Diario Vasco

La ilusión viaja de la playa a los barrios

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Los Reyes Magos suben por la alfombra roja colocada en la rampa de La Concha. / LOBO ALTUNA

  • Expectación en La Concha ante la llegada de sus Majestades, que triunfaron en su periplo en coche descapotable por Antiguo, Amara, Loiola, Intxaurrondo y Bidebieta

  • Miles de niños se agolparon para entregar sus deseos a los Reyes Magos

Intensísima jornada de los Reyes Magos en San Sebastián, desde su llegada por la mañana a la playa de La Concha hasta la entrega de regalos esta pasada madrugada, pasando por la ruta en descapotable por los barrios, la recepción en el Ayuntamiento y la Cabalgata de la tarde. Miles de niños se agolparon en los diferentes escenarios para entregar a Melchor, Gaspar y Baltasar sus deseos, unas peticiones que a buen seguro habrán satisfecho esta noche. El itinerario 'real' por las diferentes zonas de la ciudad fue un éxito, sobre todo en aquellos puntos donde los Reyes se bajaron del coche y compartieron unos minutos con los niños en Venta Berri, Anoeta, Loiola, Intxaurrondo y Bidebieta.

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La emoción fue la tónica dominante en cada minuto de la estancia de los Reyes en la ciudad. La aparición de Melchor, Gaspar y Baltasar en la playa suscitó una gran expectación que dejó sin huecos libres la barandilla de La Concha. Los niños gritaban desde el paseo para reclamar la atención de su figura favorita: «¡Melchor, Melchor, Melchor!». Otros trataban de racionalizar lo que veían: «Ama, ¿dónde van a dejar los caballos»? La 'movida' real comenzó en cuanto los mágicos personajes se montaron a bordo de un flamante Buick Six de 1927 y empezaron a circular por la ciudad. Viandantes, turistas y trabajadores les saludaban a su paso y recibían su complicidad y sus caramelos. En la plaza Jose María Sert de Venta Berri, una multitud les esperaba y se abalanzó sin medias tintas sobre el coche descapotable para que los Reyes cogieran las cartas. El lanzamiento de caramelos convirtió este paseo en un quebradero de cabeza para la organización porque los niños se tiraban a la calzada ajenos a los riesgos que ello entrañaba. Fue una especie de 'Cabalgata bis' menos formal y multitudinaria que la de la tarde, pero donde los niños se pudieron acercar sin impedimentos a sus ídolos. La escena se repitió junto al Estadio de Anoeta (Amara), en la calle Sierra de Aralar (Loiola), en la plaza Sagastieder (Intxaurrondo), y en el paseo Juan XXIII (Bidebieta). El programa fue acumulando retrasos por la dificultad de arrancar a los Reyes de los niños, pero la velocidad del último tramo permitió que al final solo se registrasen 15 minutos de demora.

El vehículo 'multacar' del Departamento de Movilidad abrió paso al coche de los Reyes durante todo el recorrido y la charanga Joselontxo's animó la fiesta desde el bus turístico en la parte trasera de la comitiva. En el Ayuntamiento, cientos de padres y madres con sus hijos esperaban la llegada del séquito real. Pero nadie tanto como la familia de Raquel Blázquez, que lleva dos décadas siendo la primera en esta fila. Su abuelo se puso ayer en la cola a las siete de la mañana y su madre le relevó a las 10 h. No tocaba Bruce Springsteen, las estrellas fueron los Reyes Magos.

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