Diario Vasco

El amianto, un secreto a voces en Altza

El polideportivo de Altza ha sido protagonista esta semana y no únicamente por su cierre por demolición. Las sospechas de que pueda haber amianto dentro del recinto han causado sorpresa tanto en el gobierno actual como en el anterior, que culpan a terceros del desconocimiento del problema. Entretanto, los altzatarras recuerdan que en esta misma parcela estaba la fábrica de fibrocemento y que, tras su derribo, justo encima se construyó el polideportivo, por lo que la potencial contaminación del suelo se daba por sabida.

Fallos de coordinación que no se pueden repetir

El concejal de Urbanismo, Enrique Ramos, ha admitido «descoordinación» entre los diferentes departamentos en este asunto, al tiempo que ha anunciado que se van a tomar medidas para corregir esta situación. El delegado del PSE, al que acompañaban en su comparecencia urgente del jueves los ediles de Medio Ambiente, Alfonso Gurpegui, y Deportes, Martin Ibabe, afirmó que el nuevo polideportivo con todas sus instalaciones previstas «no está en riesgo» y reiteró que todas las decisiones se tomarán mediante «un seguimiento exhaustivo de la cuestión de la mano de Osalan e Ihobe», ambos organismos dependientes del Gobierno Vasco.

Piden una comisión que investigue lo sucedido

La cuestión es que, como ha desvelado DV, el Ayuntamiento solicitó en 2011 la inclusión del solar del polideportivo en el mapa de suelos potencialmente contaminados del País Vasco. Los concejales de EH Bildu, algunos con responsabilidad de gobierno durante esa legislatura, achacaron el hecho a la iniciativa particular de un funcionario que no informó debidamente de este paso al entonces delegado de Medio Ambiente, Axier Jaka, ni al de Urbanismo, Ricardo Burutaran. Y así, durante los cuatro siguientes años, el proyecto de reconstrucción del polideportivo fue tomando forma sin que nadie les advirtiera de esta circunstancia. Tanto Jaka como Josu Ruiz, concejal de Deportes, insistieron ante los micrófonos el jueves en que «en ningún momento se puso en conocimiento de miembros del gobierno de Bildu que allí hubiera amianto» y que, de haber sido informados, habrían actuado porque «la salud es lo primero». La coalición abertzale ha propuesto crear una comisión que investigue lo sucedido para que no se vuelva a repetir en el futuro.

Un nuevo radar fijo en Federico García Lorca

Esta semana ha habido otros temas de actualidad municipal y por encima de todos destaca la decisión del Ayuntamiento de instalar un radar permanente en una de las calzadas en las que más se incumple el límite establecido de 50 kilómetros por hora: Federico García Lorca. La concejala de Movilidad, Pilar Arana, detalló que en el presupuesto de su departamento para el próximo curso se incluye una partida de 50.000 euros al efecto. Las razones hay que buscarlas en las conclusiones del estudio elaborado a comienzos de marzo en este vial de tráfico denso. El 53,66% de los vehículos que circuló por Federico García Lorca superó el límite de velocidad, ya fueran coches (54,1%) o autobuses (49,1%). Más de un 4% de ellos circulaba a más de 70 kilómetros por hora, velocidades que han provocado las quejas y protestas de los vecinos, quienes denuncian que desde la apertura de la estación de autobuses de Atotxa estos dos carriles de salida de la ciudad se han convertido en una «autopista».

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