Diario Vasco

El polideportivo de Altza sigue con la incógnita de cómo afectará el amianto al nuevo proyecto

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Tras 27 años de funcionamiento el polideportivo de Altza cierra el próximo miércoles sus puertas para ser derribado. Las obras de las nuevas instalaciones comenzarán el próximo verano. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO: MIKEL FRAILE

  • Altza cierra su recinto el miércoles con la incógnita de cómo afectará el amianto al nuevo proyecto

  • Las instalaciones de Intxaurrondo, Bidebieta y el Yoldi se acondicionan para dar servicio a los 4.412 abonados del barrio, los 500 cursillistas y a los 33 equipos que competían en Berra

El polideportivo de Altza echa el cierre. Los vecinos se quedarán sin instalaciones deportivas hasta dentro de tres años cuando se espera esté construido el nuevo recinto deportivo. Donostia Kirola lleva meses de intenso trabajo para acondicionar los equipamientos de Intxaurrondo, Bidebieta y el Paco Yoldi con el objetivo de ofrecer una alternativa a los 4.412 abonados a la kirol txartela de este populoso barrio, al medio millar de cursillistas de las kirol ekintzak y a la cuarentena de equipos que competían en las instalaciones municipales más antiguas de la ciudad. El derribo comenzará este mismo mes con la incógnita de cómo se afrontará la contaminación por amianto de los suelos exteriores, una superficies que está previsto utilizar para solarium, piscina y canchas multideporte al aire libre. El edificio del nuevo polideportivo no parece que se verá afectado en los plazos de obra, pero sí cambiarán los ritmos y el contenido del proyecto en lo que atañe a las parcelas exteriores. El Ayuntamiento, de momento, ha aumentado en dos millones de euros el presupuesto del conjunto de la actuación.

Fue el primer polideportivo municipal que se puso en marcha en la ciudad. Corría el año 1989. A lo largo de su vida útil ha necesitado de intervenciones importantes y en la legislatura pasada se decidió ponerle una fecha de caducidad. Un informe técnico determinó que reformar el polideportivo sería menos rentable que hacerlo nuevo. El proceso se puso en marcha: concurso de ideas, proceso participativo para determinar las necesidades y finalmente licitación de proyectos con una cifra económica estimada de 10 millones de euros. Cuando se licitó la obra en la primavera la cifra subió a 14,5 millones. Los Presupuestos municipales de 2017 contemplan tres partidas económicas que suman 16,2 millones de euros, más una partida de 100.000 euros para la descontaminación de los suelos.

Lo que ha cambiado en los últimos meses y lo que ha obligado a paralizar la djudicación de la obra es la detección de una contaminación por amianto en las superficies exteriores del actual polideportivo, donde el nuevo proyecto contemplaba ubicar una piscina exterior y unos juegos de acuáticos, un solarium y unas canchas multideporte. La actividad en este solar de la fábrica Boost Fibrocementos Toschi-Ibérica entre 1963 y 1981 emponzoñó los terrenos. Los estudios realizados en el último año han descartado que exista contaminación ambiental en el aire, pero sí han constatado altos niveles de este peligroso material a diferentes profundidades.

En estos momentos se analizan las alternativas de actuación que deberán contar con el visto bueno de la autoridad ambiental del Gobierno Vasco y que básicamente son dos: extraer el material contaminado (algo complicado porque es la manipulación lo que lo hace peligroso este elemento si es inhalado) para su traslado a un vertedero autorizado, o (lo más plausible) encofrar la tierra contaminada para construir sin riesgo encima.

Mientras se determina la solución a adoptar para los suelos de las inmediaciones, el Ayuntamiento va a continuar con el proyecto de derribo y construcción del nuevo edificio, que se asienta en una zona que se prevé no contaminada. El miércoles se clausura la instalación y en los días siguientes se sacará el material deportivo y de instalaciones que sea de utilidad para otros recintos de la ciudad. El derribo está previsto iniciarse el día 21 y en todo caso se producirá antes de finales de mes. Durará varias semanas y cuando finalice se harán nuevas pruebas para certificar la ausencia de amianto en el solar antes de empezar a levantar el nuevo edificio.

El Ayuntamiento troceará el proyecto para ir haciéndolo por fases. Pero si el contenido y los ritmos de construcción del nuevo polideportivo se han complicado, no menos laboriosa ha sido la planificación de Donostia Kirola para amortiguar el cierre del actual deportivo entre los usuarios habituales del recinto.

