Diario Vasco

Momentos de Shandra Martínez

La pintora donostiarra Shandra Martínez posa con su obra.
La pintora donostiarra Shandra Martínez posa con su obra.
  • La artista donostiarra presenta en Tabakalera sus obras de la última década

  • Usa distintas técnicas para abordar diversas etapas de su vida

A lo largo de los últimos diez años la artista donostiarra Shandra Martínez ha plasmado en sus pinturas multitud de momentos y vivencias. Ahora ha realizado una selección de 29 de estas creaciones para exponerlas en la Kutxa Kultur Plaza de Tabakalera bajo el título 'Tres momentos'. Tal como ella misma señala, es «un trabajo personal y cuidado en el que se entremezclan diferentes técnicas, soportes y tamaños para contar historias llenas de luz, sombras, líneas y colores planos».

La exposición está compuesta por 9 series de tres cuadros cada una. Así, cada una de estas creaciones representa un momento de su vida. De ahí el título de la exposición. Según afirma, son instantes agrupados por diferentes temas e inquietudes, representados en puertas, tiempo, lugares o líneas. «Es un título que lleva dando vueltas en mi cabeza desde tiempos inmemorables, que se quedó a la espera de su momento, así que lo tenía que dejar salir», explica.

Aunque lleva pintando desde siempre, esta es la primera vez que expone sus obras en público. La iniciativa de realizar esta exposición surge por varios motivos. Por un lado, recuerda que «tras años de piezas inacabadas, museo privado en mi casa y amigos animando, decidí presentar un dossier con varias obras a una propuesta de Olatu Talka en abril del año pasado».

Aquella propuesta se llamaba Huts Uneak y su dossier, 'Tres momentos'. En él representaba las obras en diferentes espacios urbanos jugando con las texturas de las paredes de la calle. «Me llevé de paseo a mis cuadros por áreas de mi entorno, para retratarlos al aire libre. Mi trabajo fue uno de los seleccionados, si bien, finalmente, el proyecto no llegó a realizarse».

A los pocos meses realizó un curso de fotografía en el que conoció a unos compañeros que le pusieron en contacto con Garikoitz Murua de GKo Gallery, en Tolosa. «Quedamos, nos conocimos, nos gustamos, le interesó mi trabajo, y como él se encontraba en ese momento en el espacio de Kutxa Kultur Enea de Tabakalera, les enseñemos mi dossier y propuestas para exponer en el espacio destinado a exposiciones de la cuarta planta y ¡dicho y hecho! Lo encajamos con las fechas disponibles ¡y aquí estamos!».

Cada cuadro es parte de un episodio de su vida. «Todos son lugares, espacios, que he vivido. Los vi, los transformé en mi mente y me los llevé a través de la fotografía, como herramienta, para poder evocar el recuerdo de lo sentido en aquel preciso instante, e ir creando desde el lienzo en blanco, con cada pincelada, cada mezcla de color, el pequeño mundo de mis sensaciones y recuerdos».

Aunque reconoce que no ha habido un objetivo concreto en la creación de toda la obra, «quiero transmitir cierta serenidad, calma y armonía porque es por lo que yo misma pinto».

Calma y desconexión

En ese sentido, asegura que «pintando me siento feliz, calmada, desconectada de todo y todos, en un momento muy íntimo conmigo misma, y parte de ello se refleja en la obra». Eso sí, admite que «hay otra parte contenida que no la dejo ver en mis pinturas, me la reservo».

Para plasmar todo ello principalmente trabaja con óleo sobre lienzo o tabla. «Para trabajos pequeños me gusta la rigidez de la tabla y para más grandes, el lienzo». A lo largo del tiempo ha ido probando otras técnicas como la acuarela, el gouache, rotuladores y lápices de colores, y varios soportes, distintos tipos de papel o cartón. «Me gusta probar diferentes técnicas y materiales, y en esta exposición he presentado una mezcla de todas ellas».

Las puertas tienen especial importancia en sus trabajos. Considera que tienen una gran fuerza y valor simbólico. «Me llaman poderosamente la atención porque todo en nuestras vidas tiene puertas, materiales o inmateriales, visibles o invisibles, abiertas, cerradas, entreabiertas... Y las puertas que retrato tienen un valor emocional muy importante por el momento en el que las encontré y cómo me encontraba yo en el mismo».

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