El Ayuntamiento baraja poner señales para advertir de las ramas bajas de los tamarices

Una mujer se duele tras golpearse con un tamariz en el parque de Alderdi Eder. / SARA SANTOS
Una mujer se duele tras golpearse con un tamariz en el parque de Alderdi Eder. / SARA SANTOS

Paneles informativos identificarían el parque de Alderdi Eder como «jardín protegido y singular» y los viandantes se ahorrarían muchos golpes

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

Es una imagen que se repite con frecuencia: un peatón camina distraído por Alderdi Eder y se golpea la cabeza con una rama de tamariz, característico arbusto que los donostiarras insisten en llamar tamarindo (árbol de 15 metros nativo del África tropical). El accidente es más habitual de lo que pueda parecer, sobre todo entre los turistas, que no saben el peligro al que se enfrentan.

Para poner freno al goteo de coscorrones, chichones e incluso brechas registradas en este parque de gran afluencia, el Ayuntamiento estudia colocar señales advirtiendo del riesgo de las ramas bajas, algunas de las cuales están a apenas metro y medio del suelo. La medida permitiría identificar Alderdi Eder como «jardín protegido y singular», según anunció el concejal de Espacios Públicos y Medio Ambiente, Alfonso Gurpegui, para lo que se instalarían paneles informativos en los que además de explicaciones y datos se alertaría de la amenazante altura de algunos ejemplares.

En respuesta a una interpelación del PP sobre el «aspecto cada vez más descuidado» que presentan estos arbustos, el delegado del PSE recordó que por su morfología «no tienen una copa definida» y explicó que la «pérdida de apariencia» de tronco que sufren se debe principalmente al cambio en las condiciones del entorno provocado por la construcción del parking subterráneo de la plaza de Cervantes. «Antes, el suelo era arenoso y las raíces podían crecer con libertad. Ahora, el espacio de crecimiento está limitado y por eso se producen esos sistemas multitronco que unimos con varillas roscadas, una técnica poco estética pero menos agresiva que el cemento que se usaba antes», afirmó.

Los arbustos están protegidos en el Peppuc y su manipulación y poda es restringida

Más de 70 años

Gurpegui calificó los tamarices, con más de 70 años de vida en algunos casos, de «ejemplares monumentales» protegidos por el Plan de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc) con el grado F. Esta circunstancia obliga a observar una serie de restricciones a la hora de manipularlos. «En las épocas de poda se tiene en cuenta la singularidad histórica y paisajística de estos arbustos», dijo el responsable de Espacios Públicos y Medio Ambiente, al tiempo que valoró la posibilidad de proceder a la sustitución de los ejemplares más peligrosos para los viandantes. «Al estar protegidos, en principio no podrían ser apeados», admitió Gurpegui, quien confesó haber experimentado en sus propias carnes el dolor de un golpe contra una de esas ramas a baja altura.

Tras interpelar al edil socialista, el popular Txema Murguiondo avanzó que su grupo llevará al Pleno de la próxima semana una moción de control por la que instará al alcalde de la ciudad, Eneko Goia, y al gobierno municipal a que estudien la «retirada y posterior reposición de aquellos tamarices que se encuentren en peor estado o de aquellos que puedan poner en peligro la integridad física de quienes paseen por Alderdi Eder». La iniciativa del PP también demanda una mejora «estética» del entorno y su «puesta en valor» como elemento protegido que es por la normativa local.

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