas interesadas en este sector. Dbizi prevé aplicar cambios en 2018 que hagan el servicio más sostenible y competitivo

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

Este próximo mes de octubre el servicio de alquiler público de bicicletas Dbizi cumplirá cuatro años. Tras un arranque retrasado y con algunas incidencias técnicas, el sistema ha ido haciéndose su sitio en la ciudad y se ha estabilizado con una cifra cercana a los 2.000 abonados, que pagan 45 euros al año para utilizar estas bicis eléctricas. No obstante, el servicio sigue siendo deficitario y continúa sin llegar a la mayoría de barrios altos de la ciudad. Y, además, se enfrenta a la posibilidad -aunque todavía lejana- de que empresas privadas interesadas en sector del 'bike sharing', o bici compartida a través de aplicaciones móviles, se instalen en Donostia, como ya ocurre en muchas otras ciudades del mundo.

Dbizi se encuentra, por tanto, en una encrucijada para decidir qué camino seguir para avanzar en la consecución de un servicio sostenible y que mantenga a sus usuarios contentos. Su desequilibrio económico ronda los 300.000 euros anuales. Un déficit que de momento asume la empresa Bonopark, pero que el Ayuntamiento sabe que es insostenible a medio y largo plazo. La concejala de Movilidad, la jeltzale Pilar Arana, asegura que a día de hoy «el sistema está estable» pero reconoce que es necesario mejorarlo «para alcanzar las expectativas que tenemos». La hoja de ruta para alcanzar este objetivo está en fase de análisis, pero Arana confía en que en 2018 se pueda modificar el contrato actual del servicio y añadir unos cambios que tendrían dos ejes fundamentales.

2.000
es el número de abonados
2.000
que tiene el servicio de Dbizi, que pagan 45 euros al año y sólo deben abonar una cantidad extra si utiliza la bicicleta durante más de 20 minutos.
2.000
Otros datos
Usos diarios por bici
La media es de 5,4 usos por día, y se han llegado a los 10.
2.000
Más de 100 bicicletas eléctricas repartidas por 16 estaciones.
300.000 euros
es lo que se calcula que supone el déficit del servicio asumido por la empresa Bonopark.
189.955 usos en 2016
un incremento del 75% respecto a 2015.

El primero pasaría por modificar el sistema tarifario, rebajando el precio que se paga al año pero cobrando por el uso que se haga de la bici, penalizando los trayectos más cortos. «Queremos 'echar' del sistema a quienes usan Dbizi por ocio o en trayectos que se pueden hacer andando. No tiene sentido una infraestructura tan cara para estos desplazamientos», afirma Arana. En este sentido, destaca que los dos trayectos más utilizados son precisamente los que más habría que penalizar: los que cubren las estaciones Ayuntamiento-Universidades y Ayuntamiento-Plaza Cataluña. «El primero es un recorrido plano. Se tardan sólo 20 minutos andando», asegura.

Se apuesta por una rebaja en el coste anual del servicio y cobrar por tiempo de uso

Arana observa un problema en el trayecto de Universidades: que casi todos los desplazamientos se suceden en sentido a Ibaeta y en hora punta (entre las 8.00 y las 9.00 horas). «Esto obliga a que haya personal técnico repartiendo esas bicicletas que se acumulan en Ibaeta por el resto de estaciones de la ciudad, y que los usuarios tengan así donde dejarlas», explica. En este sentido apunta que precisamente el mayor coste del servicio Dbizi se encuentra en la redistribución de bicicletas y que es algo que desde Movilidad van a intentar que se reduzca con el cambio tarifario.

Para alcanzar este fin también entraría en juego el segundo eje del plan: recuperar las bicicletas convencionales para ofrecer un servicio mixto que las combine con los actuales vehículos eléctricos. A éstas se aplicaría una tarifa diferenciada, más barata. Así sería el usuario el que decidiría qué sistema de transporte elegir en función del trayecto que quiera realizar y sabiendo que el precio de uso variará según su elección. «Al principio será un poco de prueba y error. Pero la apuesta de este gobierno por la bici de alquiler es clara», asegura.

