Diario Vasco
Dos obreros sellan el edificio tras el desalojo.
Dos obreros sellan el edificio tras el desalojo. / A. M.

Un centenar de actuaciones de la Guardia Municipal en la casa ocupada de San Bartolomé

  • Los agentes han atendido desde enero casos de robo, agresión, violencia de género y abuso sexual y los Bomberos han apagado tres incendios en el bloque, ya desalojado

El edificio desalojado a primeros de mes en la calle San Bartolomé se había convertido en un «punto conflictivo», como acreditan las 94 actuaciones policiales registradas en el inmueble en lo que va de año. El concejal de Seguridad Ciudadana, Martín Ibabe, ofreció ayer datos concretos de aquella intervención de la Guardia Municipal el pasado día 2, en la que fueron desalojados 27 ocupantes, entre ellos tres menor y más de la mitad con antecedentes.

El delegado del PNV ahondó en las razones que justificaban la operación. En este bloque de viviendas, que será demolido y transformado en un hotel, vivían en el momento del desalojo diecinueve marroquíes, cinco argelinos, dos letones y un español. Al tratarse de ciudadanos de otros países, en la redada participaron agentes de la brigada de Extranjería de la Policía Nacional, que se encargaron de los seis que se encontraban en situación irregular.

Según informó Ibabe, interpelado por EH Bildu e Irabazi en la Comisión de Servicios a las Personas, en 2016 se han practicado siete detenciones por tenencia de objetos sustraídos. Y es que en este bloque de cuatro plantas situado en la esquina de la calle San Bartolomé, tras los antiguos juzgados, han aparecido bicicletas, teléfonos móviles y muchas de las carteras robadas a los turistas en las playas.

No son, sin embargo, los delitos más graves. Aquí se han producido trece hechos delictivos diferentes, subrayó Ibabe, entre los que no faltan casos de lesiones por agresión, abuso sexual e incluso violencia de género. Las quejas del vecindario por las peleas, ruidos y molestias que generaban los ocupantes eran continuas. Además, los Bomberos han tenido que acudir de urgencia en cinco ocasiones, tres de ellas para sofocar incendios.

«Daba miedo entrar»

Los grupos de la oposición cuestionaron si se había hecho lo suficiente desde el área de servicios sociales para atender a estas personas, a lo que la delegada del ramo, Aitziber San Román, respondió que «no se puede obligar a nadie a recibir ayuda».

La edil de Acción Social explicó que los ocupantes «no han querido ir» a los servicios sociales y aseguró que los propios trabajadores del Ayuntamiento que se han personado durante este tiempo sentían temor por la falta de seguridad reinante, extremo confirmado por el responsable de Seguridad Ciudadana.

«Nosotros intentamos ayudarles, pero no se daban las condiciones de seguridad necesarias. Los trabajadores nos han transmitido que les daba miedo entrar en el edificio y el riesgo para su integridad física era real», dijo.

La promotora del futuro hotel que sustituirá a este inmueble abandonado -conocido como Villa Argialde- cuenta ya con licencia de demolición y construcción. El alojamiento, de dos estrellas, se distribuirá en un sótano y cinco plantas sobre rasante y albergará un total de 34 habitaciones, ocupando «la totalidad de la parcela y la capacidad edificatoria que le corresponde», según se detalla en la memoria del proyecto. Con el bloque vacío y sellado, las obras comenzarán en cuanto lo decida la constructora.

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