Diario Vasco

El subterráneo de Carlos I será solo un recuerdo a principios de año

En Eustasio Amilibia han empezado a colocar baldosa.
En Eustasio Amilibia han empezado a colocar baldosa. / A. M.
  • El pasadizo, ya cegado con toneladas de tierra, era un punto negro en desuso desde la creación de los pasos de peatones en la superficie

El subterráneo de Carlos I será solo un recuerdo a principios de 2017. El pasadizo, un punto negro de la ciudad que había caído en desuso desde la creación de varios pasos peatonales en la superficie, ya ha sido cegado con toneladas de tierra y dentro de poco más de un mes se completarán los trabajos de urbanización.

Según explica el teniente de alcalde, Ernesto Gasco, el proceso se está acometiendo a ambos lados de la avenida, de modo que tanto el acceso desde los números pares de Carlos I como el de Eustasio Amilibia están cerrados y rodeados de vallas.

Al acometer la obra, los técnicos han comprobado la existencia de una red de conducción de agua que da servicio a todo el barrio y que coincide con las jardineras de Carlos I. «Donde empieza el pasadizo la tubería está a un metro de profundidad, pero donde termina está a 40 centímetros de la calzada», explica el portavoz del PSE, quien advierte de que este imprevisto provocará que la idea inicial de asfaltar y habilitarlo como espacio de aparcamiento no sea posible porque «existiría el riesgo de que todo el suministro de agua se viera afectado».

Ampliar la acera

La solución que se adoptará finalmente es eliminar la jardinera -que servía de protección para la tubería- y se va ampliar la acera. Se dará visibilidad al lugar con la colocación de unos bancos y pivotes para que no suban los coches.

El gobierno municipal barajó en su momento desde el departamento de Movilidad desarrollar el proyecto gestado en la anterior legislatura para convertir este pasadizo en un aparcamiento de bicicletas, pero un sondeo entre el vecindario llevó a descartar la idea: dos de cada tres residentes se opuso a la alternativa. De los 2.883 votos recibidos, el 65,4% apostaba por la supresión del pasadizo (1.889 votos) y un 32,5% estaba a favor de su conservación y transformación en parking para bicis (939 votos).

La operación de sellado del pasadizo tiene un presupuesto de 108.000 euros y el espacio que conquistarán los vecinos es más de 500 metros cuadrados, que es lo que ocupaban las rampas y escaleras de acceso a un paso que históricamente ha sido un foco de inseguridad, en especial para las mujeres. A partir de enero, los amaratarras de ambos lados de Carlos I podrán disfrutar de una mayor amplitud de aceras, nuevos bancos y espacios más amables para la estancia.

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