La Diputación propone elevar la protección de 35 edificios y villas e incluir 9 caseríos en el catálogo

Fachada de Prim 28, con el portal y las escaleras a conservar./
Fachada de Prim 28, con el portal y las escaleras a conservar.

Los expertos forales no ocultan su preocupación por el hecho de que el 70% de los elementos recogidos en el plan tiene insuficiente protección

JORGE F. MENDIOLA

El Ayuntamiento ultima la revisión del Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico y Construido (Peppuc), un proceso en el que ha recabado la opinión de expertos institucionales y privados. Al primer grupo corresponde un documento de trabajo firmado por responsables técnicos del servicio de Patrimonio de la Diputación en el que se plantea elevar la protección de 35 edificios y villas e incluir 9 caseríos que hoy por hoy no cuentan con ninguna restricción.

Edificios. La Diputación plantea elevar de C a B la protección de 28 inmuebles: Bilbao 2, Camino 1, Centenario 1, Colón 2, Easo 31, La Equitativa (plaza Euskadi 1), Getaria 2, 2D y 2T, Casa de los Solteros (Lapurdi 1), Larramendi 1, Peña y Goñi 1, Peñaflorida 5, capilla del cementerio de Polloe (Polloe 2-3-4), Prim 21, 22, 23, 25, 28, 37 y 59, Ramón María Lilí 1 y 2, San Martín 6 y 50, Usandizaga 3, Vasconia 3 y Zubieta 1E.

Villas. Son 7 viviendas unifamiliares que en la última revisión del Peppuc bajaron a categoría D: Ategorrieta 53, 55, 61, 63 y 67, Calzada Vieja de Ategorrieta 103 y Miraconcha 13.

Caseríos. La propuesta foral contempla otorgar el grado B a cinco caseríos (Baldazar, Venta Oriamendi, Gartziategi, Goiatz Erribera y Petritza) y el grado C a otros cuatro (Berra, Lukasene, Oriamendi e Irigoien).

Sin protección. De los edificios que se quedan fuera del Peppuc, la Diputación hace una mención especial por su valor a Miraconcha 32, Zarautz 13-31 y el edificio Urumea (Agirre Miramón 1-3, Ramón María Lilí 3-4 y Usandizaga 2).

El informe, que ya obra en poder del consistorio, parte del análisis encargado por Urbanismo de los 90 elementos que en algún momento tuvieron solicitud de protección pero que finalmente esta no se plasmó en el plan aprobado en 2014. En el borrador del gobierno municipal se incorporan 47 de ellos (2 en el grado A, 8 en el C, 33 en el D y 4 en el F), pero la Diputación estima que también merecen tener ficha propia por su valor arquitectónico, artístico o histórico los excluidos Miraconcha 32, avenida de Zarautz 13-31 y el edificio Urumea (Agirre Miramón 1-3, Ramón María Lilí 3-4 y Usandizaga 2).

Los patrimonialistas forales se ratifican en el informe que realizaron para la revisión del Peppuc de 2014, donde planteaban una protección de grado B (fachadas e interior) para 28 edificios que finalmente bajaron a C (solo fachadas). Según advierten en el escrito, al que ha tenido acceso DV, contienen elementos importantes que deberían ser reconocidos. Es el caso de muchos portales y escaleras del área romántica, que de mantenerse la categoría C quedarían descatalogados.

A este grupo pertenecen Bilbao 2, Camino 1, Centenario 1, Colón 2, Easo 31, La Equitativa (plaza Euskadi 1), Getaria 2, la conocida como la Casa de los Solteros (Lapurdi 1), Larramendi 1, Peña y Goñi 1, Peñaflorida 5, Prim 21, 22, 23, 25, 28, 37 y 59, Ramón María Lilí 1 y 2, San Martín 6 y 50, Usandizaga 3, Vasconia 3 y Zubieta 1, además de la capilla del cementerio de Polloe.

En el capítulo de caseríos, de los doce analizados solo entrarán dos en el nuevo Peppuc. La Diputación plantea meter otros nueve: con grado B, Baldazar, Venta Oriamendi, Gartziategi, Goiatz Erribera y Petri-tza, y con grado C Berra, Lukasene, Oriamendi y Irigoien.

El informe se refiere asimismo a un listado de siete villas que han bajado a categoría D, que obliga a preservar la imagen urbanística pero no impide el derribo. Ategorrieta 53, 55, 61, 63 y 67, Calzada Vieja de Ategorrieta 103 y Miraconcha 13 son las casas a conservar por su singularidad.

Los expertos forales consideran un dato preocupante que el 70% de los elementos recogidos en el Peppuc tengan una protección de grado D que, según advierten, no protege realmente el patrimonio ya que se podría llegar a derribar un inmueble y bastaría con que la nueva construcción observara un diseño similar que no altere el entorno.

Las previsiones del gobierno municipal apuntan a que la aprobación inicial se haría efectiva en un plazo de dos o tres semanas, trámite a partir del cual se abriría un periodo de exposición pública y de alegaciones para que los actores interesados oficialicen sus propuestas.

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