Diario Vasco

Los caminos de Ulia pasan revista

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Pasarela de madera que lleva al mirador de la Peña del Rey, en el monte Ulia. / ARIZMENDI

  • El delegado del PNV Dominguez-Macaya explica que el catálogo municipal garantizará la localización, identificación y mantenimiento de las 54 vías peatonales públicas y privadas de uso público

  • El Ayuntamiento prepara un inventario de los senderos que permiten recorrer el monte

El Ayuntamiento ultima un inventario de los caminos de Ulia, un trabajo de largo recorrido que pronto verá la luz. Un total de 54 senderos han sido identificados y catalogados, algunos públicos y otros privados de uso público. Su inclusión en el documento final garantizará su localización y mantenimiento y, lo más importante, las servidumbres de paso establecidas a lo largo de la historia.

El concejal de Hacienda, Jaime Dominguez-Macaya, explica que ya existen inventarios similares de Altza, Zubieta e Igeldo y que en Ulia se empezó a realizar hace casi una década pero el proceso quedó interrumpido por los pleitos sobre la titularidad y uso de algunos caminos, en concreto de la zona de Barbotegi, al oeste del Alto de Miracruz. Ahora se retoma la tarea, aunque para que pueda aprobarse habrá que dejar fuera, al menos de momento, estas vías conflictivas.

Para la elaboración del nuevo catálogo, los técnicos municipales se han basado tanto en registros anteriores como en diferentes bases de datos. El consistorio ya tenía una relación de caminos municipales «de bastante relevancia» firmada en 1985 por el topógrafo Tomás Prieto. «Se entiende que los caminos que están en él recogidos y nadie ha reclamado desde entonces, están consolidados», argumenta el delegado del PNV.

Con este punto de partida se han ido incorporando caminos al listado en atención a varios criterios y fuentes: escrituras de propiedad en las que aparecen referencias, planos o documentos más antiguos de otras administraciones, caminos que comunican Ulia con la ciudad o con Pasaia -suelen ser asfaltados-, caminos que llevan a caseríos o zonas públicas del monte y caminos en los que ha habido mantenimiento por parte de la administración. También se han realizado consultas a los vecinos mayores, guardas forestales y otras personas conocedoras del ámbito.

Ya en 2009, cuando se acometió el primer intento de inventariar los caminos de Ulia, se tomaron como referencia las explicaciones del recientemente fallecido Josetxo Mayor y Juan Carlos Beramendi, quienes se dedicaban a cuidar y limpiar los pasos de forma voluntaria y en beneficio de la comunidad.

Los caminos computados son 35 públicos y 19 privados de uso público. Los primeros, que suponen el 73,6% del total de caminos inventariados, suman 28,4 kilómetros suman. Los segundos (26,4%), se extienden a lo largo de 10,2 kilómetros de monte. Casi la mitad de los caminos públicos están pavimentados, mientras que el 94% de los privados son de tierra. La superficie global que recorren es de 38,6 kilómetros.

Pero, ¿qué vía de comunicación puede considerarse camino y cuál no? La legislación aplicable en esta materia es el Decreto Foral Normativo 1/2006 de 6 de junio, que aprueba a su vez el texto refundido de la Norma Foral de Carreteras y Caminos de Gipuzkoa, y que establece el régimen jurídico privativo de las carreteras y caminos del territorio, extendiéndose a todos los aspectos relacionados con la planificación, financiación, proyecto, construcción, modificación, conservación, explotación, uso y defensa de los mismos, así como a los relacionados con su integración en el entorno.

Comunicación terrestre

El artículo 2.2 de esta norma foral define los caminos como «aquellas vías de comunicación terrestre de titularidad pública destinadas al uso público cuando, por no encontrarse pavimentadas o por no reunir los requisitos y características técnicas normales de las proyectadas, construidas o acondicionadas para la circulación de vehículos automóviles, no puedan calificarse de carreteras». Las pistas rurales y forestales de titularidad pública, aunque se encuentren pavimentadas, tienen el carácter de caminos.

Asimismo, el artículo 9.1 determina que los ayuntamientos de Gipuzkoa dispondrán en todo momento de un inventario de carreteras, caminos y demás bienes inmuebles que integran el dominio público viario de su titularidad. El inventario deberá contener la descripción de carretera o camino, con indicación lo más exacta posible de su longitud, límites inicial y final y características generales, incluyendo, a poder ser, los documentos de deslindes de los mismos. Y a ello se ha puesto el Ayuntamiento de San Sebastián con el catálogo en marcha.

«Vamos a defender el interés público de los caminos que creemos que son nuestros o que sin serlo deben seguir siendo de uso público», asegura Dominguez-Macaya en referencia a la «negativa» por parte de alguno de los propietarios a que se declare un camino suyo como de servidumbre pública.

Los deseos del departamento de Hacienda pasarían por cerrar un documento con el 95% de los caminos ya inventariados y sacar los casos en litigio del expediente para tratarlos de manera particular y, más adelante, cuando se resuelvan los recursos, añadirlos al documento. «Nadie ha reivindicado nada sobre la gran mayoría de estos senderos, que deberíamos inscribir cuanto antes. Si esperamos a tenerlos todos, volverá a pasar lo de hace unos años y el inventario quedará otra vez suspendido durante mucho tiempo», advierte el delegado jeltzale, no sin reiterar que la decisión definitiva no está aún tomada en el seno del ejecutivo local.

Presión urbanística

«El propio inventario pone de manifiesto que en las zonas cercanas a la trama urbana hay intereses contrapuestos, el público y el privado. Muchos caminos son inmemoriales y la documentación es indiciaria, más que de registro. Y esos indicios nos llevan a concluir que esos caminos son públicos o privados de uso público», concluye Dominguez-Macaya.

En términos generales, Ulia ofrece una «buena red» de senderos. Este monte mantiene buena parte de sus caminos seculares, aún en uso, sobre todo los situados en zonas altas. Salvo la zona de Barbotegi, donde mayor presión urbanística se registra, el resto de caminos permanecen abiertos sin ningún tipo de obstáculo.

Parece todo un logro, pues desde la desamortización de mediados del siglo XIX, un monte que era totalmente público se fue vendiendo, enajenando a los particulares. Pasó a ser prácticamente todo privado, excepto algunos pequeños ámbitos que mantenían la titularidad municipal. A mediados del siglo XX se produce la tendencia inversa. El Ayuntamiento empieza a hacerse de nuevo con la propiedad. «Es la ley del péndulo: de público a privado y otra vez público», puntualiza Dominguez-Macaya. Dentro de la «grandísima» red de caminos públicos de Ulia destaca el de Santiago de la Costa (GR-121), así como los más populares y utilizados: Pasai San Pedro, Monpas, Kutralla, Faro de Plata y la carretera de Ulia.

Estar recogidos en el inventario facilita la protección de los caminos ante cualquier intento de un particular de impedir el paso, además de existir una «mayor intensidad» en la actuación del Ayuntamiento para mantenerlo.

Los elementos documentales en que se apoyan los técnicos municipales para determinar el uso público de caminos privados son, aparte del catálogo de 1985 de Tomás Prieto, planos militares de 1905, la traída de aguas de Artikutza de 1906, un plano general del término municipal de 1935, un plano parcelario de Ulia de los años 1974-75 y unos planos de los colectores de aguas pluviales.

El inventario, que Dominguez-Macaya califica de «documento vivo», estará listo para su aprobación en las próximas semanas.

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