La afluencia de público a la Parte Vieja cae un 8% en el primer cuatrimestre del año

La Parte Vieja es una de las zonas de la ciudad que más visitantes recibe. / LOBO ALTUNA

Los movimientos de peatones bajaron un 4,5% en la Tamborrada y un 7,9% en Semana SantaEl socialista Gasco explica que los detectores de personas de Narrika, San Jerónimo y Mayor captaron 9,9 millones de accesos en 2016

Jorge F. Mendiola
JORGE F. MENDIOLA

La Parte Vieja recibió menos público en el primer cuatrimestre del año que en el mismo periodo de 2016, un dato que «ahuyenta el fantasma de la masificación» y «refleja la realidad» de una de las zonas de la ciudad más visitadas por los turistas.

Los sensores colocados en diferentes puntos del barrio dentro del proyecto Smart Kalea de la Sociedad de Fomento permiten contabilizar el número de movimientos -entradas y salidas- que se registran en cada momento. «Y las cifras son ilustrativas», subraya el socialista Ernesto Gasco.

Los detectores de personas instalados en las calles Mayor, Narrika y San Jerónimo captaron entre enero y abril un total de 2,51 millones de movimientos, un 8% menos que el año anterior, cuando al calor de la Capitalidad Cultural Europea se alcanzaron los 2,74 millones.

En Semana Santa hubo 168.000 movimientos contando desde el Jueves Santo hasta el Lunes de Pascua. Esto supone una bajada de un 7,9% respecto al mismo periodo de 2016. Si se analizan también las semanas anterior y posterior, la afluencia alcanzó los 456.300 registros, un 3,1% inferior al ejercicio pasado. El día de mayor aforo dentro de este periodo vacacional fue el 8 de abril, sábado previo al de Semana Santa, con 38.100 accesos.

El día de San Sebastián fue el de mayor presencia de público en la Parte Vieja en 2016 con 82.400 entradas y salidas contabilizadas entre las 19 horas del 19 de enero hasta las 2 de la madrugada del 21. En la comparativa con 2017, durante la misma franja horaria se captaron 78.800 movimientos, con un descenso de un 4,5%. La meteorología pudo tener su influencia, ya que la temperatura máxima pasó de 14 a 5 grados de un año a otro.

Gasco argumenta que los resultados del conteo demuestran que las fechas de más actividad peatonal -Tamborrada, Santo Tomás y Semana Grande- «coinciden con fiestas locales y alejadas del efecto turístico». El portavoz del PSE recuerda que 2016 fue un curso de récord gracias al tirón cultural y la multitud de eventos programados en este entorno.

El año pasado se registraron 9,9 millones de movimientos (10% más que en 2015) en las tres calles controladas, con picos máximos en la temporada estival, Navidades y la Tamborrada.

Un 23% menos en Navidades

En los meses de julio y agosto se detectaron 2,4 millones de accesos, cifra que representa cerca de un 25% de la afluencia total anual. En Navidades los días de Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo sumaron un total de 106.600 registros, un 23% menos que en 2015. Por el contrario, los meses más flojos fueron noviembre y febrero, con un mínimo de 571.700 movimientos.

Los sensores confirman que la calle Mayor es la que más público recibe con 3,8 millones de movimientos. Le siguen Narrika con 3,3 millones y San Jerónimo con 2,9 millones. Mayor es elegida por los peatones como punto de entrada principal a la Parte Vieja. Por contra, las Narrika y San Jerónimo tienen un perfil de uso como salida.

También se constata que las tendencias diarias y en los fines de semana permanecen estables a lo largo del año, con unos patrones identificados. Así, las entradas durante los días laborables se incrementan a partir de las 7 horas hasta alcanzar los valores máximos de 11 a 12 horas y disminuyen hasta las 15 horas. Por la tarde, aumentan de nuevo hasta las 18-19 horas, cuando se registran los valores máximos del día, para volver a caer de forma paulatina. Los fines de semana crece «notablemente» la afluencia de personas, con unos patrones similares pero retrasando el pico más alto a la franja de las 19-20 horas.

El conteo de personas es una de las innovaciones incluidas en el proyecto piloto Smart Kalea, una iniciativa público-privada que «fomenta la sostenibilidad medioambiental, la eficiencia energética, la participación ciudadana y la transparencia utilizando tecnología puntera de empresas colaboradoras locales». Tanto los comercios como los residentes de las vías afectadas se han podido beneficiar desde 2015 de «importantes mejoras y ahorros».

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