Diario Vasco

Condenado a dos años el agente de seguros que estafó más de dos millones a doce familias guipuzcoanas

  • El hombre ha sido condenado asimismo a indemnizar con 2,3 millones de euros a la aseguradora en cuyo nombre se realizaron todas las operaciones

El agente de seguros acusado de estafar más de dos millones de euros a doce familias guipuzcoanas que le confiaron sus ahorros para realizar distintas inversiones ha sido condenado hoy a dos años y tres meses de prisión y a abonar una multa de 1.080 euros.

El hombre ha sido condenado asimismo a indemnizar con 2,3 millones de euros a la aseguradora en cuyo nombre se realizaron todas las operaciones, ya que fue la encargada de compensar económicamente a los perjudicados.

Durante el juicio por estos hechos, celebrado este lunes en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa, el procesado ha reconocido los hechos y se ha conformado con la pena que ha reclamado el Ministerio Público, después de que el fiscal accediera a rebajar su petición de condena, de los cinco años de prisión que pedía inicialmente, hasta los dos años y tres meses de reclusión.

Según el escrito de acusación del fiscal, los hechos se remontan al año 1999, cuando el procesado comenzó su labor en una oficina en la que ofrecía seguros y fondos de inversión, aunque en 2005 la entidad con la que trabajaba detectó una serie de "irregularidades" y rescindió su relación comercial.

Tres años más tarde, fue su hija quien suscribió un contrato de representación con la misma compañía, pero en realidad fue el imputado el que realizaba "todas las operaciones comerciales" como "la contratación de seguros, fondos de inversión y demás productos" de la oficina.

«Rentabilidades ficticias»

En el curso de esta actividad, desde 2005 hasta octubre de 2009, con el fin de captar clientes y embolsarse las "consiguientes comisiones" por este concepto, el encausado comenzó a ofrecer "intereses garantizados sobre los fondos contratados por un importe muy superior al real del mercado".

Esta situación, "implicaba la existencia de diferencias significativas entre el saldo real de los fondos y el resultante de aplicar los intereses ofrecidos".

Para hacer frente a estas "rentabilidades ficticias" que ofrecía, el hombre utilizó dinero procedente de fondos de otros clientes de los que sacaba dinero, sin conocimiento de los afectados, que ingresaba en cuentas de una entidad de ahorro que había abierto previamente a nombre de los propios perjudicados "valiéndose de las copias de los documentos de identidad que tenía en su poder" y "falsificando sus firmas".

Posteriormente, realizaba transferencias de estas cuentas a las de los clientes a los que debía abonar las "rentabilidades ficticias" que les había "garantizado" mediante "documentos confeccionados por él mismo"

El escrito concreta que el acusado "cometió las irregularidades descritas hasta el mes de octubre de 2009, en el que la compañía llevó a cabo una investigación durante la que se constataron las operaciones fraudulentas realizadas" y "rescindió los contratos concertados con el acusado y con su hija".

El documento detalla una docena de estas operaciones, en las que el imputado causó distintos perjuicios económicos a los afectados, que luego fueron compensados por la aseguradora, y que van desde los 49 hasta los más de 400.000 euros.

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