El Ayuntamiento se dotará de un protocolo de revisión de puentes

El puente de Astiñene, cerrado al tráfico. /SARA SANTOS
El puente de Astiñene, cerrado al tráfico. / SARA SANTOS

Todos los grupos apoyaron la iniciativa de Irabazi para definir un plan de inspecciones periódicas y evitar casos como el de Astiñene

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

El cierre de urgencia del puente de Astiñene, entre Loiola y Egia, tras descubrirse una grieta en uno de sus pilares ha llevado a la corporación donostiarra a cuestionarse la necesidad de redactar un protocolo para la revisión y mantenimiento de este tipo de infraestructuras. Una moción al respecto promovida por Irabazi concitó ayer el apoyo unánime del Pleno, que insta al gobierno municipal a dotarse de un plan definido sobre inspecciones de los puentes y viaductos de la ciudad con el objetivo de «detectar posibles deterioros peligrosos y así minimizar las afecciones negativas de sus arreglos».

El concejal de la plataforma Loïc Alejandro mostró su preocupación por el hecho de que el mal estado del puente de Astiñene fuera advertido de manera «fortuita» por un trabajador del Ayuntamiento que arreglaba un agujero en la acera. «¿Qué habría pasado si no hubiera habido agujero o si ese técnico no hubiera visto y prestado atención a la grieta?», se preguntó el edil de Irabazi, quien argumentó que «con el desgaste que sufren estas estructuras con el tiempo, nos parece necesario revisarlos para evitar accidentes y para que se identifiquen los eventuales problemas de forma temprana».

El puente de Astiñene, inaugurado en 1861 y objeto de una ampliación en 1885, no ha sido reformado a fondo desde hace sesenta años y soportaba hasta su cierre un tráfico intenso, incluidos vehículos pesados. Para garantizar su estabilidad, se colocarán unos tirantes en la base de las bóvedas y se reforzarán las pilastras mediante micropilotes. La primera intervención, que ya se encuentra en fase de licitación, permitiría reabrir el paso a peatones y ciclistas. La segunda, de mayor complejidad y duración, es requisito imprescindible para que se pueda habilitar un paso alternativo para el tráfico rodado.

La grieta que provocó el cierre de la estructura de Egia fue detectada de manera «fortuita»

El funcionamiento estructural del puente está tan comprometido que el informe elaborado tras hallarse la fisura recomienda que tampoco pasen embarcaciones por debajo de ninguna de las bóvedas. El análisis geotécnico concluye que el origen del problema estaría en la cimentación, que en Astiñene no llega a roca y ha provocado «movimientos diferidos por asientos diferenciales».

Estos desplazamientos en las cimentaciones han derivado en inclinaciones en la verticalidad de los apoyos del puente que han comprometido su función. El estudio explica que «pequeños giros en la pila ocasionan grandes descensos de clave en bóveda, aumentando los empujes de esa bóveda y disminuyendo los de la contigua. El colapso asociado es catastrófico porque las pilas no tienen rigidez suficiente como para aceptar el empuje de una sola bóveda si la contigua colapsa y se genera un efecto dominó incontrolable». La conclusión es que el puente «está cerca de una situación muy próxima al colapso» y que «fue acertada la decisión de cortar el tránsito de vehículos y peatones sobre el mismo».

Entretanto, el consistorio dispone ya del permiso de Costas para sacar a concurso las obras de construcción del nuevo puente de Astiñene, una actuación prevista en el plan de prevención contra inundaciones del Urumea. Será el primer puente curvo de la ciudad, con solo dos apoyos en el río, y casi doblará su sección. De los más de ocho metros de anchura actuales se pasará a 16,15 metros. De una estrecha calzada y dos miniaceras se pasará a un puente con dos aceras de 3,5 y 2 metros respectivamente, un bidegorri de doble dirección (2,5 metros) y sendos carriles de circulación (3,5 metros cada uno) separados de las aceras por dos estructuras metálicas de medio metro de anchura con iluminación led. La sección del puente acabará en unas barandillas de cristal. El presupuesto es de 2,7 millones de euros a pagar por URA y el Ayuntamiento.

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