Los apartamentos de Mons, parados al tener que salir de nuevo a concurso

La obra del edificio, a medio construir, está parada tras haberse ejecutado la estructura./SARA SANTOS
La obra del edificio, a medio construir, está parada tras haberse ejecutado la estructura. / SARA SANTOS

Etxegintza tramita una nueva licitación porque una modificación en la cimentación ha desviado más de un 10% el presupuesto, según explica Ramos (PSE)

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

Ni quiebra de la constructora, ni pelotazo, ni nada por el estilo. La rumorología de por qué se había parado la obra del edificio de apartamentos para mayores de Intxaurrondo se había extendido como la pólvora. Efectivamente, la obra lleva meses parada y seguirá unos meses más en el dique seco porque se han tenido que realizar modificaciones en el proyecto que obligan a sacar la ejecución de nuevo a concurso. Si en su día se anunció su puesta en funcionamiento para la próxima primavera, probablemente no será hasta finales del año 2018 cuando se abran sus puertas.

Etxegintza promueve desde finales del año 2016, en el encuentro del paseo de Mons con Zarategi, un bloque de 55 apartamentos de alquiler para personas mayores de 65 años. El proyecto fue redactado por Fiark y la obra se contrató con Iza Promociones y Obras S.A. Ocurrió que durante la ejecución se comprobó que las cimentaciones previstas debían modificarse en parte de la obra puesto que la roca estaba a más profundidad de la estimada. «Ha habido que hacer un pilotaje y un muro pantalla que ha encarecido la obra por circunstancias geotécnicas no previstas», explicó el concejal de Urbanismo Enrique Ramos (PSE). La desviación económica respecto al contrato inicial superaba ligeramente el 10%, lo que según la legislación exige sacar la obra de nuevo a licitación. Es una de las últimas modificaciones introducidas en la normativa de contratos del sector público, a través de la Ley de Economía Sostenible, cambios realizados a impulso de la UE que miraba con mucha suspicacia la ligereza con la que se modificaban los contratos. Más aún en tiempos de crisis, cuando las empresas tiraban a la baja sus propuestas económicas en las licitaciones para hacerse con unos contratos que luego veían fácil modificar al alza mediante la certificación durante la obra de cualquier cambio respecto al proyecto original.

Datos

Normativa
Si las modificaciones respecto al proyecto original superan el 10% del presupuesto de la obra solo cabe la resolución del contrato y una nueva licitación.
Causa
Durante la ejecución de la cimentación se descubrió que la roca estaba a más profundidad y que era necesario añadir un muro pantalla que ha encarecido el proyecto en más de un 10%.
Retraso
La apertura del centro podría demorarse 6-8 meses.

Ahora, cuando se excede el 10% del presupuesto inicial se entiende que la modificación altera las «condiciones esenciales de licitación y adjudicación», de manera que solo es posible realizar cambios si se hubieran previsto en los pliegos. Fuera de esta posibilidad solo cabe la resolución del contrato en vigor y la celebración de otro bajo nuevas condiciones.

La UE obliga a ser estrictos con las variaciones al alza de los contratos

Esto es lo que ha sucedido en la obra de los apartamentos de Mons. Se ha rescindido entre julio y septiembre el contrato de dirección de obra y de ejecución de la misma -la adjudicación fue por 3.284.062 euros- y Etxegintza tramita ya los nuevos concursos para reanudar los trabajos cuanto antes. Pero la contratación tiene sus procedimientos y aún tardará unos meses en reanudarse la obra. Fuentes de la Sociedad de Vivienda explicaron que la rigurosidad es exigible, pero en los contratos de obras es imposible preverlo todo. «Hasta que no empiezas a ejecutar no sabes lo que te vas a encontrar. Puedes haber hecho unos sondeos aleatorios que te marcan la profundidad de la roca, pero luego llega la obra y compruebas que parte del sustrato rocoso en vez de a cuatro metros está a ocho. Todo no se puede prever», explican.

Algo parecido ocurrió con la obra del doble ascensor de Morlans, pero en ese caso se pudo sortear el que la obra saliera de nuevo a licitación. Durante la ejecución del segundo ascensor se comprobó que era necesario modificar el proyecto mediante «estructuras de sostenimiento (una pantalla de micropilotes) no previstas en el proyecto». Los 30.085 euros de coste añadido superaban el 10% del contrato de ejecución del segundo ascensor y lo que se hizo fue eliminar la partida de videovigilancia (12.085 euros) para que la modificación del contrato se limitará a 18.000 euros, el 9,56% del presupuesto de adjudicación, justo en el límite para evitar la paralización de la obra y la realización de un nuevo concurso.

La ejecución de los 55 apartamentos de Mons se ha paralizado cuando ya se ha materializado la estructura, que supone «el 47,67% del conjunto de la obra». Etxegintza aún no ha acordado qué condiciones y baremos se establecerán para seleccionar a los beneficiarios de los pisos, pero con esta incidencia tiene más tiempo para definirlos. Se trata de un edificio de seis plantas en forma de 'L' ubicado en una parcela de 1.570 metros cuadrados. La superficie construida será de 4.500 metros cuadrados. En la planta baja se ubicarán las estancias comunes, que incluyen el comedor, la cocina y un aula para diversos actos con un cuarto de apoyo y un espacio accesible desde el exterior. Los 55 apartamentos -5 de ellos, adaptados- se localizarán en las plantas superiores. Entre la primera y la quinta habrá 10 viviendas por planta, mientras que en la sexta serán justo la mitad.

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