Diario Vasco

La cúpula del Bellas Artes se repondrá sin las gárgolas de zinc

  • El Ayuntamiento modifica el proyecto para garantizar su ejecución y confía en que las obras estén «avanzadas» a final de año

La cúpula del Bellas Artes se repondrá sin las gárgolas de zinc que la decoraban en sus orígenes, cuando se inauguró en 1914. El Ayuntamiento ha tomado esta decisión para garantizar la ejecución de la obra, ya que estas piezas ornamentales elevaban de tal forma el coste del proyecto que la anterior adjudicación quedó desierta. Con el objetivo de salvar este obstáculo, el departamento de Urbanismo prepara ya los pliegos del nuevo concurso, que se lanzará en las próximas semanas tras recibir la aprobación de la Junta de Gobierno Local.

Los técnicos municipales apuestan ahora por separar la reposición de la cúpula de la recolocación de los mascarones que, en número de cuatro, recubrían el encuentro de la estructura con las fachadas del edificio. Se trata de piezas realizadas en zinc, un metal que cotiza en Bolsa y cuyo valor ha empujado al consistorio donostiarra a renunciar a fabricarlas. Al menos de momento, pues la intención del gobierno municipal es incluirlas en la intervención integral a la que en un futuro habrá de someterse el viejo cinematógrafo de la esquina entre las calles Urbieta y Prim.

Según explicó ayer el concejal de Urbanismo, Enrique Ramos, el nuevo proceso de licitación partirá de un precio de 213.400 euros más IVA, es decir, unos 258.000 euros. Esta cantidad supone un incremento de casi un 8% respecto al presupuesto estimado en el primer concurso fallido, aumento que en términos absolutos es incluso mayor ya que no se computan los 150.000 euros de las gárgolas, que representan cabezas de león y desaparecieron muchos años antes de la última reforma y, por supuesto, de que se desmontara la cúpula por el estado de ruina inminente en que se hallaba.

Una vez estén los pliegos preparados y cuenten con el visto bueno del ejecutivo que encabeza Eneko Goia, se iniciarán de inmediato los trámites de adjudicación. Las previsiones del Ayuntamiento apuntan a que para finales de año la obra debería estar «avanzada».

La reposición de la cúpula respetará los materiales originales de este elemento: piedra, pizarra y zinc, excepto los mascarones. Y se acometerá en dos fases. Primero, la empresa que resulte ganadora del concurso público reconstruirá la estructura de la bóveda en la acera y desde allí la elevará después con una grúa hasta su posición definitiva, en lo más alto del Bellas Artes. Los obreros terminarán el trabajo in situ, método habitual en este tipo de intervenciones en Europa que reduce los costes por la menor necesidad de encofrado, andamiaje y sistemas de seguridad.

Ramos recordó que en la anterior convocatoria, realizada en 2016, el consistorio invitó a seis empresas a que presentaran sus propuestas, fórmula que la ley contempla para contratos de menos de 200.000 euros, como era el caso. La licitación se declaró desierta dado que de las dos únicas ofertas presentadas, la de Teusa, por un importe neto de 458.000 euros y un IVA de 41.700 euros, superaba «ampliamente» el presupuesto de licitación máximo, y la de Gurtek Rehabilitaciones fue objeto de renuncia ante la «inviabilidad técnica» de poder ejecutar la obra en el precio ofertado.

Pese a ser el Bellas Artes de titularidad privada y gozar de protección por parte del Gobierno Vasco, el Ayuntamiento resolvió en junio del pasado año proceder a la reposición de la cúpula de manera subsidiaria atendiendo a criterios de seguridad. Alfonso Encio Múgica, de Amajic Arquitectos, fue el encargado de redactar el proyecto y también de modificarlo para este segundo intento, ya con un precio de salida más ajustado e informe favorable de la Diputación.

Reclamación a la Sade

En paralelo a los movimientos en Urbanismo, en Ijentea trabajan para reclamar a la Sade, propietaria del inmueble, el coste de todas las actuaciones previstas. La liquidación provisional que se le girará a la empresa de espectáculos asciende en concreto a 258.215 euros, IVA incluido. Ramos admitió que entre los servicios jurídicos municipales existen ciertas dudas legales sobre si se le podrá exigir también la fabricación de las gárgolas de zinc, toda vez que son elementos que no existían cuando se procedió a la demolición de la cúpula.

«Nos gustaría que el Bellas Artes tuviera un uso, pero son otros los que tienen que decidir», afirmó el delegado, quien advirtió de que la Sade sigue a la espera de que se resuelvan las dos demandas por cerca de 20 millones de euros que interpuso en los tribunales por los perjuicios económicos sufridos por la calificación no residencial del edificio y la sobreprotección del Gobierno Vasco, que restringe las posibilidades de intervención en el mismo por considerarlo Bien Cultural. Sus planes pasaban por derribarlo y hacer un hotel.

Desde hace 30 años, cuando cerró sus puertas, el paso del tiempo ha causado estragos en el emblemático teatro, que además de sala de cine fue sede del Orfeón Donostiarra y de la Orquesta Sinfónica de Euskadi.

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