Diario Vasco

El Tambor de Oro desierto, un lunar que provocará cambios en el reglamento

La Tamborrada de este año habría sido perfecta con la guinda del Tambor de Oro, ceremonia de mayor boato y repercusión de cuantas se celebran este día en el Salón de Plenos. El galardón turístico, creado hace medio siglo para premiar a quienes contribuyesen a expandir el buen nombre de Donostia, ha quedado desierto por tercera vez en su historia.

La Sociedad de Turismo elevó al Pleno la candidatura de Àngels Barceló, pero la propuesta no recibió ningún voto favorable y decayó. La periodista, quien dos días antes ya había celebrado la distinción y compartido su alegría con todos, vio cómo la falta de consenso político le dejaba con la miel en los labios.

La polémica surgida ha empujado al Ayuntamiento a abrir un proceso de reflexión sobre el Tambor de Oro. El alcalde, Eneko Goia, se ha mostrado dispuesto a ajustar definitivamente la distancia entre lo que es el premio y lo que la ciudadanía entiende y siente que debe ser. «Tiene una naturaleza como premio de promoción turística, pero la ciudad no lo siente así e igual hay que redefinirlo», indicó.

El artículo 33 del Reglamento de Honores y Distinciones del Ayuntamiento señala que «la concesión del Tambor de Oro tendrá por objeto premiar a las personas, físicas o jurídicas, que como consecuencia de su quehacer diario, por su trayectoria y proyección profesional o por cualquier otra razón, hayan contribuido de forma activa y notoria en la consolidación de una imagen externa positiva y atractiva de la ciudad, ampliando su potencial turístico, posibilitando el conocimiento de la misma, reforzando su proyección externa y fomentando los vínculos de conocimiento y amistad con otros países, ciudades, organismos y personas».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate