Diario Vasco

El coro Gaztelupe, en el Vaticano

Un momento de la actuación del coro Gaztelupe en misa en la basílica de San Pedro.
Un momento de la actuación del coro Gaztelupe en misa en la basílica de San Pedro. / M. S.
  • La formación cantó en la misa y el oficiante elogió y agradeció su presencia

  • El 'Aita Gurea' atrajo a decenas de personas que en ese momento visitaban San Pedro

El párroco italiano de la congregacion de la Transfiguración, Gianni Batista Panza, elogió y agradeció la presencia del Coro de Cámara Gaztelupe en la misa que ofició el sábado día 29 a las once de la mañana ante el altar de San José, dentro de la basílica de San Pedro. En su homilia, leída en italiano y castellano, agradeció también la labor realizada por el sacerdote español monseñor Pablo Colino, maestro cantor del Vaticano. No era para menos, porque la interpretación del 'Aita Gurea', con la que el coro inició la celebracion musical de la eucaristía, atrajo a decenas de fieles y turistas que en ese momento visitaban San Pedro. El recinto del lateral de la gran catedral vaticana se quedó pequeño para acoger a quienes se quedaron a oir misa y al coro guipuzcoano.

La coral, dirigida por José Javier Etxeberria, estaba compuesta por Mikel Plazaola, José Ramón Otero, Mikel Aldanondo, Juanjo Goikoetxea, Ramón Barandiaran, Joshean Zubeldia, Aurelio Garnica, Salva Mujika y Eric Claveres. También intervino en dos canciones Arantxa Martínez, soprano y esposa de 'Jota Jota'. Según se desarrollaba la misa, el Coro Gaztelupe fue interpretando 'Ave Maria', 'O salutaris hostia', 'Sancta Maria' y 'Canticorum'. La anécdota de la misa fue que agradeció personalmente al director y al 'presidente' de la coral, Plazaola, su contibución a que esta misa pudiera ser con el coro.

Al finalizar, el sacerdote y sus cinco ayudantes, salieron rápidamente para dejar paso al siguiente oficiante, de la misa de las doce, por lo que el coro no le pudo entregar alguno de los regalos. Así que Plazaola dejó en la sacristía una bolsa con la tradicional txapela de regalo bordada con la fecha y el lugar del concierto, un disco y el delantal de DSS2016 preceptivo para Pablo Colino, que ese día estaba en Milán con el coro Vaticano.

El coro también ofreció interpretaciones sorpresa en las visitas turísticas que hizo a las iglesias de San Petronio, en Bolonia, en la de Santa Catalina, en Siena, con un 'Sancta Maria' pianísimo, o en San Giuseppe Calasanzo y otras más prosaicas, como en los comedores del Castillo Meleto, dedicado al vino en Chianti o algunos coralistas en la 'trattoria' Angiolino de Florencia, donde casi se ofreció un recital con los camareros, cocineros y clientes, encantados de escuchar a Plazaola, Barandiaran, Claveres, Garnica, Aldanondo y Etxeberria, entre 'antipasti', bistec florentino y postres.

El terremoto que sacudió el centro de Italia el miércoles 26, cogió al grupo en Florencia, pero ni se percató. En cambio, apreció el del domingo a las 7,45 de la mañana, cuando se estaban despertando en el hotel Cicerone de Roma para iniciar la jornada de regreso. El balanceo de las camas y del edificio duró unos interminables diez segundos. Afortunadamente, sin consecuencias. El Coro Gaztelupe y sus acompañantes fue uno de los grupos afectados por la intensa niebla en la cornisa vasca que impidio aterrizar el domingo el vuelo en el que regresaba a Loiu desde Barcelona. Lo hizo el lunes, bajo un sol espectacular.

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