Nuevos interesados

La bici compartida no es una apuesta única de las instituciones públicas. Empresas privadas, muchas de ellas procedentes de China, han empezado a entrar en ciudades como Londres, Barcelona o Florencia para ofrecer un servicio de bici compartida a través de aplicaciones móviles, con cobro por tiempo de uso y cuya mayor virtualidad es que se puede dejar en cualquier sitio ya que cuenta con un sistema de anclaje automático. Y una ciudad tan volcada con el uso de la bicicleta como es San Sebastián no ha escapado del interés de estas compañías.

«Nuestra apuesta por Dbizi es clara, pero hacen falta mejoras», reconoce Arana

De hecho, tres de ellas ya se han puesto en contacto con el Ayuntamiento para mostrar su interés por desembarcar en la capital guipuzcoana. Son la china Mobike, muy extendida en el país asiático; la irlandesa Urbo y la inglesa Pony Bikes. Arana reconoce que, de hecho, se han reunido con responsables de esta última. «Teníamos interés en ver qué ofrecen para que desde Movilidad podamos planificar mejor el servicio para el día de mañana», señala Arana.

No obstante, de momento no veremos el desembarco de estas nuevas bicis privadas en Donostia. Y es que no son pocas las pegas que ven los técnicos de Movilidad en esta nueva realidad. Entre ellas, por ejemplo, que las bicicletas se concentren en un mismo punto, generando problemas de espacio público en lugares de gran afluencia como el paseo de La Concha, Universidades o en eventos populares. También argumentan que podrían generarse incidencias para los agentes de Movilidad y Guardia Municipal, que tendrían que encargarse de las bicis mal aparcadas, abandonadas o vandalizadas. «Precisamente, que éstas puedan dejarse en cualquier sitio también podría acarrear un aspecto visual inadecuado en la ciudad. Y podrían suponer la ocupación del espacio de aparcabicis, que actualmente ya están saturados», añaden.

Aunque en teoría estas empresas no necesitaría de autorización municipal para operar, Arana asegura que el Ayuntamiento dispone de argumentos jurídicos que permitirían retirarlas de las calles si se diese el caso. Además, indica que, en el supuesto de que se permitiera su entrada a la ciudad, se haría mediante un contrato en el que se especificasen los derechos y obligaciones.

Aunque pese más lo negativo, las ventajas que han cuantificado no son pocas: permitiría extender a toda la ciudad el sistema de bicicleta pública y la compartida; se reduciría el uso de la bici eléctrica y con ello el número de incidencias, permitiendo la liberación de algunas estaciones para trasladarlas a otros puntos de la ciudad como, por ejemplo, los barrios altos; también permitiría mantener un único equipo de redistribución y visibilizaría mucho más el uso de bicicleta en la ciudad.

El Uber de las bicis

El sistema de uso del 'bike sharing' es realmente sencillo. El usuario puede localizar la ubicación de cualquiera de los vehículos que estén libres a través de la aplicación móvil. Y con el mismo dispositivo puede desactivar o activar el candado automático que éstas llevan instalado. Este mecanismo, a su vez, permite dejar la bici en cualquier sitio.

Tres empresas de 'bike sharing' han mostrado su interés para instalarse en la ciudad

En cuanto a las tarifas que se cobran, varían según la compañía. Por ejemplo usar una bici de Mobike cuesta 50 céntimos por media hora, mientras que Pony Bike cobra 99 céntimos por viaje. Eso sí, todas piden un depósito inicial que ronda los 50 euros.

«Por ahora nuestro planteamiento es el de pensar cuál queremos que sea nuestro sistema de bici de alquiler público y vamos a hacer que funcione», asegura la edil de Movilidad.

Más

Fotos

Vídeos