Diario Vasco

El sueño complejo de peatonalizar

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El hostelero Bittor Gárate y la comerciante y vecina de Larramendi Josune Alvarez. / MIKEL FRAILE

  • El Ayuntamiento consolidará la manzana de Blas de Lezo-Triunfo y proyecta entregar la calle Matía a los peatones y ciclistas los días festivos

  • Vecinos y comerciantes plantean eliminar coches en calles como Larramendi, Arrasate, Garibay, Carquizano o Gregorio Ordóñez

Al Ayuntamiento se le acumula el trabajo con las solicitudes de peatonalización de calles. La última, la de los comerciantes de la calle Larramendi. La ciudad mira a futuro y busca espacios más amables de estancia, de compra y de paseo. Pero en la cuestión se cruzan muchos criterios a tener en cuenta, entre ellos los de la movilidad y los de revitalización comercial, que a veces no suelen coincidir. El debate viene adobado por un reverdecimiento del maná del turismo y por la llegada del Metro, cuyas obras empezarán este año y cuyo funcionamiento condicionará las circulaciones del conjunto de la ciudad. Este año se consolidará la peatonalización de Blas de Lezo con una actuación en la paralela calle Triunfo, se ampliarán las aceras de San Martín y el gobierno municipal proyecta una experiencia piloto de quita y pon como es eliminar el tráfico en festivos de la calle Matía.

Fue una política bandera de los gobiernos de Odón Elorza que impulsó la transformación del Boulevard, los ejes de Loiola y Getaria-Churruca y plaza Cataluña-San Francisco, que continuó tímidamente durante los ejecutivos de Juan Karlos Izagirre con Arrasate y Peña y Goñi. Algunas peticiones de peatonalización llevan rondando las mesas del Ayuntamiento desde hace más de una década, como la de la calle Garibay, y otras empiezan a llamar a la puerta, si no de forma novedosa sí con insistencia, como la de Larramendi. Los comerciantes han formado una plataforma que ya planteó sus peticiones en 2014 y ahora han formalizado un escrito para que se tenga en cuenta en el Consejo Asesor de Comercio. Se quedaron sin el caramelo que les prometieron cuando se construyó el parking del Buen Pastor y se peatonalizó Reyes Católicos y hoy empujan en favor de una sencilla actuación que hoy no entra en los planes del Departamento de Movilidad pero que les permitiría aprovechar el flujo de peatones que hoy ignora esta calle y que podría servir de palanca para su revitalización.

El concejal de Comercio y Desarrollo Económico, Ernesto Gasco (PSE), juzga «factible» el proyecto y confirma que el foro municipal de debate sobre el comercio analizará la cuestión en su próxima reunión. «El problema de las peatonalización es que ya no contamos con las subvenciones que otorgaba el Gobierno Vasco para acometerlas, pero lo que está claro es que allí donde se ha peatonalizado el comercio está más vivo. No hay más que ver lo que ha sucedido con Peña y Goñi, una de las últimas actuaciones municipales, que hoy es una calle con terrazas, ambiente y vida comercial».

La portavoz del PP en el Ayuntamiento, Miren Albistur, también lo cree así. Su formación ha interpelado al gobierno municipal para conocer qué planes tiene en este sentido y, en concreto, para saber si se va a actuar en Larramendi. «Sería una actuación sencilla, no hay afecciones al tráfico si cambia el sentido de Sánchez Toca y los beneficios para los comerciantes y vecinos serían evidentes». La concejala reclama que la administración municipal actúe coordinadamente con sus diferentes departamentos en esta cuestión. «Aquí estamos para mejorar la vida de los ciudadanos. No puede ser que los criterios de movilidad y los de la Concejalía de Comercio vayan cada uno por su lado y sean divergentes. Hay que actuar conjuntamente y con una misma visión».

Varios comerciantes del centro de la ciudad miran con asombro la capacidad de atracción que ha tenido la calle Loiola por el efecto Zara y reclaman una mayor sensibilidad al Ayuntamiento para apoyar al empresario local. Ariadna Tello, propietaria de la zapatería del mismo nombre en la calle Fuenterrabía, explica que la peatonalización de esta calle, que «se ha quedado como un parking de motos», ayudaría a atraer nueva tiendas. Señala que el cliente francés, muy importante para el comercio, «está descubriendo el Topo y se suele mover por las calles peatonales. Ni se fija en las tiendas de las calles de alrededor».

El Ayuntamiento tiene este año varias actuaciones en su agenda. La calle Blas de Lezo, cuya peatonalización 'blanda' la oposición arrancó al anterior gobierno municipal -que no la veía desde criterios de movilidad-, se va a consolidar con una peatonalización definitiva (250.000 euros de los Presupuestos) que incluirá una intervención en las aceras de la paralela calle Triunfo. Sin contar como una peatonalización propiamente dicha, también se van a ensanchar las aceras de dos manzanas de la calle San Martín (195.000 euros) y se va a comenzar a reurbanizar el lado de los impares de la avenida Sancho El Sabio (800.000 euros) para generar un paseo sin discontinuidades que eliminará las grandes jardineras que hoy ocultan las tiendas de ese lado de la calle.

La concejala de Movilidad, Pilar Arana (PNV), explica que la obra de la pasante ferroviaria, que está previsto comience en otoño, y el funcionamiento del Metro como tal va a transformar las circulaciones de la ciudad, lo que exigirá esperar a tomar decisiones sobre algunas peatonalizaciones, como la de la calle Arrasate (entre Urbieta y Manterola). «Tendremos que hacer una revisión del Plan de Movilidad Urbana Sostenible 2008-2024 que cuando se redactó no contaba con el Metro». El nuevo medio de transporte se plantea como una alternativa al coche particular y llevará probablemente a peatonalizar más calles entre la avenida de la Libertad y el Boulevard -eso que en otras ciudades se llama 'almendra' central-, y a «eliminar un carril en La Concha, San Martín y Miracruz» para dárselo a peatones y bicicletas.

En la actualidad su departamento «analiza» peticiones de peatonalización de Garibay (Centro), Carquizano (Gros), Gregorio Ordóñez (Riberas de Loiola), donde hay que evaluar las afecciones al tráfico, al aparcamiento de los vecinos, a las zonas de carga y descarga, taxis, etc, y no se plantea de momento acometer una intervención en Arrasate hasta que no se ejecuten las obras del Metro, ni en Larramendi porque «no lo vemos». Sin embargo, Movilidad trabaja en un proyecto de peatonalización «temporal» de la calle Matía los días festivos, algo que ya barajó el anterior gobierno municipal pero no lo llevó a cabo. Se realizaría mediante la colocación de grandes jardineras en la entrada de la calle y en el cruce con Ondarbide desde las 20 horas de la víspera hasta las 20 horas del domingo. Los coches aparcados en zona OTA no se retirarían. El objetivo es que los viandantes y ciclistas pudieran disfrutar de un día a la semana sin coches en la calzada de esta calle. «En breve lo testaremos con vecinos y comerciantes para ver cómo lo ven», matizó la concejala. La idea es ponerlo en funcionamiento tras la Semana Santa. «Si funcionara, nos plantearíamos convertirlo en peatonalización definitiva». Otra intervención a corto plazo es dar continuidad peatonal al eje Getaría-Churruca en la calzada de la avenida de la Libertad mediante un paso que eliminara el actual desnivel, mediante un badén que afectaría a la circulación rodada.

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