95 años de la apertura del gran casino kursaal

1922. LA CALLE DE LA MEMORIA

Hoy hace 95 años se inauguró el primitivo gran casino y teatro, con presencia de la reina María CristinaMikel G. Gurpegui

Desfile de modelos en el primitivo Kursaal, ya en los años 30.
Desfile de modelos en el primitivo Kursaal, ya en los años 30. / FOTCAR / RICARDO MARTÍN

Ha sido sancionado por la crítica, como modelo de los edificios de este género, tanto por su elegancia como por el confort que en él se encuentra, demostrado por la gran afluencia de público que en todo momento lo llena».

Eso decía una memoria de la propia sociedad promotora sobre el edificio inaugurado tal día como hoy hace 95 años. El 29 de julio de 1922 abrió sus puertas el primitivo Kursaal, el Casino Gran Kursaal.

La elegancia era uno de los aspectos que más asombraba a quienes hace 95 años se acercaban a la desembocadura del Urumea. La reina María Cristina, que llegó a la escalinata del Gran Kursaal por la tarde junto con los infantes Carlos, Luisa y Rainiero y el príncipe Pío de Saboya, elogiaba las pinturas de la bóveda del teatro, realizadas por Vila y Prados.

Desde las cuatro de la tarde hasta la madrugada se extendió la jornada inaugural, que en 'La Voz de Guipúzcoa' del 30-VII-1922 describían así: «Los magníficos y esplendentes salones del Kursaal se hallaban atestados de público. A las cuatro de la tarde, la magnífica orquesta que dirige el maestro Pérez Casas dio un selecto concierto en el elegantísimo teatro (...). Después ejecutó sus aristocráticos y elegantísimos bailes la pareja Miss Thina and Ghriraldy, y luego tuvo lugar el debut de la notabilísima primera actriz Mercedes Pérez de Vargas» con un diálogo de los hermanos Quintero.

Se sirvieron trescientos tés y quinientas cenas de gala con ‘jazz-band’

«La reina doña Cristina honró el teatro con su presencia. A las seis y media, el suntuoso 'hall' y el comedor presentaban un soberbio aspecto. Era la hora del the, y en las mesitas colocadas se habían congregado un sin fin de muchachas bonitas y de caballeros».

«A las nueve y media de la noche hubo una gran cena americana, servida con el imponderable buen gusto de este restaurante. Fue amenizada la cena por la Orquesta Nic-Jusly y el 'jazz-band'».

«A las once de la noche se puso en escena, por la Compañía Pérez de Vargas, la comedia 'Lo cursi'. El teatro presentaba un brillantísimo aspecto, estando ocupadas todas las localidades por distinguida concurrencia. Hubo después 'souper froid' y un gran cotillón, dirigido por el príncipe polaco y profesor de baile señor Boronski. Durante la cena de gala se quemaron dos grandes tracas».

«El teatro presentaba un brillantísimo aspecto, ocupadas todas las localidades por distinguida concurrencia»

Hace 95 años causaban asombro los suntuosos salones de aquel Kursaal que nacía en un momento de esplendor, como segundo gran casino de la ciudad y en plena euforia tras la Primera Guerra Mundial. En aquella jornada inaugural en la que se sirvieron 3.000 tés y quinientas cenas nadie adivinaba que el brillo del Kursaal sería intenso pero breve. El juego se prohibiría dos años más tarde y el Gran Kursaal entraría pronto en una fase fantasmagórica.

Pero el 29 de julio de 1922 no había lugar para la tristeza, sólo para la alegría y el refinamiento. Para deleitarse con la visión de las enormes columnas de mármol de su Gran Hall Central o con aquel teatro con capacidad para 859 espectadores. Para acceder a su suntuosa sala de juego o quedarse en sus más de 3.000 metros cuadrados de terrazas.

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