Diario Vasco

Preocupación por los numerosos atascos en el Polígono 27

Accesos al Polígono 27 poco antes de las ocho de la mañana. Las colas se suceden tanto en la rotonda interior como en las de Martutene y Garbera, que soportan el tráfico de entrada al recinto empresarial y el de paso hacia las vías rápidas.
Accesos al Polígono 27 poco antes de las ocho de la mañana. Las colas se suceden tanto en la rotonda interior como en las de Martutene y Garbera, que soportan el tráfico de entrada al recinto empresarial y el de paso hacia las vías rápidas. / SARA SANTOS
  • Empresarios y trabajadores del Polígono 27 reclaman medidas para aliviar los problemas en los accesos

  • Advierten de que el volumen de tráfico es «cada vez mayor» y dicen que en horas punta cruzar el polígono cuesta «entre veinte y treinta minutos»

Los trabajadores del Polígono 27 de Martutene ya no aguantan más. Cada día soportan unos atascos insufribles que en horas punta pueden llegar a soliviantar al más paciente de los conductores. El problema ha ido a más con la apertura del segundo cinturón y la autovía del Urumea, hasta el punto de que algunos empresarios se plantean incluso marcharse de allí porque el tiempo que se pierde en las entradas y salidas perjudica a sus negocios.

«Nuestro problema es de base. El polígono está en un fondo de saco y solo tiene un acceso, un déficit indiscutible. Pero con los nuevos viales, el colapso de las rotondas -tanto la de Martutene como la de Garbera, además de las propio polígono- se ha agravado. Lo que antes era algo puntual ahora es prácticamente toda la jornada, una tortura diaria», advierten desde la Asociación de Propietarios y Usuarios del Polígono 27, que aglutina a 400 empresas y más de 3.000 trabajadores.

Su sede está justo al principio del recinto industrial, por lo que disfrutan de una posición privilegiada para analizar la situación. «La carga de tráfico que hay es brutal. Y cada vez más y más. Hemos constatado, y nos preocupa, que no se trata de un problema exclusivo del polígono, sino que afecta a cualquier vehículo que circula por aquí y se encuentra con los que intentan salir», aseguran, al tiempo que denuncian que para meterse con el coche en la rotonda «te juegas literalmente el tipo».

El grado de crispación de los afectados va en aumento ya que no se atisba una solución cercana. «Estamos enervados porque vivimos una situación límite que genera nerviosismo. Las salidas del polígono son en muchas ocasiones a la desesperada y hay trabajadores que necesitan entrar y salir varias veces a lo largo del día. Las afecciones son también personales, pues hay gente que ha renunciado a volver a casa a comer porque les resulta imposible».

Los administradores de la asociación relatan que los atascos se forman igualmente en el interior del polígono. «Tardas entre 20 y 30 minutos en cruzarlo de punta a punta. Hay momentos en que no tardas nada, pero cuando esto está colapsado, te tiras ahí media hora de reloj. Dependiendo del horario que tengas, ni te planteas regresar a casa al mediodía».

Mantienen contactos con Diputación y los ayuntamientos de San Sebastián y Astigarraga, instituciones que les reciben aunque «no toman medidas». Las soluciones barajadas pasarían por ampliar la rotonda de Martutene o crear un nuevo enlace desde Astigarraga, obras de coste elevado. Hasta entonces, se alegrarían de ver a agentes de Movilidad en la zona dirigiendo el tráfico en la rotonda.

Dentro del «frágil equilibrio» del polígono, cualquier maniobra puede desatar el caos: «Cuando un camión se pone a descargar en la entrada se colapsa uno de los accesos más importantes de la ciudad, con conexión a Hospitales, que no es ninguna broma. A ver cómo evacuamos en caso de emergencia», se cuestionan. La transformación de la actividad, que hoy en día está dirigida al sector servicios, es otro factor agravante, ya que este tipo de empresas tienen más movimiento de mercancías, proveedores y clientes

Para dar visibilidad a su situación, la asociación pondrá en marcha una recogida de firmas para exigir a las instituciones que intervengan, habida cuenta de que los desarrollos de Txomin Enea y Garbera dibujan un horizonte de más volumen de tráfico.

La concejala de Movilidad, Pilar Arana, admite que la del Polígono 27 es una rotonda «muy congestionada, la evolución es a peor y no tiene una solución clara». La delegada jeltzale explica que la competencia es foral y que cuando se acometían las obras de Martutene sí envió agentes de Movilidad a dirigir la circulación.

«Lo que se busca es una solución definitiva y sostenible, como podría ser la construcción de un segundo acceso. Nosotros, como Ayuntamiento, poco podemos hacer», señala. Según dice, cuando se complete el desarrollo urbanístico de Antzieta «debería reducirse en parte» la carga de vehículos del polígono.

Arana recuerda que el consistorio planteó en su día convertirla en una turbo rotonda, con by-passes que permitan a los que se dirigen hacia Garbera y Hospitales no tener que cruzarla. «Para que tuviera efecto, habría que hacer dos, uno en cada lado, pero no se alcanzó un acuerdo con los propietarios de los terrenos afectados y no pudo ser», concluye.

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