Diario Vasco

El Aiete rural, en un libro

Pedro Berriochoa, durante una charla en la Casa de Cultura de Aiete.
Pedro Berriochoa, durante una charla en la Casa de Cultura de Aiete.
  • El historiador Pedro Berriochoa presenta mañana su obra sobre caseríos y familia

  • El autor relata la construcción del barrio y su transformación a lo largo del tiempo

'Cuando este narrador mira a sus antecesores oye los ecos de aquella Vasconia campesina. Mis padres nacieron en la villa (Urretxu). De mis cuatro abuelos, dos nacieron en el caserío, uno en la 'calle' y otra, en un terreno fronterizo entre lo rural y lo urbano; sin embargo, ninguno de ellos murió en el campo'. Son palabras escritas por el profesor Pedro Berriochoa, autor del libro 'Aiete: caseríos, casas y familia', que mañana se presenta en el Centro Cultural de Aiete, a las 19 horas, con entrada libre.

Y continúa: «Mis ocho bisabuelos nacieron en el caserío, en el periodo comprendido entre 1850 y 1880, pero sólo dos de ellos murieron propiamente allí, precisamente aquellos que murieron antes. Cambios de vida: del campo a la ciudad o a la villa; del surco del arado a la industria y a los servicios. Tengo un déficit. Soy horticultor aficionado, pero no baserritarra. Nunca he ordeñado una vaca. Quizás, se me escapen muchos matices que se aprenden en la vida en el caserío, en la práctica diaria del trabajo, en la enseñanza de los mayores y su manera de ver las cosas. (...) De todas formas, voy a utilizar todo lo que mi familia y mis amigos baserritarras me han transmitido».

La ciudadanía del barrio va tomando más conciencia de que debajo de sus casas, de las calzadas que recorren con sus coches, de los caminos y aceras que pisan, hubo una vida anterior. Una vida rural, poblada por decenas de caseríos que dan nombre a sus calles y lugares, y de cuya belleza y naturalidad, sienten cada vez más nostalgia. «Muchas de aquellas personas, caseras y caseros, siguen entre nosotros, tienen los mismos anhelos y sufren las mismas carencias, asociadas demasiadas veces al mal servicio público», explican los organizadores de la presentación. «Forman parte de un colectivo cada vez más intenso y desean un barrio cómodo para ellos, para sus hijos y sus nietos».

En la ocupación de revelar la intrahistoria de Aiete se empeñó Pedro Berriochoa. El historiador ha tejido la historia humana del barrio. En esa tarea le han ayudado, especialmente, Begoña Egurrola y Mari Carmen Illarreta. Y caseras y caseros de Errotaberri, Azkaratene, Mamistegi, Pagola Gain, Gure Pakea, Indiano, Etxe Luze, Miramon, Intxaurdegi, Benta Txiki, Agustindegi, Isturin, Beliz, Morlans, Gantxegi, Munto, Matxainene, Borroto, Errondo Berri, Etxetxiki, Katxola, Bera Bera, Gure Pakea, Melodi, Lazcano, Alkiza, Guarnizo, Merkezabal, Puio, Otxanda, Olabene/ Mamelena, Etxadi, Orta Haundi, Arostegi Txiki, Santa Teresa, Txanpuene o Antoniene y, cuyas historias, se recogen en el libro de Pedro Berriochoa.

«Un deseo sería que el agro guipuzcoano, hoy episódico económicamente, mantuviera su músculo productivo, que autoridades, consumidores y los propios baserritarras valoraran el trabajo y el producto del caserío. No podemos convertir el caserío en un parque temático poblado de elementos pintorescos», explica Berriochoa.

Pedro es doctor en historia, se doctoró con la tesis publicada en la EHU-UPV 'Como un jardín. El caserío guipuzcoano entre los siglos XIX y XX'. Para este último trabajo, se entrevistó con los baserritarras que quedan vivos en Aiete y que han habitado en sus caseríos, la mayoría de ellos hoy sustituidos por la ciudad urbana. En el libro participan unos 40 caseros, excaseros o gente que ha tenido una relación estrecha con el Aiete de antes de 1970. Un trabajo hecho desde el rigor y la creatividad de un profesional.

En esta publicación encontraremos además un ensayo sobre la construcción de Aiete como barrio y su transformación en lugar residencial. A base de estampas de cada caserío o hábitat rural, teje una bella historia que le lleva en su investigación a contextualizar el barrio de Aiete y remontarse a la formación de la propia ciudad de San Sebastián y su relación con las comarcas vecinas de la provincia. El libro marca puntos de referencia (topográficos, históricos, sentimentales...) en un barrio que está falto de ellos, en el que todo es una novedad sin enraizar.

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