El polideportivo de Altza tiene 195.000 usos anuales -el 40% para la piscina y el 60% para pistas y gimnasio-, en el barrio hay 4.412 abonados a la kirol txartela, pero además hay que contar con los usuarios de los municipios limítrofes, sobre todo de Pasai Antxo, dado que sus vecinos -1.853 abonados- practican deporte en las instalaciones que se cierran el miércoles. En la última temporada 477 altzatarras se apuntaron a los cursillos de las kirol ekintzak en estas instalaciones -149 para ciclo indoor, 100 para natación, 80 para gimnasia para mayores y 148 para otras actividades- y, además, en el polideportivo que ahora se clausura entrenan y compiten 6 equipos de waterpolo, 3 de gimnasia rítmica, 24 de baloncesto y se celebran partidos de deporte escolar.

El concejal de Deportes, Martin Ibabe (PNV), explica que el Patronato lleva meses trabajando «para que a finales de mes los altzatarras puedan seguir haciendo deporte en instalaciones cercanas». «Sabemos que el cierre del polideportivo es un perjuicio difícil de compensar, pero nos hemos esforzado con las obras en Bidebieta, Intxaurrondo y el Yoldi», explica.

Nueva sala de ciclo indoor

En el polideportivo de Bidebieta se ha tirado un tabique y se ha obtenido una sala de ciclo indoor que estará abierta para los usuarios del gimnasio cuando no haya cursillos. En Intxaurrondo se habilita un nuevo gimnasio de 100 m2 en la zona del hall con entrada directa desde las taquillas, un nuevo espacio que no solo permitirá acoger a los usuarios de Altza sino que vendrá muy bien a los actuales vecinos de Intxaurrondo que se les había quedado pequeño su gimnasio. «Mi idea es dejarlo así a futuro porque hemos doblado la capacidad que había y los usuarios de Intxaurrondo lo agradecerán», afirmó el concejal.

El Paco Yoldi (Amara) será el recinto que acoja los entrenamientos y las competiciones de los equipos de estaban en Altza. Una ampliación de media hora en el horario de funcionamiento de estas instalaciones (hasta las 22.30 h), una reorganización de los espacios y unas importantes obras de acondicionamiento de la cubierta y los pavimentos que entran ya en su recta final van a permitir acoger a los 33 equipos que hacían deporte en Altza. Los equipos de baloncesto femenino escolar alevín se trasladarán a Pío Baroja, Egia, Bentaberri, Mons y Manteo. Todas estas obras suman 615.520 euros (sin incluir IVA). La planificación y la organización han sido claves no solo para afrontar el reto de ofrecer una alternativa deportiva a los altzatarras. Desde hace unos meses, los vecinos de Hernani y Astigarraga también usan el Yoldi (y Etxadi) por las obras de remodelación que se realizan en el polideportivo de la primera localidad.

Las seis personas que componían la plantilla del polideportivo de Altza serán reubicados en otros puestos de Donostia Kirola cuyos titulares se han ido jubilando estos meses o lo harán de aquí a final de año. El encargado de la instalación realizará a partir de ahora esa función en el Velódromo y tres de los trabajadores se incorporarán a la plantilla del Gasca.

En Donostia Kirola asumen que pese al esfuerzo por ofrecer alternativas habrá usuarios en Altza que quizá dejen de hacer deporte en estos tres años por la ausencia de un polideportivo en el mismo barrio -se maneja una estimación de pérdida de un 3% de los abonados-. La mayor preocupación era que las personas mayores, que quizá no cuenten con vehículo propio o les cueste trasladarse a otro barrio, no dejarán sus cursillos. Ibabe explicó que las clases de gimnasia +65 se realizarán en el mismo Altza gracias a un acuerdo con la asociación Jolastokieta que ha cedido su local en Lardi alde para que se impartan allí los cursillos. «Para las personas mayores la cercanía es un factor más importante que la calidad de las instalaciones. Gracias a este local, de las 80 personas que se apuntaron a estas clases el año pasado ya tenemos 68 apuntadas este año», explicó Ibabe. De los 149 altzatarras que hacían cursillos de ciclo indoor ya hay 75 apuntados para practicarlo en Bidebieta. La ampliación de oferta de natación en Bidebieta e Intxaurrondo ha permitido que la participación en la campaña de noviembre de este año sea un 10% superior a la de hace un año. El polideportivo de Altza se cierra, pero hay vida más allá de sus viejas instalaciones.

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