Diario Vasco

El hotel Monte Igueldo cumple 50 años

El anterior edificio del monte Igueldo, que albergó casino, restaurante y un famoso baile.
El anterior edificio del monte Igueldo, que albergó casino, restaurante y un famoso baile. / MIKEL FRAILE
  • El actual edificio sustituyó al que en su día albergó un casino, restaurante y baile de lujo

  • El hotel se inauguró un día como hoy, 19 de mayo, de 1967, tras dos años de retrasos para adaptar el proyecto a la normativa municipal

. Un día como hoy de hace 50 años se inauguró el Hotel Monte Igueldo. Fue el 19 de mayo de 1967. Sustituyó al edificio que albergó un casino, restaurante y el famoso 'baile de Igueldo'. «El emprendedor fue mi padre, Luis Pascual Gaspar, Luis 'segundo'», relata Luis Pascual, presidente de la Sociedad Hotel Monte Igueldo. «El abuelo, que también participaba en la sociedad desde sus inicios casi, no quiso estar en el consejo. Mi padre fue el que retomó la idea de hacer un hotel. En 1911, cuando se constituyó la Sociedad Monte Igueldo, una de las actividades previstas era la construcción de un hotel. De momento se hizo el funicular, el casino-restaurante, la carretera del Faro y algunas otras cosas. El hotel se dejó para otros tiempos».

En los años 60 se vio que faltaban camas hoteleras en San Sebastián. «Había muchos hoteles pequeños, pero no grandes», relata Pascual. Recuerda que en cada esquina del ensanche Cortazar, en las calles Arrasate, San Marcial, Avenida y confluencias con Bergara, Fuenterrabía, Getaria, etc., en cada esquina había un hotel pequeño. En invierno cerraban todos. Y aquellos hoteles en los años 50 y 60 fueron desapareciendo «víctimas de operaciones inmobiliarias», dice. «Si uno se fija verá que casi todas las esquinas del ensanche Cortázar son edificios nuevos. Paralelamente cerraban los hoteles de más importancia, como el Internacional, que estaba en la calle Zubieta; el Príncipe de Saboya, frente al María Cristina, etc».

De casino a baile de lujo

El primer edificio de la Sociedad Monte Igueldo albergó un casino hasta que llegó la prohibición del juego. En la planta baja había un famoso restaurante, «cuyo nombre sonaba junto a los de Nicolasa, Salduba y posteriormente, Azaldegui, en Miraconcha», dice Pascual.

Ese primer edificio se inauguró el 25 de agosto de 1912, junto con el funicular y los jardines. Pero con el paso del tiempo las cosas cambiaron. Con la prohibición del juego, la planta dedicada a casino se transformó en un baile de lujo, que aún recuerdan con cariño las más veteranas donostiarras.

Con el tiempo las costumbres sociales siguieron cambiando. «Las actividades que desarrollábamos aquí iban bajando por diversos motivos. Además el edificio se estaba deteriorado por el embate de los elementos naturales en la cima el monte.

Fue a Luis Pascual 'segundo' a quien se le ocurrió transformar el edificio en hotel, recuperando aquella idea fundacional. Pero solo salían la planta de salones y comedores y 24 habitaciones. Y aquello no podía ser rentable. Surgió así el proyecto de un nuevo edificio. Hubo que reformarlo en varias ocasiones para adaptarlo a las exigencias del Ayuntamiento y su departamento de Urbanismo. Ello retrasó un par de años la construcción y al final se pudo poner en marcha.

La Sociedad Monte Igueldo se fue adaptando a los tiempos. «El mazazo inicial había sido la prohibición del juego. En aquella época los centros de ocio eran para cierto sector de público un poco de élite y al prohibirse el juego hubo que inventarse nuevas cosas. Así llegó el parque de atracciones, el cine o el baile. Y en los años 60 llegó la idea de hotel, que ya estaba previsto en nuestros estatutos sociales».

El hotel nació con 125 habitaciones. Ahora tiene 123, porque se ha habilitado un gimnasio. Cuenta con piscina para clientes y un huerto urbano del que se recogen algunos productos para el comedor. Es un buen momento. «La ciudad se ha puesto de moda y que dure muchos años», dice Marymy Pascual, directora del hotel. «Ahora el reto es que los turistas vengan durante todo el año. Acabamos de reformar el bar 'Belle Époque', que está abierto a los donostiarras para picar algo o tomar una copa».

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