Diario Vasco

Las bicicletas bajarán a la calzada

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El bidegorri de La Concha no es totalmente seguro, sobre todo para circular con niños.

  • Pilar Arana (Movilidad) prevé diseñar circuitos ciclables en estos barrios, hallar solución a zonas de conflictos con peatones y simplificar trazados en el centro de la ciudad

  • Aiete, Altza y Bidebieta tendrán zonas para circular en bicicleta que compartirán con los coches

Habilitar zonas seguras para circular en bici en barrios que no disponen de bidegorri como Aiete, Altza y Bidebieta, hallar soluciones para los continuos conflictos con peatones en zonas concretas de la ciudad, y hacer trazados ciclistas más directos que eviten vueltas y cruces innecesarios. Son los principales retos del Departamento de Movilidad para la bicicleta en la presente legislatura. Una cuestión deja clara la delegada de este área, Pilar Arana (PNV): «Los futuros bidegorris o pistas ciclables se harán en la calzada donde las bicis compartirán espacio con los coches, no con los peatones».

Las nuevas actuaciones en materia de bicicleta en barrios altos que hoy no disponen de infraestructura ciclista vendrán posibilitadas por inversiones ya en marcha en materia de accesibilidad vertical o de la mano de proyectos de urbanización. Es el caso del ascensor inclinado de unirá Morlans con Aiete en unos meses, el nuevo elevador que se construirá en Larratxo el año que viene o la reordenación urbanística en marcha entre Herrera y Trintxerpe. Estos proyectos multiplicarán la virtualidad de las intervenciones ciclistas en estos barrios.

Es el caso de Aiete. El ascensor que conectará Morlans con el futuro ambulatorio del barrio impulsa la materialización de un viejo deseo vecinal: disponer de una trazado ciclista. Pilar Arana confirma que en los presupuestos de 2017 hay una partida de 150.000 euros para un proyecto de «calmado de tráfico» en Aiete. Inventarse espacio para el discurrir ciclista tiene sus límites. San Sebastián ha exprimido este limón al máximo en el centro de la ciudad, pero cada vez es más difícil habilitar bidegorris segregados de los peatones y de los coches en la ciudad construida. ¿Solución? Hacer de la necesidad, virtud: si perseguimos los objetivos de reducir la velocidad de circulación de los coches y queremos evitar los conflictos entre peatones y ciclistas lo que haremos será obligar a rodar juntos a las bicis y los turismos, lo que exige reducir la velocidad de circulación de los segundos.

La teoría es fácil, pero ponerla en práctica no es sencillo. Entre otras cosas porque juntar el tráfico de bicicletas y coches puede penalizar al transporte público si solo hay un carril de circulación. Será el reto al que se enfrentarán los técnicos que redacten los proyectos del nuevo paseo de Aiete: convertir este vial en una avenida o boulevard -como reclaman los vecinos- con más árboles, más aceras, más bicis y menos coches será todo un reto del Departamento de Movilidad. «Todo pasa por quitar coches de tránsito, colocar isletas en los pasos de peatones, estrechar carriles y convertir la calzada en una zona de circulación limitada a 3o km/h. Si no reducimos el tráfico y bajamos la velocidad, no es posible que las bicis circulen junto a los coches», explica la concejala.

En Altza, el nuevo ascensor que comunicará el año que viene Larratxo con la parte alta del barrio dará pie a realizar un proyecto ciclista en base también a zonas 30 donde las bicicletas y los coches compartirán calzada. Los usuarios de la bicicleta de este barrio podrán conectar con el resto de la red de bidegorris desde el parking de Peruene que les enlazará con el bidegorri de Txaparrene (Intxaurrondo).

Una actuación similar, mediante zonas 30 en Bidebieta, también está en la agenda del Departamento de Movilidad. La reordenación del espacio entre la estación del Metro de Herrera y Trintxerpe, unas obras que incluyen un trazado ciclista y que está previsto comiencen en breves fechas, permitirá que los vecinos de Bidebieta acaricien una senda para las bicis hasta el centro de la ciudad.

Trazados enrevesados

Pero el Ayuntamiento tiene también trabajo en el centro urbano. Arana quiere dar solución a trazados ciclistas enrevesados, como el que discurre por el paseo de los Fueros, que hoy se detiene en numerosos pasos y cambia de una acera a otra, o el ineficiente escalextrix de la plaza de Euskadi -un punto neurálgico entre el Centro, Egia y Gros- cuyo trazado, además de provocar innumerables vueltas a los ciclistas, no sirve para evitar el encuentro con los peatones. Hay otros trazados a mejorar en la conexión de la calle Matía con el bidegorri de La Concha o en el enlace del carril bici de Riberas de Loiola con el paseo Bizkaia.

Pero si hay un recorrido en bici que preocupa a Movilidad es el tramo entre el Boulevard, a la altura de la Bretxa, y el Kursaal. El Ayuntamiento analiza las posibles soluciones para sacar a las bicicletas de este recorrido atestado de peatones en la primera parte, encajonado entre una acera y un peligroso carril bus en el puente, y mezclado con despreocupados viandantes en la acera del palacio de congresos. Las alternativas no son sencillas. Ganar un carril de circulación para los ciclistas y ampliar la acera del puente para los peatones dejaría sin carril reservado a los autobuses. Y es casi imposible eliminar el carril de los coches hacia e Boulevard porque allí está uno de los principales parkings de la ciudad. En sentido Gros sería más fácil la solución porque la avenida de la Zurriola tiene dos carriles y uno podría destinarse a la bicicleta.

También se le está dando vueltas al carril bici del paseo de La Concha. El PP interpeló a la concejala por esta cuestión y la concejala de Movilidad reconoció que este bidegorri «no es seguro para pedalear con niños». Kalapie presiona para quitar un carril de circulación para dárselo a las bicis en detrimento de los coches. «Habrá que pensarlo, pero cuando funcione el Metro», explica Pilar Arana.

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